De la Vega pide al sindicalismo "especial atención" a la Ley de Igualdad porque la discriminación se libra en el trabajo

Actualizado 29/09/2007 21:15:10 CET

A CORUÑA, 29 Sep. (EUROPA PRESS) -

La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, pidió hoy a los sindicatos que presten una "especial atención" a la aplicación de la Ley de Igualdad, puesto que la batalla contra la discriminación por razón de género que "aún afecta a las mujeres" se libra "en muy buena parte" en los centros de trabajo.

En su intervención en la clausura de la II Escuela de Mujeres Dirigentes que UGT celebró desde el pasado jueves en A Coruña, De la Vega aprovechó la presencia de líderes sindicales para trasladarles el "papel fundamental" que juegan en la lucha contra la marginación femenina en el ámbito laboral y, por extensión, en el conjunto de la sociedad.

Ante un auditorio compuesto casi al completo por mujeres, a excepción de casos como el del presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, la titular de Presidencia declaró que la norma promovida por el Ministerio de Trabajo "ha abierto un nuevo tiempo", especialmente para las sindicalistas, que adquieren un nuevo protagonismo ante las "armas muy efectivas" con las que cuentan para "participar en la lucha por la igualdad".

En consecuencia, apeló a "mantener el compromiso con la misma firmeza demostrada hasta ahora" para "saber aprovechar el paso histórico" que representa la ley en la consecución de la "igualdad real". Al respecto, declaró que el "gran reto" pasa por "ganar en visibilidad pública" y la paulatina asunción de responsabilidades en un contexto en el que los porcentajes femeninos distan todavía mucho de la cuota de poder de los hombres, como había puesto de manifiesto en una intervención anterior el propio secretario general de UGT, Cándido Méndez.

Por todo, De la Vega recordó que "queda mucho camino por recorrer", puesto que las mujeres se siguen enfrentando a desempleo superior, salarios más bajos y trabajos más precarios, al tiempo que se mantienen como las que "soportan la carga principal de la conciliación". "Y, sobre todo, estamos pagando por nuestra libertad el altísimo precio de la violencia de género", aseveró, tras lo que insistió en que "corregir estas graves disfunciones es un objetivo que toda democracia debe plantearse como prioridad".

PROGRESO

Además, se mostró convencida de que una mayor presencia femenina redunda en beneficio de la sociedad en su conjunto, puesto que "allí donde las mujeres son libres y actúan, donde deciden, hay progreso". Por todo, consideró que tras la "centuria de grandes avances" que constituyeron los últimos cien años, el XXI será "el verdadero siglo para las mujeres".

Así, subrayó que la discriminación "no responde a ningún determinismo natural", sino a una "desigualdad histórica, basada en normas sociales profundamente injustas" y, por ello, insistió en que las mujeres que padecen "no son víctimas de su destino ni tienen mala suerte, sencillamente sufren injusticia".

No obstante, subrayó que "se pueden cambiar las cosas" y, para ello, apeló a reformar las estructuras sociales donde se enraíza las dominación" con medidas como las promovidas por el Gobierno, como la de violencia de género, que han situado al español "a la vanguardia de las políticas de igualdad en el mundo".