Miliki: "El circo está en crisis y denostado por los ayuntamientos"

Miliki
EUROPA PRESS
Actualizado 16/05/2012 16:19:31 CET

MADRID, 16 May. (EUROPA PRESS) -

'Mientras Duermen los Murciélagos' es la nueva novela de Emilio Aragón Bermúdez, Miliki, en la que narra las aventuras del mejor trapecista del mundo, Juan Carlos Borrachina, en un viaje con 17 viejos artistas con el objetivo último de llegar a España y escapar de la Alemania nazi de la Segunda Guerra Mundial. Tiempos no tan lejanos pero muy diferentes para un circo que "hace muchos años que está en crisis y denostado por los ayuntamientos".

"Yo creo que eso pasa porque hay muchos más medios de ocio, está la televisión, las películas, las tres dimensiones, los ordenadores, y se reparte mucho", señala a Europa Press, para después rememorar: "En mi época era la ópera y el circo, y cuando empecé un artista de circo tenía tanto valor o más que un tenor de ópera, el mismo nivel. A partir de ahí, después de esa revolución, cambió".

A su juicio, el Circo del Sol, por ejemplo, "ha hecho un gran trabajo" para revitalizarlo, "pero ese no es auténtico circo, es un montaje con veinte acróbatas a la vez, música de los Beatles y cosas así". Por eso insiste en el que como espectáculo el circo tiene "mucha competencia".

Además, vaticina que no volverá a tener "la repercusión de antaño otra vez porque ahora los circos están un poco denostados por los ayuntamientos". "Pides el terreno para instalar el circo y te mandan fuera de la ciudad donde no va nadie. El circo está sufriendo una crisis que se sujeta porque las grandes figuras trabajan en Las Vegas o los grandes cabarets de Estados Unidos o Europa", plantea.

Lejos de esta situación actual, en 'Mientras Duermen los Murciélagos' Emilio Aragón cuenta la historia de "muchos artistas que se quedaron en Alemania con contratos firmados y les pilló allí la guerra". Concretamente en Berlín en febrero de 1945, donde la Casa del Artista es asolada súbitamente por las bombas.

ATRAPADOS POR LA GUERRA

Borrachina quiere escapar de allí a toda prisa, y tras el bombardeo ve "una salida para él, porque llevar a 17 glorias del espectáculo consigo le permite ir a los ayuntamientos a pedir alimentos y dormitorios", al tiempo que "a partir de ahí se presentan muchas peripecias".

"Puede haber misticismo en torno a la Segunda Guerra Mundial y los nazis, pero ninguna guerra es buena, eso no existe, hay que haberlo vivido. No saben, los jóvenes no tienen idea de lo que pasamos aquí. Tengo la imagen del hambre, de la miseria en Madrid", plantea el escritor echando la vista atrás.

Finalmente, apunta que se lo pasa "muy bien escribiendo, de nueve y media de la mañana hasta la una", que es cuando le llama su "señora para tomar el aperitivo". "Me entiendo muy bien con el Word, trabajo fenomenal y disfruto mucho, aunque claro, tengo unos días más ocurrentes que otros. Ahora estoy preparando una obra de teatro, pero me han dicho que tengo que actualizar el vocabulario y en eso estoy", concluye.

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