Archivo - Foto de archivo de la campaña de cereal en la comarca de Los Vélez, en Almería. - JUNTA DE ANDALUCÍA - Archivo
SEVILLA 17 Jul. (EUROPA PRESS) -
Cooperativas Agroalimentarias ha señalado que la cosecha de cereales en Andalucía ha disminuido un 31,48% en el conjunto de granos --547.554 toneladas menos--, situándose en torno a 1.191.781 de toneladas de acuerdo con la suma de las previsiones establecidas para cada uno de los cultivos del sector como trigo, cebada, triticale, avena y maíz.
De esta manera, la bajada de la cosecha de cereales responde tanto a la disminución de la superficie cultivada --445.556 hectáreas frente a las 549.277 hectáreas de 2025-- como a la pérdida de rendimiento prevista en algunos de los cultivos con mayor implantación debido a los motivos climatológicos, según han señalado las Cooperativas en una nota de prensa.
A su vez, la sucesión de borrascas que asolaron el campo andaluz durante el invierno dejaron tras de sí suelos anegados que ocasionaron "asfixia radicular y podredumbre". Asimismo, las altas temperaturas de la primavera e inicio de verano han traído consigo una maduración anticipada, menor peso del grano y pérdida de calidad comercial en las parcelas que aún no habían completado adecuadamente el llenado, ha asegurado la cooperativa.
Por un lado, la producción total de trigo se ha estimado en 584.677 toneladas siendo un 37% menos que la campaña anterior. De este modo, la superficie conjunta de trigo blando y trigo duro cae hasta las 206.551 hectáreas, 74.019 menos que en 2025. En cuanto al trigo blando, ha alcanzado una producción de 292.145 toneladas con una reducción del 35% y un rendimiento medio de 2.769 kilos por hectárea, frente a los 3.690 kilos del pasado año.
Por otro lado, el trigo duro ha registrado la mayor caída de superficie entre los principales cereales. Pues las siembras han disminuido un 36% hasta las 101.037 hectáreas, mientras que la producción se reduce un 39% hasta las 292.531 toneladas. Por lo tanto, su rendimiento medio se sitúa en 2.895 kilos por hectárea.
Respecto a la superficie de cebada, ha descendido un 22% hasta las 81.983 hectáreas y la producción un 37% con una previsión de 196.130 toneladas, así pues, el rendimiento medio baja de 2.950 a 2.392 kilos por hectárea.
Por su parte, el triticale ha sido uno de los pocos cultivos que ha aumentado su superficie hasta las 62.464 hectáreas, en gran parte debido a la actividad de empresas como Agrovegetal que copa más del 50% del mercado andaluz de las semillas de este cultivo.
En los últimos años, Agrovegetal se ha centrado en poner a disposición del sector variedades mejoradas, adaptadas a las condiciones del sur peninsular y orientadas tanto a la producción de grano como de forraje. Por ende, su trabajo en mejora genética, ensayos, semilla certificada y transferencia al sector cooperativo ha permitido reducir la incertidumbre del cultivo y reforzar su interés para explotaciones agrícolas y ganaderas especialmente en un contexto de demanda de materias primas para alimentación animal, ha confirmado la agrupación.
En paralelo, la superficie de maíz ha permanecido "prácticamente estable" con 8.145 hectáreas, aunque la producción baja un 6% hasta las 89.705 toneladas. Por lo tanto, el rendimiento medio se sitúa en torno a 11.014 kilos por hectárea frente a los 12.297 kilos de 2025.
En cuanto a la rentabilidad del sector, ha continuado en riesgo tanto por la caída de los rendimientos como por la subida de los inputs agrarios, lo que hace que sea "inapreciable los incrementos moderados que está habiendo en la mayoría de los cereales respecto a 2025". En esta línea, desde Cooperativas Agroalimentarias de Andalucía se ha insistido en "la necesidad de que el sector cerealista cambie de enfoque y deje de centrarse únicamente en la producción de materia prima".
Por último, la asociación ha reiterado que "se hace necesario concentrar la oferta y ganar dimensión para ser más fuertes y competitivos, apostar por la I+D+i a través de empresas como Agrovegetal y avanzar en la cadena de valor de la mano de la industria". Y ha subrayado que el "refuerzo de la transformación y la comercialización puede lograr que una mayor parte del valor añadido generado por el cereal permanezca en manos de agricultores y cooperativas".