La extrema pobreza, de la costa atlántica al centro de África en 10 años #10AñosEPSocial

Actualizado 30/03/2017 11:41:18 CET
Mujer guineana, pobreza
ROSA M. TRISTÁN/ALIANZA POR LA SOLIDARIDAD/EUROPA

   MADRID, 30 Mar. (EUROPA PRESS) -

   La pobreza extrema se ha desplazado a lo largo de la última década desde la costa atlántica africana (Guinea Bissau, Burkina Faso y Sierra Leona) a la ribera del Lago Chad y el centro del continente (República Centroafricana, Níger y Chad), según se desprende de los datos correspondientes al Índice del Desarrollo Humano 2016 y publicado la semana pasada, en comparación con el IDH de 2007-2008. EPSocial analiza este fenómeno en un reportaje que forma parte de su serie especial por el décimo aniversario del portal.

   Hace una década, Sierra Leona era el país menos desarrollado del mundo, seguida por Burkina Faso, Guinea-Bissau, Níger, Mali, Mozambique, República Centroafricana, Chad, Etiopía y República Democrática del Congo. Diez años después, la instantánea de los diez países a la cola del desarrollo no se mueve de África pero se desplaza al interior, en concreto, hacia República Centroafricana --el último país en grado de desarrollo humano del mundo--, Níger y Chad. A estos les siguen Burkina Faso, Burundi, Guinea, Sudán del Sur, Mozambique, Sierra Leona y Eritrea.

   El subsecretario general de la ONU y administrador adjunto del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Magdy Martínez-Solimán, constata, en una entrevista concedida a Europa Press, que se ha producido un desplazamiento de la pobreza en la última década hacia el centro de África, hacia la zona ribereña del Lago Chad y lo atribuye al movimiento de los "epicentros de conflictos".

   Según precisa este experto, si se observa la lista de los países con menos desarrollo del planeta, en ella se encuentran aquellos que han sufrido un conflicto "de manera muy prolongada", como República Centroafricana, Níger, Burundi, Guinea, Sudán del Sur o Sierra Leona. "Las guerras generan una sangría de desarrollo humano", precisa Magdy Martínez-Solimán.

   Pero no sólo las guerras son las que hacen de África un foco de pobreza. Según el experto, otros factores determinantes son: una debilidad institucional casi crónica, así como la del sistema educativo y de salud, la dependencia energética, la economía rural de subsistencia y sin apenas exportaciones, la mala gobernabilidad y la corrupción "omnipresente". Además, ha apuntado que son países que nacen con muy poco y ha recordado que la "deuda" del periodo colonial es "muy alta".

RESPONSABILIDAD COMPARTIDA

   Para Martínez-Solimán, la responsabilidad de tal pobreza es "compartida" entre los propios países africanos y el primer mundo; de las élites locales que a veces han esquilmado las riquezas del país y de los gobiernos que han hecho "la vista gorda" cuando sus multinacionales exprimían el limón sin preocuparse de un buen comportamiento.

   Por el contrario, otros países que hace diez años se encontraban a la cola del desarrollo han subido posiciones. Es el caso de Guinea Bissau, con una mejora que Martínez-Solimán achaca a una cierta estabilización y al incremento de los ingresos gracias a actividades económicas o licencias pesqueras.

   La responsable del Programa de Desarrollo Sostenible de la ONG Alianza por la Solidaridad, Almudena Moreno, que ha viajado a Guinea Bissau durante los últimos diez años, cuenta a Europa Press que esta subida en el ranking no es tan visible en las zonas rurales en las que ellos trabajan --Gabú y Bafatá-- donde la desigualdad "sigue siendo grande", especialmente para las mujeres.

   Algunos ejemplos concretos de esta pobreza en las zonas rurales son la falta de suministro eléctrico o un servicio de salud al que solo pueden acceder los más privilegiados. A esto se suman los efectos del cambio climático que tan pronto provoca una sequía como lluvias erráticas muy abundantes que afectan a los cultivos.

   En todo caso, Moreno aprecia algunas diferencias a mejor entre la fotografía del Guinea Bissau que ella conoce de hace diez años y el de ahora, gracias al trabajo de las ONG y de la sociedad civil: tierras recuperadas frente a las baldías de hace una década; mujeres en primera línea defendiendo sus intereses frente a las que se quedaban calladas detrás de los hombres; y huertas ordenadas que producen todo el año frente a las abandonadas de entonces.

DE LOS OBJETIVOS DEL MILENIO A LOS DEL DESARROLLO SOSTENIBLE

   Para combatir esta pobreza en sus múltiples dimensiones, al inicio del nuevo milenio, los líderes mundiales se reunieron en las Naciones Unidas con el objetivo de idear una estrategia, lo que se tradujo en los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) que se lanzaron en 2000 y que expiraban en 2015.

   Los máximos dirigentes a nivel mundial pusieron el foco en ocho puntos a abordar en el curso de 15 años, entre los que se encontraban: Erradicar la pobreza extrema y el hambre; Lograr la enseñanza primaria universal; Promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer; o Reducir la mortalidad de los niños menores de 5 años.

   "Los ODM ayudaron a que más de 1.000 millones de personas escaparan de la pobreza extrema, a combatir el hambre, a facilitar que más niñas asistieran a la escuela que nunca antes, y a proteger nuestro planeta", defendía el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, en el informe sobre el grado de cumplimiento de los ODM de 2015, donde añadía que, a pesar de los "notables" logros, era "profundamente consciente" de que las desigualdades persistían.

   Ante este clima, el 25 de septiembre de 2015, más de 150 líderes mundiales se dieron cita en Nueva York (Estados Unidos) en la Cumbre de Desarrollo Sostenible durante la que adoptaron una nueva agenda en esta materia con la vista puesta en 2030, y donde se aprobaron los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que tomaron el relevo a los ODM y que, a diferencia de estos, fueron el resultado de un proceso de negociación en el que han participado los 193 Estados miembros de la ONU, la sociedad civil y otras partes interesadas.

PONER FIN AL HAMBRE Y GARANTIZAR LA EDUCACIÓN

   En concreto, se enumeraron un total de 17 ODS, entre los que se encuentran: Poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo; Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible; Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad; y lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres.

   También se proponen: Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible; Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos; Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos; Conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos; y Luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de la diversidad biológica, entre otros.

   Según se recoge en el documento final aprobado en el marco de la cumbre de las Naciones Unidas para la aprobación de la agenda para el desarrollo después de 2015, la próxima reunión del foro político de alto nivel, organizada bajo los auspicios de la Asamblea General, tendrá lugar en 2019.

   El economista Jeffrey Sachs, director de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible, aseguró el pasado 14 de marzo a su paso por España que "el desarrollo sostenible es el camino a seguir" y que todas las naciones necesitan "una economía inteligente, justa y sostenible". Si bien, alertó de que no es fácil avanzar con políticas e ideales "intolerantes" como los del presidente de EEUU, Donald Trump.

   En todo caso, se mostró "optimista" sobre la consecución de los ODS para 2030 y puso de relieve los avances conseguidos en los últimos años en los que "la pobreza extrema ha disminuido desde el 37% en 1990 a un 9,6% en 2015" y se han conseguido mejoras "con respecto al índice de mortalidad y el control de las enfermedades".

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