Foto: JCG
Nacida de un dique sobre el río Amstel, la ciudad de hoy poco tiene que ver con la aldea de pescadores que fue en un principio; sembrada de canales que atraviesan constantemente las calles, de casas de fachadas estrechas que evitaban así los altos impuestos de la época, y abarrotada de museos y galerías dedicadas al arte y a la actividad humana, Amsterdam saluda al recién llegado con su inconfundible olor...
Casi siete mil casas y edificios históricos
Círculos concéntricos de canales, construidos entre los siglos XV y XVII, rodean el centro histórico de Ámsterdam, lo que hace a esta ciudad tan atractiva para los turistas; en esta zona se concentra la mayor parte de los lugares de interés y la mayoría de sus 6.800 casas y edificios históricos. Pero la capital holandesa, aún poseyendo el mayor centro histórico de Europa, ofrece una variada y muy amplia oferta cultural, que destaca por sus museos y galerías de arte, sus teatros y salas de conciertos, y sus salas de cine. Museos que empiezan por Rembrandt y Van Gogh y que acaban, o vuelven a empezar, por el dedicado al sexo. Todo esto para una población que no supera los 725.000 habitantes.
Capital de los museos
Son unos cincuenta los museos que se pueden visitar en esta ciudad; posiblemente el más conocido, con el gran Rijksmuseum sea el dedicado a Van Gogh; las obras que aquí se exponen fueron donadas por el hermano del pintor, Theo, y permiten recorrer las diferentes etapas e influencias de la evolución artística del autor de 'Los Girasoles', que sólo pudo vender un cuadro en vida y que se suicidó a los 37 años. En cuanto al Rijksmuseum, los arquitectos españoles Antonio Cruz y Antonio Ortiz acaban de terminar las obras de restauración del museo después de 12 años de dura lucha contra el mar y las bicicletas. En su interior se pueden admirar las principales obras de Rembrandt (entre ellas la célebre "Ronda de la noche"), Vermeer, Frans Hals o Jan Steen, y también otras curiosidades y joyas, como las famosas casas de muñecas con incrustaciones de carey o la famosa porcelana azul de Delft.
Quedan otros cuarenta museos por visitar, el Amsterdam Historisch Museum exhibe la historia de la ciudad y una importante colección de arte; la Casa de Ana Frank muestra el refugio de una familia judía durante la ocupación nazi; o visitar el museo dedicado al histórico del fútbol holandés, el Ajax de Amsterdam, en su estadio, el Arena. O conocer la historia del cannabis en el Hash Marihuana Hennep Museum; así como pasarnos por el museo dedicado a la cervecería Heineken, con degustación incluida.
Todo un ramillete de posibilidades que se ha ampliado con el nuevo Museo de los Canales, dedicado a su historia y que se convierte en el punto de partida perfecto para explorar esta área que hace de la capital holandesa una ciudad única. El cinturón de canales es la consecuencia de la gran expansión urbanística que experimentó la ciudad en el siglo XVII, en plena Edad de Oro holandesa. ¿Quién lo construyó y con qué propósito? ¿Por qué Ámsterdam fue construida sobre pilares? ¿Cómo era la ciudad antes de la creación de los canales? ¿Quién vivió y quién vive ahora en los canales? Éstas son algunas de las preguntas a las que responde la exposición multimedia del museo que recoge cuatro siglos de historia de los canales.
La visita
Dam y Leidseplein: Estas dos plazas son los más animados centros de la ciudad, punto de encuentro para todo el mundo; la primera está presidida por el Palacio Real, y la segunda por el Teatro Municipal. Casa de Anna Frank (Anne Frankhuis): En este lugar, de los más solicitados del país, vivieron escondidas las familias judías Frank y Van Daan desde 1942, cuando Holanda había sido invadida por las tropas nazis, y había comenzado su ofensiva antisemita. El turista visita las habitaciones que Anna Frank describió en su diario, antes de que fueran descubiertos y trasladados al campo de concentración de Belsen, donde la chica de 15 años murió al final de la Segunda Guerra Mundial. El manuscrito si sobrevivió y su padre, el único superviviente de las dos familias, lo publicó en 1947, siguiendo el incumplido deseo de Anna. El relato de la persecución y la clandestinidad desde la mirada de una niña se convirtió en clásico, y miles y miles de personas se acercan cada año a visitar el escenario de la triste historia.
