Archivo - El fiscal delegado de Medio Ambiente de Málaga, Fernando Benítez, ahora es también delegado contra los delitos de odio y discriminación. - EUROPA PRESS - Archivo
MÁLAGA 10 Ago. (EUROPA PRESS) -
El Boletín Oficial del Estado (BOE) recoge el nombramiento del fiscal de Málaga Fernando Benítez como nuevo delegado contra los Delitos de Odio y Discriminación en la Fiscalía malagueña, para ocupar el puesto de la anterior delegada de la especialidad, María Teresa Verdugo, ahora presidenta de la Autoridad Independiente para la Igualdad de Trato y la No Discriminación.
En declaraciones a Europa Press, Benítez ha dicho que el nombramiento lo asume "como parte de un deber moral, además de profesional, de contribuir, desde mi cargo y en el ámbito penal, a dar la batalla contra la discriminación, el odio y la intolerancia, cuyas manifestaciones es evidente que están incrementándose de manera preocupante y que requieren una respuesta institucional decidida".
Asimismo, también ha asegurado que afronta una "difícil tarea de suceder a mi compañera Maite Verdugo, cuya labor ha sido justamente reconocida y que me dejó el listón muy alto". "Intentaré estar a la altura, aunque siempre la echaremos de menos", ha aseverado el nuevo responsable de esta fiscalía especializada, que mantendrá su coordinación de la especialidad de Medio Ambiente en la provincia.
Este nombramiento se produce después de que la plaza tan solo fuera solicitada por Benítez, según consta en la publicación del BOE, consultada por Europa Press, y contando con la propuesta por parte del teniente fiscal, que avala el nombramiento, al considerar "su experiencia, méritos y capacidad para el desempeño de esta función".
Asimismo, en junio, el fiscal de Sala contra los Delitos de Odio y Discriminación emitió informe favorable a la propuesta realizada y, según el documento oficial, se han cumplido todos los trámites previstos para proceder al nombramiento interesado.
Entre las funciones de esta fiscalía especializada está la identificación de los crímenes de odio. "Al tratarse de conductas definidas por su motivación, su naturaleza de delito de odio puede quedar enmascarada si, con ocasión de la investigación policial o judicial, no se llegan a detectar aquellos datos o indicios que revelan dicha motivación como origen y causa de la acción criminal".
Así lo señala la Fiscalía General, que añade que en otras ocasiones, "la causa de que estas conductas no lleguen a conocimiento de los órganos encargados de la investigación y persecución penal, o no sean debidamente catalogadas, hay que buscarla en la propia decisión de quienes han sido perjudicados por el delito, que optan por no denunciarlo a causa de su propia sensación de vulnerabilidad".