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Actualizado 17/09/2009 13:00:25 CET

La mágica Ruta de las Machotas en la Sierra de Guadarrama

Roca con forma de cabeza.
EP
Actualizado 17/09/2009 13:00:25 CET

La Sierra de Guadarrama alberga, en su sector noroeste, una de las rutas más mágicas y desconocidas de la Comunidad de Madrid: la Serrezuela de las Machotas. Se trata de un recorrido circular de unos 16 kilómetros balizados que parte de la localidad de San Lorenzo del Escorial, exactamente en la histórica Silla de Felipe II.

El camino se encuentra en la sierra menor y puede convertirse en un agradable paseo ya que el trayecto carece de dificultades. El terreno se caracteriza por la presencia de castaños y fresnos, salpicados de carrascas y encinas en las zonas más bajas. En la parte más alta sin embargo, abunda la jara pringosa. Además, también se pueden encontrar numerosas especies animales. El recorrido puede hacerse en 4 ó 6 horas, dependiendo del itinerario elegido para el regreso.

La Serrezuela de las Machotas es uno de los enclaves menos conocidos de la Sierra de Guadarrama, pero merece la pena ser explorado ya que conserva un inmenso berrocal que permitirá dar rienda suelta a nuestra imaginación.

Cómo llegar

Este paraje está muy cercano a la capital de España, a tan solo 50 kilómetros. Se puede llegar hasta allí por diversas vías. En tren desde la estación de Atocha en la línea regular, que lleva hasta El Escorial. Desde allí, hay autobuses que llegan a San Lorenzo. Por la carretera A-1 desde Madrid y luego por la M-600 hasta San Lorenzo. Una vez allí es conveniente tomar la M-505 hasta el kilómetro 30, donde hay un desvío que conduce a la Silla de Felipe II, lugar en el que comienza la ruta. También existe la posibilidad de llegar en autobús desde el Intercambiador de Moncloa.

Subida a la Silla de Felipe II

Desde San Lorenzo del Escorial y caminando por el Paseo de Carlos III, se alcanza la Silla de Felipe II, comienzo de este itinerario. En el camino se pasa a lo largo de la explanada de la Lonja del Monasterio, por la zona empedrada que lo bordea, así como por Los Arcos, por la Puerta del Patio de los Reyes que da acceso al Jardín de los Curas y el estanque de las Monas. Después hay que buscar la entrada a la Finca de La Herrería con la ayuda de las marcas del sendero, siguiendo por una carretera asfaltada sin tránsito de vehículos. Este camino se bifurca dos ramales, tomando el de la derecha para llegar hasta la Fuente del Seminario.

Este camino está rodeado de plátanos y robles, y acaba en una valla que cierra la entrada al paso de vehículos junto al puente sobre el arroyo Batán. Por este camino también se puede llegar al Puerto de la Cruz Verde, que recibe esta denominación porque allí había una cruz que marcaba los dominios de la Inquisición. Al cruzar la carretera comienza la subida a la Silla de Felipe II, pasando por la Fuente de la Prosperidad, continuando hacia el Canto del Gordo, dónde se bifurca en dos, pudiendo utilizarse como enlace con la Ruta de la Calzada de las Machotas.

Continuando por la leve subida, dejamos a un lado la Finca de la Herrería. Después, descubrimos un crucero de granito dedicado a la Virgen de Gracia por los romeros en 1933. A continuación se alcanza la ermita de esta virgen y en la explanada de la misma una bonita fuente. Toda esta zona está acondicionada por Patrimonio Nacional para hacer picnics. Siguiendo por el camino encontramos la Fuente de las Arenitas, desviándose a la izquierda por un pinar para alcanzar las peñas de la Silla de Felipe II. Esta subida será un agradable paseo de unos 30 minutos, sin ningún tipo de dificultad, para que pueda ir toda la familia.

