Actualizado 30/08/2012 15:03

La Torre de las Infantas, espacio del mes de septiembre en la Alhambra

El ataifor califal con la inscripción 'Al Mulk de Madinat al Zahra', pieza del mes

Interior De La Torre De Las Infantas De La Alhambra
EUROPA PRESS/ALHAMBRA

GRANADA, 30 Ago. (EUROPA PRESS) -

El Patronato de la Alhambra y Generalife abre al público durante el mes de septiembre la Torre de las Infantas, que podrá ser visitada todos los martes, miércoles, jueves y domingos, de 8,30 a 20,00 horas, por quienes accedan al conjunto monumental.

La Torre de las Infantas, que suele estar cerrada a la visita pública por su especial fragilidad, es uno de los casos más significativos del sorprendente contraste entre la sobriedad exterior y la riqueza arquitectónica y decorativa interior, según informa en nota el Patronato de la Alhambra y el Generalife.

Partiendo del volumen exterior sencillo de esta torre, con un paramento liso interrumpido únicamente por los vanos de las ventanas, se crea en su interior una gran complejidad volumétrica a través de la distribución de espacios y de la riqueza decorativa por medio de azulejos, yeserías y cubiertas.

En poco espacio interior se concentra una abrumadora decoración que reviste una insospechada complejidad arquitectónica. Es un ejemplo de la gran habilidad de la arquitectura nazarí para conseguir el máximo aprovechamiento de un espacio en su interior.

Su denominación está unida al cuento de las tres princesas --Zaida, Zoraida y Zorahaida-- que escribió Washington Irwing en su Cuentos de la Alhambra. Es el último edificio de importancia que se construyó en la Alhambra, hacia 1393-94, bajo el sultanato de Muhammad VII (1392-1408).

PIEZA DEL MES

Por su parte, la pieza del mes de septiembre será el ataifor califal con la inscripción 'Al Mulk de Madinat al Zahra'. Los interesados en participar en este programa gratuito, que tiene lugar los sábados de septiembre, a partir de las 12,00 horas, pueden presentarse en la Sala II del Museo de la Alhambra, donde el doctorando en Historia del Arte, Gaspar Aranda, desvelará las peculiaridades de esta singular pieza.

Por la forma particular, técnica decorativa en verde y manganeso y el distintivo epígrafe en árabe que destaca pintado en el centro, se puede saber que esta cerámica fue elaborada en la ciudad califal de Madinat al-Zahra' (Córdoba) y que se utilizó entre la vajilla de mesa más cualificada del alcázar durante su época de esplendor en la segunda mitad del siglo X.

Su forma le identifica con uno de los tipos de recipientes que se engloban bajo la denominación específica de ataifor (del árabe tayfur) en el contexto de al-Andalus. El exterior y el interior de la pieza están vidriados por completo, pero mediante dos modalidades de la técnica y aplicados en dos momentos distintos. Mientras que la cara externa se recubre con un vedrío monocromo de tonalidad melada clara (contiene óxidos de plomo y de hierro), la superficie cóncava muestra una decoración blanca, verde y negra.

El blanco es un esmalte que contiene plomo (vitrificante) y estaño (opacificante que le aporta el color blanco), el verde le proporciona el óxido de cobre y el negro el óxido de manganeso. La pieza recibió dos cochuras oxidantes, la primera, a mayor temperatura, para el juagueteado del barro y la vitrificación de la cubierta melada, y la segunda para la vitrificación de la cubierta blanca y la adherencia a ella de la decoración bícroma.

El borde interior del plato presenta una cenefa de segmentos de círculo, contorneados en negro y rellenos con verde, a modo de enmarque de la superficie central donde destaca sobre el fondo blanco la palabra al-mulk (el Dominio), escrita en estilo cúfico lineal simple con el perfil de los caracteres en trazos negros y el interior relleno con verde de manera uniforme.

Todos estos rasgos estéticos parece ser que revestían a este tipo de ataifores de una carga simbólica de variado significado en relación con la magnificencia califal.

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