El Papa pide a los católicos que se liberen de los "tentáculos" del consumismo durante la Cuaresma

Pope Francis weekly General Audience in the Vatican
Evandro Inetti/ZUMA Wire/dpa
Publicado 06/03/2019 19:26:48CET

ROMA, 6 Mar. (EUROPA PRESS) -

El Papa ha pedido a los católicos que se liberen "de los tentáculos del consumismo y de las trampas del egoísmo" durante la Cuaresma, el periodo de cuarenta días antes de Semana Santa, que comienza este miércoles.

"Necesitamos liberarnos de los tentáculos del consumismo y de las trampas del egoísmo, de querer cada vez más, de no estar nunca satisfechos, del corazón cerrado a las necesidades de los pobres. Jesús, que arde con amor en el leño de la cruz, nos llama a una vida encendida en su fuego, que no se pierde en las cenizas del mundo; una vida que arde de caridad y no se apaga en la mediocridad", ha instado durante la celebración de la misa del miércoles de ceniza.

Francisco que ha presidido esta celebración Basílica de Santa Sabina, en Roma, una de las construcciones paleocristianas más antiguas que existen en el mundo, ha dicho que la Cuaresma "es una llamada a detenerse, a ir a lo esencial, a ayunar de aquello que es superfluo y distrae. "Es un despertador para el alma", ha definido.

Para el Pontífice, estos 40 días en los que los cristianos se preparan para Semana Santa "es el tiempo para redescubrir la ruta de la vida" porque en el camino de la vida, "como en todo viaje, lo que realmente importa es no perder de vista la meta".

Para el Papa, la Cuaresma debe servir "para encontrar de nuevo la ruta" y liberarse de tantas cosas que hay la mente porque "nada quedará". "Por mucho que te afanes, no te llevarás ninguna riqueza de la vida. Las realidades terrenales se desvanecen, como el polvo en el viento", ha recalcado el Papa.

"Los bienes son pasajeros, el poder pasa, el éxito termina. La cultura de la apariencia, hoy dominante, que nos lleva a vivir por las cosas que pasan, es un gran engaño. Porque es como una llamarada: una vez terminada, quedan solo las cenizas", ha añadido.

Antes de comenzar la celebración, el Papa ha presidido una procesión de penitencia hacia la cercana basílica de Santa Sabina y tras la homilía ha impuesto y recibido la ceniza sobre la frente. Sobre este signo el Papa ha dicho que ayuda a librarse de la vanidad del tener, del pensar que las cosas son buenas si lo son para uno.

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