CÁDIZ 28 Nov. (EUROPA PRESS) -
La Fundación Centro de Estudios Andaluces ha publicado 'La Constitución de 1812. Clave del liberalismo en Andalucía', un nuevo trabajo de investigación dedicado al estudio del liberalismo, entendido como el sistema de representación política que se fue construyendo en España entre la Constitución de Cádiz de 1812 y la Revolución Gloriosa de 1868, y que se extendió a lo largo de toda la Restauración.
El cuaderno reúne las contribuciones realizadas por diversos expertos en el marco del encuentro científico homónimo, celebrado el pasado marzo en Cádiz, a iniciativa del Seminario Permanente de Historia Contemporánea de Andalucía del Centro de Estudios Andaluces, en el que se analizó la formación de la cultura política liberal y se identificaron los grupos e individuos que lideraron ese cambio político e ideológico en Andalucía; según informa la Junta en nota de prensa.
La vicerrectora de Proyección Social, Cultural e Internacional de la Universidad de Cádiz, Marina Gutiérrez, el jefe del Área de Investigación del Centro de Estudios Andaluces, Eduardo González de Molina y el coordinador del libro y catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Cádiz, Alberto Ramos Santana, han presentado este miércoles este volumen en la sala Tomasa Palafox de la universidad gaditana.
Marina Gutiérrez ha destacado el compromiso de la Universidad de Cádiz en cuantas iniciativas científicas y divulgativas se han desarrollado sobre el Bicentenario. Por su parte, González de Molina ha señalado el carácter innovador de este trabajo ya que "no estudia la Constitución de 1812 en sí misma sino la génesis del liberalismo en Andalucía que sirvió de referente ideológico y político de las nuevas naciones americanas".
Por su parte, el catedrático Alberto Ramos Santana ha destacado que "el gran valor que se reconoció en la Constitución de Cádiz, y por ello se convirtió en modelo, es la concepción de la propia Constitución como ley suprema producto de la soberanía popular y como norma superior que organiza el estado-nación, que limita el poder y contiene una declaración de los valores fundamentales, derechos y garantías de la sociedad y los ciudadanos".
A pesar de que la Constitución sancionada por las Cortes de Cádiz el 19 de marzo de 1812 no era una constitución democrática --establecía el sufragio censitario indirecto, marginaba a las mujeres, los incapacitados, los sirvientes domésticos, los negros y los mulatos; no garantizaba los derechos de reunión ni de asociación; no abolía la esclavitud ni garantizaba la libertad religiosa--, la investigación señala que "no se puede negar el carácter rupturista e innovador de un texto, que estuvo marcado por un afán de liberación y de cambio con las estructuras obsoletas del Antiguo Régimen".
De hecho, según señala Ramos Santana, la primera constitución española contenía entre su articulado avances tan significativos como la separación de poderes, la declaración de soberanía nacional, la promulgación de la libertad de imprenta o la igualdad contributiva.
Por estos motivos, así como por haberse gestado en medio de una guerra contra el invasor francés, la primera constitución de la nación española, se convirtió, desde su aprobación en Cádiz, en un modelo a seguir en muchos países iberoamericanos y europeos y en la propia España como pilar fundamental para la forja del liberalismo en el siglo XIX. Y todo a pesar de su corta vigencia de apenas seis años, en períodos históricos y políticos diferentes: del 19 de marzo de 1812 al 4 de mayo de 1814; del 1 de enero de 1820 al 1 de octubre de 1823 y del 12 de agosto de 1836 al 18 de junio de 1837.
El Cuaderno arranca con las aportaciones del propio Alberto Ramos Santana, quien en la introducción recorre la suerte que ha tenido la constitución en estos doscientos años a través de las diversas, y a menudo fallidas, conmemoraciones celebradas.
Asimismo, Ramos en el primero de los artículos publicados en el volumen, se acerca a los primeros compases del liberalismo que, a su modo de ver, no se produjeron con la convocatoria de Cortes en 1810 ni con la promulgación de la Constitución de 1812, sino en fechas anteriores: en 1808, con la reasunción de la soberanía popular que realizaron las diversas juntas ante el vacío de poder que produjo la marcha de Fernando VII a Bayona.
En segundo lugar, las catedráticas de Historia Contemporánea María Antonia Peña (Universidad de Huelva) y María Sierra (de la Universidad de Sevilla) inciden en los tres mecanismos de exclusión que se fueron gestando en el periodo isabelino con objeto de segregar a representantes y representados y depurar la lógica inclusión/exclusión gestada en el Cádiz de 1812.
El primero fue la fijación de un criterio económico para designar tanto a los electores (había que ser propietario para poder ejercer el voto) como a los elegibles (no se paga por ser diputado, de manera que se excluyen como representantes a aquellos, no deseables, que no tenían rentas). El segundo, la decisión de eliminar del parlamento a los representantes de las provincias ultramarinas (Cuba, Filipinas y Puerto Rico), convertidas oficialmente en colonias, terminando de facto con la "nación de los dos hemisferios" de La Pepa. Y, por último, la exclusión de las mujeres de toda participación política.
En tercer lugar, la profesora de Literatura la Universidad de Cádiz, Marieta Cantos Casenave, escribe sobre el papel jugado por las mujeres en el primer liberalismo en tres ámbitos: como heroínas de la patria, cuando la guerra hizo visible su participación en determinadas batallas o situaciones bélicas; como participantes en juntas de damas con funciones sociales y asistenciales, juntas que entraron en contacto con organizaciones similares americanas y de otros países europeos; y, finalmente, a título individual, como autoras de textos políticos y literarios en prensa y otros soportes.
Por último, Diego Caro Cancela, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Cádiz, incide en las formas de hacer política en el primer liberalismo, señalando en este punto que las prácticas caciquiles tradicionalmente asociadas al periodo de la Restauración (política basada en el parentesco, la amistad y el patronazgo, y las prácticas electorales fraudulentas) fueron también comunes en la etapa previa, el reinado de Isabel II.
Junto a ello, Caro destaca la presencia en esta etapa de formas nuevas de sociabilidad política de cariz más democrático y popular, emergentes en la Andalucía de la primera mitad del siglo XIX, escasamente conocidas hoy, pero que constituyeron la base que explicará la adhesión popular y campesina a futuras propuestas políticas progresistas y democráticas.
SEMINARIO PERMANENTE
El Seminario Permanente de Historia Contemporánea es un proyecto nacido en 2011 con el que el Centro de Estudios Andaluces quiere poner en valor las investigaciones más recientes y contribuir a la construcción de nuevos relatos históricos en consonancia con los trabajos más actuales.
Amparado por once catedráticos andaluces de historia contemporánea, que integran el comité asesor del seminario, el proyecto ofrece un espacio para el debate y la construcción de un discurso nuevo y renovado de la Historia de Andalucía, articulado en la celebración de talleres y en la publicación de las ponencias de estos talleres en la colección Cuadernos de Andalucía en la Historia Contemporánea.
Hasta el momento se han publicado tres de estas obras: 'La represión franquista en Andalucía', coordinado por Francisco Cobo Romero; 'Andaluces contra el caciquismo', coordinado por Salvador Cruz Artacho y éste de La Constitución de 1812, coordinado por Alberto Ramos Santana.