La alegría de llevar el agua

 

La alegría de llevar el agua

Niños celebran la perforación de un pozo de agua en Ghana
WORLD VISION
   
Actualizado 22/03/2017 10:11:12 CET

MADRID, 22 Mar. (Por Susanna Oliver, responsable de proyectos de World Vision) -

Todos entendemos la importancia de disponer de agua potable, para beber y preparar alimentos. De tener acceso a agua para lavarse, limpiar, lavar la ropa. Es una necesidad muy evidente.

Y, sin embargo, yo no he comprendido a fondo el impacto de nuestros proyectos de construcción de pozos y de sistemas de agua en las comunidades rurales más desfavorecidas hasta que me he sentado a conocer de primera mano historias concretas.

El viaje más revelador fue el de Ghana de hace 2 años, porque la idea no era solamente ir a ver todos los pozos construidos para hacerles fotos, sino, además, conocer cómo el acceso a agua había cambiado la vida de la gente.

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En las comunidades rurales de la región Norte de Ghana, en el distrito de Zabzugu, ver las distancias que recorrían las mujeres y niñas, que tradicionalmente son las que acarrean el agua a primera hora de la mañana, desde el río más cercano, para preparar el desayuno, asearse, lavar a sus hijos, y para beber (por supuesto) nos puso en situación.

Escuchar la historia de madres como una de Tambihiya, que nos contaba que tiene que dejar a sus hijos solos mientras va a buscar agua y que no deja de pensar en qué les puede estar pasando en el rato que le cuesta traer el necesario líquido a casa, me hizo ver una nueva dimensión del problema.

Y cómo me contaban su preocupación las madres que tienen que mandar a sus hijas, aún pequeñas, a buscar agua al río, descalzas, caminando 3, 4 y hasta 5 kilómetros, expuestas a los ataques de serpientes y otros animales o de personas malintencionadas, me llegó al alma.

Los maestros nos contaban también que esas niñas luego llegan agotadas a la escuela y les cuesta concentrarse en las tareas. ¡Pues qué menos!

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Y lo peor es que en la época seca las distancias que hay que recorrer para encontrar agua son más largas, y que la que se encuentra muchas veces está contaminada, con lo que proliferan las enfermedades diarreicas y otras como el tracoma. Por cierto, en esa época es también cuando las reservas de alimentos empiezan a escasear, por lo que los niños están peor nutridos, y una diarrea que no se trate a tiempo puede llevarles incluso a la muerte.

Por eso, el 13 de mayo de 2015 (nunca se me olvidará la fecha, mi aniversario de boda, una lástima que mi marido estuviera a cientos de kilómetros) fue un día extraordinario. Acompañamos a los compañeros del equipo de excavación de World Vision Ghana para ver cómo llevaban a cabo el proceso. El punto lo habían seleccionado tras estudios geológicos e hidrológicos, pero como el agua subterránea en la zona de Zabzugu donde trabajamos se encuentra a gran profundidad y el terreno es muy rocoso, no es raro que se perfore y el agua no salga (el porcentaje de éxito es del 50 por ciento).

Para la comunidad, sobra decirlo, la expectación era máxima. Empezaron a taladrar, 10, 20, 30 metros... y nada. El sol era cada vez más fuerte, pero allí no se movía nadie.

AGUA A BORBOTONES

Finalmente, al tocar los 43 metros de profundidad, empezó a brotar agua, y no un poco de agua: ¡Agua a borbotones! Los niños se pusieron a saltar y bailar, mojándose con la bendita agua. Los adultos de la comunidad se sumaron a la fiesta ¡Y nosotros también! Fue un momento de los que no se olvidan en la vida.

Pero ahí no termina todo. Después medimos el caudal del agua y la calidad. A parte de ser agua potable ¡Brotaban 136 litros por minuto! En ese momento la idea era poner una bomba manual, porque el presupuesto no daba para más. Pero empezamos a "maquinar" como sacarle un mejor provecho.

Hace unas semanas, volví a Tambihiya y pude ver cómo, gracias a donaciones adicionales de donantes particulares y de empresas y al esfuerzo y experiencia de nuestros compañeros ghaneses, habíamos conseguido mecanizar el pozo con una bomba y paneles solares.

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Este mecanismo manda el agua con la suficiente fuerza por una red de tuberías hasta dos tanques elevados, de mil litros de capacidad cada uno. Finalmente, esos tanques abastecen dos fuentes, cada una con dos grifos. De esta forma, podemos dar acceso a agua a 1.200 personas (en lugar de las 300 que se beneficiaban del pozo con la bomba manual), que la recogen al lado de sus casas y pueden llenar sus bidones y baldes sin esfuerzo.

Definitivamente, esto ha cambiado la vida de la población de Tambihiya. Ahora sí tienen acceso a agua potable a menos (¡Mucho menos!) de 30 minutos caminando desde su casa, se ha reducido enormemente el número de personas, especialmente niños, que sufren enfermedades gastrointestinales y otras derivadas del consumo de agua no potable, y han ganado tanto en seguridad, como en tiempo para poder estudiar y dedicar a sus familias y al trabajo agrícola con el que la mayoría gana su sustento.

Hoy 22 de marzo, Día Mundial del Agua, es una alegría y un orgullo decir que actualmente World Vision lleva agua a una persona cada 10 minutos, pero lo es más saber que detrás de esta cifra hay miles de historias como las de las familias de Tambihiya.

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