Zona calcinada por el incendio forestal de Los Gallardos (Almería). - ECOLOGISTAS EN ACCIÓN
ALMERÍA 21 Jul. (EUROPA PRESS) -
La asociación Ecologistas en Acción Almería ha alertado de que el incendio forestal de Los Gallardos ha afectado al corazón de la Zona Especial de Conservación (ZEC) Sierra de Cabrera-Bédar, una "isla verde" que constituye uno de los enclaves con mayor diversidad florística de la Península Ibérica y alberga una de las mayores poblaciones europeas de tortuga mora.
La organización ha señalado en un comunicado que el fuego ha calcinado unas 7.000 hectáreas y ha afectado a este espacio integrado en la Red Ecológica Europea Natura 2000. No obstante, ha considerado necesario explicar el valor del territorio afectado, ya que lo perdido "no se mide en hectáreas de monte genérico".
Los afloramientos de rocas volcánicas, yesos, calizas y esquistos, junto con la influencia del hálito marino y unas precipitaciones superiores a las del resto de la comarca, permiten la presencia de más de 1.000 especies vegetales, muchas de ellas amenazadas y endémicas.
La red de ramblas y barrancos actúa como corredor ecológico entre las sierras litorales y los sistemas montañosos del interior del Levante almeriense. Esta conexión permite el desplazamiento de la fauna, el intercambio genético entre poblaciones y "aumenta la resiliencia de los ecosistemas frente a perturbaciones como los incendios o el cambio climático". Además, enlaza el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar-Carboneras con el Paraje Natural del Karst en Yesos de Sorbas.
La entidad, que ha mostrado una especial preocupación por la tortuga mora, ha advertido de que este reptil de movimientos lentos no puede huir del frente de las llamas, por lo que, ante un incendio de esta velocidad, la mortalidad directa "puede ser masiva". El alcance real de la afección no se conocerá hasta que concluyan las inspecciones de campo.
La ZEC alberga 30 tipos de hábitats de interés comunitario, siete de ellos prioritarios y trece considerados muy raros en Andalucía, entre los que figuran las estepas salinas mediterráneas, la vegetación gipsícola ibérica, los matorrales arborescentes de 'Zyziphus' y los pastizales del 'Thero-Brachypodietea'.
Entre las prioridades de conservación del espacio se encuentran las comunidades de aves rupícolas, como el águila perdicera, catalogada como vulnerable en Andalucía, el búho real y el halcón peregrino, todas ellas especies protegidas por la Directiva Aves de la Unión Europea.
La protección también alcanza a los quirópteros cavernícolas, el galápago leproso y especies de flora endémica. A estos valores se suman formaciones de coscoja, palmito, lentisco, aladierno y madroño, además de manchas de encinas, alcornoques y algarrobos, que constituyen una vegetación relicta en la provincia.
La Sierra de Cabrera-Bédar fue propuesta como Lugar de Importancia Comunitaria en diciembre de 1997 y declarada ZEC mediante el Decreto 2/2015, de 13 de enero. Cuenta con 33.705,83 hectáreas repartidas entre Bédar, Los Gallardos, Lubrín, Lucainena de las Torres, Mojácar, Sorbas y Turre, y su plan de gestión fue aprobado mediante una orden de 19 de marzo de 2015.
Ecologistas en Acción ha sostenido que la magnitud del incendio no puede entenderse como una "simple fatalidad", sino como el resultado de la combinación de varios factores.
Entre estos factores ha citado la continuidad del combustible vegetal en una cubierta formada principalmente por pinares de pino carrasco, matorral mediterráneo y espartales, así como la homogeneización del paisaje y la pérdida del mosaico agroforestal por los cambios en los usos del suelo, el abandono agrícola y la desaparición de los aprovechamientos tradicionales.
También ha señalado la topografía accidentada, con laderas de fuerte pendiente, barrancos, ramblas y escarpes rocosos, y unas condiciones meteorológicas extremas, con temperaturas cercanas a los 40 grados, una humedad relativa muy baja y rachas de viento de hasta 50 kilómetros por hora.
A su juicio, estas circunstancias han favorecido la propagación del fuego y han configurado las "condiciones propicias para un gran incendio forestal en un contexto de emergencia climática".
EVALUACIÓN DE DAÑOS Y RESTAURACIÓN ECOLÓGICA
Ecologistas en Acción Almería ha reclamado una evaluación pública e independiente de los daños sobre los hábitats prioritarios y las especies clave de la ZEC, con una cartografía de la severidad del fuego, así como un plan de restauración ecológica que no se limite a reforestar con pinar y se oriente a recuperar el mosaico de encinar, matorral mediterráneo y azufaifar y a conservar la tortuga mora en su hábitat.
En cuanto al origen del fuego, ha exigido su esclarecimiento y la depuración de responsabilidades ante la investigación de la Guardia Civil sobre la posible caída de un cable eléctrico.
Si se confirma esta hipótesis, ha reclamado que se revise el estado de las líneas eléctricas del medio rural almeriense y de las líneas de media tensión que atraviesan masas forestales, y que la Administración reclame daños y perjuicios a la empresa propietaria.
La entidad también ha pedido el cumplimiento de la normativa sobre planes locales de emergencia y planes de autoprotección, con simulacros periódicos y una evaluación de su eficacia. Ante la falta de recursos técnicos y económicos de los pequeños municipios, ha instado a la Junta de Andalucía a garantizar la asistencia y la financiación necesarias para elaborar, actualizar e implantar estos instrumentos.
Ecologistas también ha reclamado una revisión de la legalidad urbanística de las edificaciones situadas en suelo forestal o en la interfaz urbano-forestal, así como de las autorizaciones que hayan permitido su implantación, con una aplicación "rigurosa" de la normativa ambiental.
La organización considera "inaceptable" que edificaciones ilegales situadas en espacios de alto valor ecológico permanezcan durante años sin una respuesta efectiva, mientras que los asentamientos precarios de personas son objeto de una "intensa presión administrativa y de frecuentes desalojos".
"La protección del territorio y la prevención de incendios exigen que la legalidad se aplique con el mismo rigor, con independencia de la capacidad económica o de la condición social de los infractores", ha defendido.
Por último, ha solicitado que se refuerce un modelo de gestión integral de los incendios forestales que garantice la coordinación entre las políticas de prevención, gestión forestal y extinción, evite la fragmentación competencial y dé prioridad a la planificación a largo plazo.
La organización ha advertido de que la Sierra de Cabrera-Bédar tardará décadas en recuperarse y de que, aunque muchos hábitats se regenerarán con el tiempo, la pérdida de flora singular y de fauna de escasa movilidad, como la tortuga mora, puede resultar "irreversible". "Honrar a quienes han muerto pasa también por no repetir las condiciones que hicieron posible esta catástrofe", concluye el comunicado.