CIUDAD DE PANAMÁ, 27 (Del enviado especial de EUROPA PRESS José María Navalpotro)
El Papa Francisco ha exhortado a los jóvenes a ser conscientes de su papel como cristianos y a tomarse su vida en serio. "Ustedes, queridos jóvenes, no son el futuro sino el ahora de Dios. Él los convoca y los llama. No mañana sino ahora", ha recalcado el Papa ante 700.000 asistentes, según cifras de la organización.
Así, ha recalcado que el Señor y su misión no son un 'mientras tanto' en la vida, algo pasajero, una JMJ. "¡Son nuestra vida, hoy y caminando!", ha exclamado. El Papa ha presidido ante cientos de miles de fieles la Misa de clausura ("de envío") de la Jornada Mundial de la Juventud que se ha celebrado en Panamá.
Ante los cientos de miles de jóvenes presentes (solo los que pasaron la noche acampados en el campo Juan Pablo segundo de Panamá fueron medio millón, según fuentes de la organización), Francisco ha insistido en que el ahora de Dios con Jesús "se hace presente, se hace rostro, carne, amor de misericordia que no espera situaciones ideales o perfectas para su manifestación".
"Nosotros --ha continuado-- no siempre creemos que Dios pueda ser tan concreto y cotidiano, tan cercano y real, y menos aún que se haga tan presente y actúe a través de alguien conocido como puede ser un vecino, un amigo, un familiar. No siempre creemos que el Señor nos pueda invitar a trabajar y embarrarnos las manos junto a él en su Reino".
Para el Santo Padre, "no son pocas las veces" que se actúa como los vecinos de Nazaret, que se prefiere un Dios a la distancia: "lindo, bueno, generoso pero distante y que no incomode".
"Un Dios domesticado. Porque un Dios cercano y cotidiano, amigo y hermano, nos pide aprender de cercanías, de cotidianeidad y sobre todo de fraternidad --ha añadido--. Él no quiso tener una manifestación angelical o espectacular, sino que quiso regalarnos un rostro hermano y amigo, concreto, familiar. Dios es real porque el amor es real, Dios es concreto porque el amor es concreto".
El Papa, interrumpido tres veces por los aplausos de los asistentes, ha avisado a los jóvenes de que querer domesticar la Palabra de Dios es tentación de todos los días. "E incluso a ustedes, queridos jóvenes, les puede pasar lo mismo cada vez que piensan que su misión, su vocación, que hasta su vida es una promesa tan solo para el futuro y nada tiene que ver con vuestro presente. Como si ser joven fuera sinónimo de sala de espera de quien aguarda el turno de su hora", ha alertado.
En ese "mientras tanto" de esa hora, según Francisco, se inventan un futuro "higiénicamente bien empaquetado y sin consecuencias, bien armado y garantizado con todo bien asegurado".
CONTRA UNA ALEGRÍA DE FICCIÓN
"Es la ficción de alegría. Así los tranquilizamos y adormecemos para que no hagan ruido, para que no se pregunten ni nos pregunten, para que no se cuestionen ni nos cuestionen; y en ese "mientras tanto" sus sueños pierden vuelo, comienzan a dormirse y se vuelven "ensoñamientos" pequeños y tristes", ha asegurado.
En este sentido, ha afirmado que se puede tener todo "pero si falta la pasión del amor hoy, faltará todo", al tiempo que ha asegurado que el amor de Jesús no es una moda pasajera, es amor de entrega que invita a entregarse".
Antes de acabar, el Papa ha hecho una referencia a la Virgen, que es el tema de la actual jornada Mundial de la Juventud. "Quieren vivir la concreción de su amor? Que vuestro "sí" siga siendo la puerta de ingreso para que el Espíritu Santo nos regale un nuevo Pentecostés al mundo y a la Iglesia", ha concluido.
El Papa había iniciado la jornada recorriendo en papamóvil en inmenso recinto de Metro Park de Panamá, convertido en Campo Juan Pablo Segundo para la ocasión. Las lágrimas corrían por los ojos de muchos de los asistentes, buena parte de los cuales (medio millón, según fuentes de la organización) habían acampado en el mismo recinto, tras la vigilia presidida ayer por el Papa. Desde primera hora de la madrugada música caribeña y religiosa trasmitida por los altavoces había despertado a los jóvenes acampados.
CON LA PRESENCIA DE SIETE MANDATARIOS
Entre los asistentes, se encontraban siete jefes de Estado (aparte de panameño, Juan Carlos Varela; el portugués, Marcelo Rebelo de Sousa, y los de Costa Rica, Colombia, Guatemala, El Salvador y Honduras), además de la primera dama de Polonia.
En la celebración, han acompañado a Francisco 26 cardenales y 424 obispos que han participado de la JMJ. Ha intervenido un coro formado por trescientos participantes, seleccionados de diferentes países de Latinoamérica, como Panamá, Nicaragua, Honduras, Costa Rica, Colombia o Venezuela; y una orquesta compuesta por 110 músicos.
Al inicio de la Eucaristía, monseñor José Domingo Ulloa, arzobispo de Panamá y anfitrión de la jornada, ha expresado su gratitud al Papa: "Gracias por permitirnos preparar, organizar y celebrar esta Jornada, con sabor mariano, a un estilo muy latinoamericano y caribeño, con espacios de oración, de formación, de renovación y de conversión pastoral. Como fruto nos queda una Iglesia Católica en Centroamérica fortalecida en su comunión eclesial y avivada en su compromiso misionero".
Al final de la ceremonia, tras la Comunión, ha tenido lugar el "Signo del envío", con el acto de entrega de los Jóvenes a María por la Paz. El Papa ha pedido a los jóvenes que levantases sus rosarios y les ha invitado a hacer una oración de entrega a María por la paz. Los peregrinos han recibido, en el kit del peregrino, un rosario de madera de olivo producido en talleres artesanos de la región de Belén, que puede usarse también como pulsera.
En el saludo final, el Papa ha reiterado: "A ustedes, queridos jóvenes, un grande 'gracias'. Su fe y su alegría han hecho vibrar a Panamá, a América y al mundo entero".