El Grachtengordel o Anillo de Canales: Partiendo de la plaza de Dam y tomando Paleisstraat, se llega a los canales de Singel, Herengracht y Keizersgracht. El de Singel fue construido entre los siglos XV y XVI como foso que marcaba los límites de la ciudad. Más tarde se construirían muelles y se convirtió en el primero de los canales concéntricos para el transporte de mercancías. Convertido hoy en zona residencial, algunos de los más pintorescos rincones de Amsterdam se hallan sobre sus aguas, como el Bloemenmarkt, mercado flotante de flores, o como el Poezenboot, hogar sobre las aguas de los gatos callejeros. Junto al canal se aglutinan los antiguos almacenes, hoy viviendas; uno de estos edificios, en el número 7 de Singel, presume de conservar la más estrecha de las fachadas de la ciudad. Y esto recuerda al siglo XVII, cuando se pagaban impuestos más altos cuanto más ancha fuera la fachada.
El canal de los Caballeros, el Herengracht, albergó desde el siglo XVII las más elegantes de las viviendas de los ricos comerciantes que aquí se instalaron. Hoy 400 de sus edificios se encuentran protegidos como monumentos, lógico resultado de un barrio construido con cuidado, compitiendo las fachadas en belleza y controlando incluso la armonía del color verde de sus puertas. Especialmente selecta es la confluencia entre Herengracht y Leidsegracht, la conocida como Gouden Bocht (Curva Dorada), donde se dan cita las más extravagantes mansiones de Amsterdam.
El Prinsengracht es el más animado de los canales de Amsterdam; su nombre se debe al príncipe Guillermo de Orange; este era el menos elegante de los canales, pero uno de los más activos para el comercio. En sus aguas se encuentran muchas de las viviendas flotantes de Amsterdam, que aumentan sin cesar dada la escasez de suelo; algunas de ellas cuentan con todas las comodidades.
Rosse Burt: El famoso Barrio Rojo de Amsterdam, controvertido, polémico y sorprendente para sus visitantes, refleja de nuevo lo excepcional de la capital holandesa. Detrás de escaparates situados a todas las alturas, a ambos lados de calles y callejones, entre las luces de neón y el color rojo, las prostitutas tratan de trabajar un día más. Mientras, una marea de gente camina lentamente observando el 'espectáculo'.
Excursión a Haarlem y Aalsmeer: Hay muchas posibilidades de excursión desde la capital holandesa. Recomendamos dos:
- Haarlem. A 20 kilómetros de Ámsterdam. Se trata de una pequeña ciudad vinculada a la música (Mozart tocó el magnífico órgano de la Iglesia de San Bavo) y al arte (en el centro se encuentra el museo dedicado a Frans Hals), pero en sus alrededores el visitante puede encontrar los famosos campos de tulipanes y las playas más recomendables del país. Conviene visitar el Museo Teylers, el más antiguo de los Países Bajos, una auténtica delicia para el visitante por sus colecciones científicas y sus dos hermosas bibliotecas. Es candidato a formar parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
- Aalsmeer. Las flores constituyen uno de los negocios más florecientes de Holanda. Todos los días, de lunes a viernes, se puede visitar la subasta de flores de Aalsmeer (7.45 h/11 h). Conviene madrugar y llegar pronto para ver el proceso completo de la subasta, desde las gigantescas colecciones de flores situadas en la zona de distribución hasta la propia subasta. Llegan diariamente -en camiones y por avión- 21 millones de flores a esta subasta que recibe la visita de cien mil curiosos todos los años.
Información general: www.holland.com/es