El Papa junto a Emmanuel Macron. - Pierre Teyssot/AGF via ZUMA Pres / DPA
MADRID 25 Sep. (EUROPA PRESS) -
El Papa León XIV ha defendido este viernes ante el presidente de la República de Francia, Emmanuel Macron, que "una laicidad justa" no consiste en "excluir la religión" de la esfera pública.
"Una laicidad justa no consiste, por tanto, en excluir la religión de la esfera pública o de la educación, sino en comprometerse a que el Estado y las instituciones religiosas dialoguen entre sí y unan sus fuerzas al servicio del bien común, para que el mundo tenga vida", ha subrayado el Pontífice, durante su discurso ante las autoridades francesas en el Palacio del Elíseo, en el marco de su viaje de cuatro días a Francia.
Por otro lado, el Papa ha pedido "prohibir las armas nucleares" y "reducir" los armamentos existentes porque, según ha advertido, "la paz no es un equilibrio de fuerzas, sino que se construye cada día a través del diálogo y la justicia".
"Os exhorto, pues, a que nunca os resignéis ante la perspectiva de una guerra considerándola 'inevitable', sino a que promováis sin descanso el diálogo y la diplomacia, con el fin de preservar sociedades pacíficas, respetuosas con la dignidad y los derechos de la persona y de los pueblos", ha destacado.
En este sentido, ha asegurado que Francia "tiene la vocación de seguir siendo un incansable artífice de la paz y del multilateralismo", en particular, en el seno de Europa.
"Ojalá Francia, fiel a sus valores, trace el camino hacia una paz desarmada y desarmante, y ofrezca con responsabilidad su insustituible contribución en favor de la paz. Que vuestra libertad crezca sin cesar en el compromiso por el bien común; que vuestra fraternidad abarque a toda la humanidad; y que la igualdad a la que aspiráis se base siempre en los fundamentos de la justicia y la caridad, sin eliminar las diferencias entre las personas, sino haciéndolas fructificar armoniosamente en beneficio de toda la sociedad", ha subrayado.
Por otra parte, el Papa ha llamado a no perder la humanidad en medio del "paraíso de las máquinas" que "invade y condiciona" la vida cotidiana, y ha dicho que "es urgente formar las mentes en un discernimiento ético, capaz de reconocer lo que es moralmente bueno".
En la misma línea, ha mostrado su preocupación por "las derivas" actuales de las sociedades "que corren el riesgo de distorsionar la ciencia y la tecnología, transformándolas en empresas lucrativas que favorecen las manipulaciones genéticas, la maternidad subrogada, la compra de órganos o la oferta de una muerte programada".
También ha hecho una defensa del "derecho a la vida" --apenas dos meses después de que Francia aprobara definitivamente la ley de eutanasia--. "Reitero con fuerza que la tutela del derecho a la vida constituye el fundamento imprescindible de cualquier otro derecho humano", ha insistido el Pontífice.
Por su parte, Macron ha defendido la laicidad y ha advertido de que la inteligencia artificial debe estar al servicio del hombre, abogando por la creación de un organismo internacional para impedir un oligopolio de las nuevas tecnologías.