Al Sisi y Desalegn se comprometen a que la presa de Etiopía en el Nilo no arruine su relación

Abdelfatá al Sisi
REUTERS / POOL NEW
Publicado 18/01/2018 17:30:07CET

EL CAIRO, 18 Ene. (Reuters/EP) -

El presidente egipcio, Abdelfatá al Sisi, ha prometido este jueves que no permitirá que las diferencias en torno a la presa que Etiopía está construyendo en el Nilo arruinen las relaciones con Adis Abeba.

Etiopía espera que la Presa del Gran Renacimiento (GRD, por sus siglas en inglés) le convierta en el mayor exportador de energía de África. Por su parte, Egipto sostiene que amenaza su suministro de agua, que depende casi exclusivamente del Nilo que nace en Etiopía, atraviesa Sudán y Egipto y desemboca en el Mediterráneo. Adis Abeba asegura que no tendrá impacto.

Al Sisi ha señalado que las negociaciones con sus dos vecinos africanos están progresando y ha sostenido que el punto muerto por el disputado estudio del impacto de la presa aún en curso debe terminar.

"La cuenca del Nilo goza de grandes recursos y capacidades que la convierten en una fuente de interconexión, construcción y desarrollo, no una fuente de conflicto", ha declarado Al Sisi a la prensa tras reunirse con el primer ministro etíope, Hailemariam Desalegn.

El gobernante etíope ha coincidido con él. "Debemos asegurarnos de que este gran río nunca se convierte en un objeto de competición, desconfianza o conflicto", ha sostenido.

Este lunes, Al Sisi había asegurado que no pretende protagonizar un "conflicto" con Sudán, en medio de la escalada de tensión entre ambos países por el viraje de Jartum hacia Turquía e Etiopía.

"Egipto no luchará con sus hermanos. Lo digo como un mensaje para nuestros hermanos en Sudán", aseveró durante un acto oficial en la provincia egipcia de Monofeya. "Debemos buscar siempre la paz y el desarrollo, que es lo que nuestros pueblos quieren, no el conflicto", sostuvo.

Las relaciones entre El Cairo y Jartum, tradicionales aliados, se han deteriorado en las últimas semanas hasta el punto de que el Gobierno de Omar Hasán al Bashir ha llamado a consultas a su embajador en Egipto sin aclarar cuándo regresará.

En el origen de estas fricciones está un acuerdo alcanzado por Sudán y Turquía para reconstruir un antiguo puerto otomano en el Mar Rojo y construir un nuevo muelle para barcos tanto civiles como militares. El Cairo ha enmarcado este pacto en los planes de Ankara para aumentar su influencia en la región. Además, Egipto acusa a Sudán de apoyar el proyecto etíope de la presa en el Nilo.