Un campo de trigo ya segado. - ASAJA CÓRDOBA
CÓRDOBA 30 Jun. (EUROPA PRESS) -
Asaja Córdoba ha advertido este martes de la "grave situación" que atraviesa el sector cerealista de la provincia y, "especialmente, el cultivo del trigo duro, cuya rentabilidad se encuentra en mínimos históricos, debido al fuerte incremento de los costes de producción y a unos precios de venta que no compensan el esfuerzo de los agricultores", de modo que "la mayoría de los cerealistas de la provincia han cerrado la campaña con pérdidas".
Por ello y a través de una nota, la organización profesional agraria ha reclamado a las administraciones "medidas urgentes que permitan garantizar la viabilidad económica de las explotaciones y evitar un progresivo abandono del cultivo".
Según el análisis realizado por Asaja Córdoba, "con datos reales de explotaciones de la provincia desde la campaña 2019/20 hasta la actual 2025/26, el cultivo del trigo duro ha llegado a una situación límite", pues, "con el precio actual fijado en la Lonja de Córdoba, en torno a los 250 euros por tonelada, un agricultor necesita obtener 3.800 kilos por hectárea en secano y 4.400 kilos por hectárea en regadío únicamente para cubrir los costes de producción".
Sin embargo, "en buena parte de las zonas cerealistas de la provincia los rendimientos obtenidos este año han quedado muy por debajo de esas cifras, provocando pérdidas generalizadas", lo cual tiene su causa en el hecho de que "el precio del trigo duro prácticamente no ha evolucionado en los últimos 15 años", ya que, "mientras que el 6 de junio de 2011 la Lonja de Córdoba cotizaba el trigo duro tipo 2 a 273 euros por tonelada, actualmente su precio se sitúa en 250 euros por tonelada, es decir, incluso por debajo del registrado hace tres lustros".
En contraste, "los costes de producción no han dejado de aumentar. En las explotaciones de secano han pasado de 481 euros por hectárea en la campaña 2019/20 a 952 euros por hectárea en la campaña 2025/26, lo que supone un incremento del 98%", y "en regadío, los costes han aumentado desde 640 hasta 1.062 euros por hectárea, un 66% más". Además, estas cifras "no incluyen otros gastos como los seguros agrarios, la carga fiscal o el coste de la tierra, que elevan aún más el desembolso que debe afrontar el agricultor".
Uno de los principales responsables de este incremento son los fertilizantes, que ya "representan cerca del 30% del coste total del cultivo y continúan encareciéndose como consecuencia de los conflictos geopolíticos y de las políticas comunitarias", hasta el punto de que "un agricultor necesita destinar aproximadamente 800 kilos de trigo de su cosecha únicamente para pagar el fertilizante".
A este incremento se suman otros costes esenciales, pues "los tratamientos fitosanitarios en secano han pasado de 63 a 192 euros por hectárea, lo que supone un aumento del 205%, mientras que el coste de la siembra también experimentó fuertes incrementos durante las campañas 2021/22 y 2022/23, debido a la escasez de semilla certificada".
En las explotaciones de regadío, además, "continúan creciendo los gastos fijos asociados a las comunidades de regantes", es decir, por "la energía, el mantenimiento y las infraestructuras hidráulicas, incluso en campañas como la actual, en las que el precio del cereal no compensa el coste del riego".
Asaja Córdoba ha criticado, igualmente, que "las decisiones adoptadas por la Unión Europea (UE) agravan aún más la pérdida de competitividad del sector". En este sentido, ha señalado que la aplicación del mecanismo de ajuste en frontera por carbono (CBAM), ya que "incorpora nuevas tasas a la importación de fertilizantes".
Así, "aunque la Comisión Europea ha anunciado recientemente una cláusula de salvaguarda, que eliminaría dichas tasas únicamente si los fertilizantes incrementan su precio más de un 50% respecto a la media de los diez últimos años", la organización considera que "para cuando eso suceda, el agricultor habrá abandonado, por lo que resulta claramente insuficiente".
Para Asaja Córdoba, "la falta de rentabilidad provocará inevitablemente que muchos agricultores reduzcan la superficie dedicada al cereal o incluso abandonen su cultivo en próximas campañas". Esta situación "supondrá una menor producción nacional, un aumento de la dependencia de las importaciones procedentes de terceros países y un encarecimiento de los alimentos, comprometiendo la soberanía alimentaria y el relevo generacional en el campo".
Por todo ello, Asaja Córdoba exige a las administraciones públicas "la puesta en marcha inmediata de medidas que permitan recuperar la rentabilidad del sector cerealista". Entre ellas, "una reducción de los costes regulados que soportan las explotaciones, una mejora de los seguros agrarios, la revisión al alza de los precios de intervención y una política comercial europea que proteja a los productores comunitarios frente a las importaciones procedentes de países con menores exigencias ambientales, laborales y sanitarias".
En opinión de la organización agraria, "la soberanía alimentaria no puede quedarse en un eslogan", dado que, "solo será posible garantizar el abastecimiento de alimentos si se asegura la viabilidad económica de quienes los producen".