La diputada de Cultura, Vanesa Beltrán, en la inaguración de la exposición de paisajes interiores de José María Díez. - DIPUTACION DE CÁDIZ
CÁDIZ 4 Sep. (EUROPA PRESS) -
La Sala Rivadavia de la Diputación de Cádiz acoge hasta el 4 de octubre la exposición de dibujos hechos con grafito que componen la muestra que lleva por título 'El paisaje interior', del artista José María Díez, con fragmentos de una realidad que no siempre es visible.
En una nota, la Diputación ha señalado que la Fundación Provincial de Cultura promueve esta nueva propuesta dentro de su programa de exposiciones, al que suma una disciplina artística que quizá tenga menos presencia que otras en las salas, como es el dibujo.
La diputada de Cultura, Vanesa Beltrán, ha sido la encargada de presentar esta muestra que, como ha dicho, "transporta al espectador a lugares que pueden ser reales o producto de la imaginación del artista, pero que nos llenan de calma y serenidad".
Beltrán, que ha estado acompañado en este acto de presentación a los medios de comunicación por el cónsul de la república Argentina en Cádiz, Sergio Servin, y el propio autor, ha hecho un repaso por las obras expuestas, que muestran paisajes sin presencia humana, pero que "invitan a la contemplación pausada y tranquila".
José María Díez, natural de Almendralejo (Badajoz) pero afincado desde hace años en Cádiz, ha explicado que las obras que se pueden ver en la Sala Rivadavia son el fruto de la investigación y la experimentación con nuevas técnicas, pero también el colofón de un proceso de años en el que ha pasado de un "realismo muy transitable", en el que el óleo y el color han sido herramientas de expresión, a una etapa en la que su vehículo de conexión con el público y con su mundo interior han sido el lápiz, la goma y el papel.
Las obras que componen esta muestra se reparten en las dos salas de Rivadavia, divididas por temáticas. En una de ellas predominan los dibujos de paisajes noruegos: fiordos, montañas o nubes que han convivido en el interior de Díez desde un viaje en el año 2006 que marcó un antes y un después en su evolución artística. De la misma forma que ya antes le había impactado encontrarse con unos paisajes más cercanos, como son los de Grazalema. Estas imágenes que quedaron grabadas en su retina les hicieron replantearse su sistema artístico, centrándose en unas emociones "de las que salían montañas", según ha explicado.
En la otra sala el protagonismo es para paisajes que nacen de la imaginación del artista. En ellos está muy presente el fuego como "elemento purificador", del mismo modo que deja espacio a las arquitecturas, con las que muestra "el contraste de la obra humana con la obra divina", ha señalado.