El Papa llama al clero y a los religiosos de Nápoles a "sembrar futuro" en una ciudad "ensangrentada por la violencia"

El Papa en su visita a Nápoles.
El Papa en su visita a Nápoles. - Europa Press/Contacto/Alessandro Garofalo
Europa Press Sociedad
Publicado: viernes, 8 mayo 2026 18:16

MADRID 8 May. (EUROPA PRESS) -

El Papa León XIV ha alentado a los religiosos, religiosas y sacerdotes de Nápoles a ser "sembradores de futuro" en una ciudad "habitada por mucha belleza" y, al mismo tiempo "ensangrentada por la violencia".

"Nápoles es una ciudad de mil colores, donde la cultura y las tradiciones del pasado se mezclan con la modernidad y la innovación; es una ciudad donde una religiosidad popular espontánea y efervescente se entrelaza con numerosas fragilidades sociales y las múltiples caras de la pobreza; es una ciudad antigua pero en constante movimiento, habitada por mucha belleza y al mismo tiempo marcada por mucho sufrimiento e incluso ensangrentada por la violencia", ha subrayado el Pontífice durante su discurso en la Catedral Metropolitana de Santa María Asunta, en el marco de su viaje a Pompeya y Nápoles.

Además, se ha referido al "abandono de las calles y esquinas de la ciudad, los espacios públicos, los suburbios y, aún más, todas aquellas situaciones en las que se descuida la vida misma".

En este contexto, ha indicado que los sacerdotes y consagrados, junto a los laicos, están llamados a tener "una presencia concreta y solidaria" y a "planificar y proponer programas que ayuden a las personas a vivir la experiencia del Evangelio y a nutrirse de ella para renovar la ciudad de Nápoles".

"Es una misión que requiere la contribución de todos. En una ciudad marcada por la desigualdad, el desempleo juvenil, el abandono escolar y la fragilidad familiar, la proclamación del Evangelio no puede existir sin una presencia concreta y solidaria que nos involucre a todos: sacerdotes, religiosos y laicos", ha insistido.

Si bien, ha reconocido que "la carga, especialmente para los sacerdotes, es grande" teniendo que "ofrecer horizontes de esperanza y alentar la elección del bien", atendiendo a "las familias cansadas y los jóvenes a menudo desorientados" y acompañando a las personas en situación de pobreza.

"A esto se suma a menudo una sensación de impotencia y desconcierto cuando nos damos cuenta de que nuestro lenguaje y nuestras acciones parecen insuficientes para las nuevas preguntas y desafíos de hoy, especialmente entre los más jóvenes. La carga humana y pastoral es sin duda elevada, corre el riesgo de agobiarnos, desgastarnos, extinguir nuestras energías y, en ocasiones, puede verse agravada por cierta soledad y una sensación de aislamiento pastoral", ha subrayado.

Por ello, les ha invitado a cuidar su vida interior y espiritual, y a cultivar la capacidad de escuchar y discernir. "Esto también requiere la valentía de detenernos, de no tener miedo de cuestionar el Evangelio en las situaciones personales y pastorales que vivimos, para no reducir el ministerio a una mera función que hay que cumplir", ha agregado.

Además, les ha pedido que promuevan la "fraternidad y comunión" incluso "con nuevas posibles formas de vida común en las que los sacerdotes puedan ayudarse mutuamente y desarrollar juntos la acción pastoral", superando "la tentación del individualismo". "¡Practiquemos el arte de la cercanía!", ha animado.

También, les ha exhortado a "preservar y adoptar el método del Sínodo: un ejercicio de escucha mutua" que, según ha precisado, "ha sacado a la luz expectativas, heridas y esperanzas". "Lo que les pido, entonces, es esto: escúchense unos a otros, caminen juntos, creen una sinfonía de carismas y ministerios", ha subrayado.

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