El Collado de Entrecabezas y la Machota Grande

En la explanada de la Silla de Felipe II, existen unos asientos tallados en piedra desde los que se observa una magnífica vista del Castañar, del bosque de la Herrería y de la olla que forman las cumbres del monte Abantos. A partir de este punto se pueden seguir las marcas o balizas del camino hacia las escalinatas de roca o por un sendero corto que asciende en una rampa a su derecha, pero es preferible usar las escalinatas ya que son más seguras.

Al llegar a la parte alta de las rocas hay una edificación en ruinas denominada Casa del Sordo. Continuando por el sendero, se llega a la Finca de Los Ermitaños. Después hay un ligero ascenso que se adentra en el robledal de la Herrería. Las señales del camino ayudan a seguir la ruta para no perderse, ya que son muy frecuentes. El ascenso acaba al cruzar una tapia de piedra por un roto en su muro.

El siguiente tramo es una cuesta mantenida pero de ascenso asequible que termina en el Collado de Entrecabezas o Portacho que se encuentra a 1.274 metros de altura. Se trata de un collado despejado, salpicado por algunas rocas, en el que el excursionista puede descansar y retomar fuerzas para continuar el camino. Las vistas desde allí son magníficas, el bloque rocoso situado junto al collado, la fuente de Entrecabezas o la ruta ganadera conocida como la Senda de los Tres Ermitaños. Desde allí se puede ascender por un sendero a la Machota Grande, también llamada Senda de los Gigantes.

La subida es fuerte pero corta, y en una media hora alcanzamos el Prado de Cañizal, una pradera de altura antesala de la altiplanicie. Después continúa hasta el Cerro del Castañar y luego hasta el risco o Pico de El Fraile. Esta mole de piedra se asemeja a la imagen de un fraile, que según la leyenda se convirtió en piedra tras caer en pecado. El paso del tiempo ha ido modificando las peñas de la cumbre, dejando la interpretación a las personas que las visiten. Otras de las piedras más características son La Bola o El Badajo.

Subida a la Machota Chica

Por la vertiente sur de la parte más alta del collado, comienza el descenso por un sendero montañero que se pierde entre los bloques graníticos. La senda continúa en suave ascenso sin dificultades y muy bien señalizado. Poco a poco la ruta lleva de ermitaño en ermitaño, por la loma de los Cepos, entre los cantiles, cruzando callejones de piedras, bordeadas de olorosas matas de tomillo y lavanda.

La Machota chica está fragmentada por tres ermitaños. El primero se sortea por la ladera derecha, el segundo por la vertiente que está orientada hacia el este en el que podrás encontrar una descomunal tortuga muy realista esculpida sobre la roca con la cabeza fuera del caparazón que parece estar avanzando lentamente hacia lo más alto del risco. Por último, el más alejado es el tercero, la Machota Chica o Baja a la que se llega por su lado oeste. En su cumbre podemos encontrar un vértice geodésico.

Regreso por Pajares y por la calzada romana

Desde el collado de Entrecabezas se puede iniciar el descenso hacia el sur oeste, viendo Zarzalejo de fondo. En pocos minutos se llega a una zona herbosa y húmeda en la que se encuentra la fuente de Entrecabezas, que tiene un pilón para el abrevadero del ganado. Después el camino se bifurca. Por la derecha descendemos a la vera del arroyo del Morral, desembocando en un campo de castaños en el que hay un albergue-refugio. Desde allí por una pista forestal se llega con facilidad hasta Zarzalejo.

Sin embargo, el camino de la izquierda se dirige hacia la ladera que se prolonga hacia el sur. El itinerario discurre a media ladera, abriéndose paso entre piornos, jaras y matorral de monte bajo. Se sigue bajando hasta encontrar la pista forestal paralela a la carretera, que continuará hasta divisar las primeras casas de Pajares. Continuando por la carretera en dirección hacia Peralejos encontrarás una fuente. Después por un desvío a mano derecha te alejarás del camino forestal. Salvando pequeñas alturas rocosas y en bajada, encontramos una bifurcación. El sendero de la izquierda se transforma entonces en una pista forestal que conduce a través de fincas particulares hacia la Silla de Felipe II.

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