Especialista advierte de que dormir mal afecta a aprendizaje y aumenta riesgo de problemas emocionales en niños

El doctor Marco Antonio Gudiño Pérez, neuropediatra del Hospital Quirónsalud Marbella,
El doctor Marco Antonio Gudiño Pérez, neuropediatra del Hospital Quirónsalud Marbella, - QUIRÓNSALUD
Europa Press Andalucía
Publicado: miércoles, 13 mayo 2026 10:35

MARBELLA (MÁLAGA), 13 (EUROPA PRESS)

Dormir bien en la infancia es mucho más que descansar. El sueño desempeña un papel fundamental en el desarrollo cerebral, físico y emocional de los niños y su calidad influye directamente en el aprendizaje, la memoria, la regulación emocional y el comportamiento diario. Sin embargo, los problemas de sueño son cada vez más frecuentes en niños y adolescentes, en muchos casos relacionados con hábitos inadecuados y el uso excesivo de dispositivos electrónicos.

El doctor Marco Antonio Gudiño Pérez, neuropediatra del Hospital Quirónsalud Marbella (Málaga), ha recordado que "el sueño es una función biológica esencial para el desarrollo neurológico, físico y emocional del niño", ya que durante las horas de descanso "se producen procesos clave como la maduración cerebral, la consolidación de la memoria o la regulación metabólica".

Además, ha advertido de que "dormir mal de forma mantenida puede repercutir directamente en el rendimiento escolar y la conducta". "Muchas alteraciones del comportamiento o dificultades escolares pueden tener su origen en un sueño insuficiente o de mala calidad", ha señalado el especialista.

RUTINAS Y HORARIOS REGULARES

Para favorecer un descanso adecuado, el neuropediatra insiste en la importancia de mantener hábitos estables desde edades tempranas. Entre las principales recomendaciones destaca establecer horarios regulares para acostarse y despertarse, también durante los fines de semana. "Dormir y despertar a la misma hora todos los días ayuda al cerebro a regular el ciclo sueño-vigilia", ha añadido.

Asimismo, recomienda instaurar una rutina previa al sueño que ayude al niño a relajarse antes de acostarse. Actividades como un baño templado, una cena ligera o la lectura tranquila ayudan a preparar el organismo para el descanso.

El entorno donde duerme el niño también influye de forma decisiva. Según el doctor Gudiño, el dormitorio debe mantenerse "oscuro, silencioso y con una temperatura confortable", favoreciendo así un sueño más profundo y continuo.

LAS PANTALLAS, UNO DE LOS PRINCIPALES ENEMIGOS DEL SUEÑO

El uso de móviles, tablets, videojuegos o redes sociales antes de dormir es actualmente uno de los factores que más altera el descanso infantil. Este hábito, cada vez más frecuente, está detrás de muchos problemas de sueño en la infancia y adolescencia. "Las pantallas son una de las principales causas de alteración del sueño infantil", ha advertido el doctor.

La luz azul que emiten estos dispositivos inhibe la producción de melatonina, la hormona encargada de regular el sueño, y además provoca una hiperestimulación cerebral que dificulta desconectar antes de acostarse. Por este motivo, la recomendación es evitar pantallas al menos una hora antes de dormir y, "idealmente, dos horas en adolescentes".

Por otro lado, el especialista recuerda que determinados síntomas pueden indicar la existencia de un trastorno del sueño que requiere valoración médica.

Entre las principales señales de alarma destacan los ronquidos frecuentes, las pausas respiratorias durante la noche, la somnolencia diurna excesiva o los problemas persistentes de atención y conducta.

En algunos niños, dormir mal no provoca cansancio, sino hiperactividad paradójica, irritabilidad o dificultades escolares, explica el neuropediatra. Además, advierte de que la falta de sueño mantenida puede favorecer alteraciones metabólicas y aumentar el riesgo futuro de obesidad, hipertensión y otros problemas de salud.

FAVORECER LA AUTONOMÍA PARA DORMIR

Otro de los aspectos importantes es enseñar al niño a conciliar el sueño de manera progresivamente autónoma, evitando que dependa siempre de estímulos externos para dormirse.

En este sentido, el especialista aconseja evitar asociaciones constantes con elementos como brazos, cochecito o televisión y actuar con calma ante los despertares nocturnos. "Si se entra en la habitación, debe hacerse brevemente, con poca luz y sin estimular al niño", ha recomendado.

Además, ha recordado la importancia de evitar bebidas estimulantes o un consumo excesivo de azúcar durante la noche, especialmente en niños mayores y adolescentes.

DORMIR BIEN TAMBIÉN ES SALUD FUTURA

Más allá del cansancio o la irritabilidad, la falta de descanso mantenida puede tener consecuencias importantes tanto a corto como a largo plazo. Los problemas de sueño en la infancia pueden afectar al aprendizaje, la regulación emocional, la atención y el comportamiento diario, además de aumentar el riesgo de problemas metabólicos y cardiovasculares en la edad adulta.

Por ello, el especialista ha insistido en la importancia de prestar atención a los hábitos de sueño desde edades tempranas y consultar con un profesional cuando los problemas de descanso se prolongan en el tiempo o afectan al bienestar del menor. "Dormir bien no solo mejora el descanso diario, sino que es clave para el desarrollo, el aprendizaje y la salud futura del niño", ha concluido.

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