Actualizado 17/01/2008 12:36 CET

Córdoba.-El obispo llama a la acogida de los jóvenes inmigrantes católicos en las parroquias para refrescarlas con su fe

CÓRDOBA, 17 Ene. (EUROPA PRESS) -

El obispo de Córdoba, Juan José Asenjo, en una carta pastoral referida a la celebración el próximo domingo de la Jornada Mundial de las Migraciones, llama a la acogida de los jóvenes inmigrantes latinoamericanos y católicos en las parroquias, para refrescarlas y renovarlas con su "fe sencilla y fervorosa".

A través de dicha carta, que recoge Europa Press, Asenjo, haciéndose eco del lema de la mencionada Jornada: 'Joven inmigrante, la parroquia sale a tu encuentro', afirmó que "las parroquias pueden y deben ser el primer espacio de acogida y encuentro de los inmigrantes católicos con la Iglesia", ya que "la fe sencilla y fervorosa de muchos inmigrantes latinoamericanos, y su apego a los valores auténticos que se están perdiendo entre nosotros, renueva y refresca nuestras parroquias, tal vez demasiado envejecidas y acomodadas".

Además, según subrayó el titular de la Diócesis de Córdoba, "son muchos los campos en los que podemos ayudarles y servirles y es grande la riqueza y dinamismo que pueden aportar a nuestras celebraciones litúrgicas, a la catequesis, el apostolado y la acción social", algo que, según señaló, ha "podido comprobar con gozo" en sus visitas a las parroquias de la provincia.

Sin embargo, Asenjo recordó que, "a menudo, vienen con una escasa formación y corren el riesgo de perder los mejores valores de su cultura, entre ellos los valores religiosos, mientras casi sin darse cuenta van incorporando a su modo de vivir los contravalores de nuestra sociedad hedonista y secularizada".

Este es un motivo más, según dijo el obispo de Córdoba, para "la reflexión y al compromiso de las comunidades cristianas ante un fenómeno que a todos nos interpela y que no nos debe dejar indiferentes", el de la inmigración, que "ha adquirido en España ingentes proporciones", ya que ahora "tenemos entre nosotros a cuatro millones y medio de personas venidas de otros países, de las que 750.000 han llegado en el año 2007" y "vienen a servir a nuestros ancianos y enfermos y a incrementar nuestro bienestar, desempeñando tareas que nosotros rehusamos".

Un alto porcentaje de estos inmigrantes "son jóvenes e, incluso, adolescentes" que "huyen del hambre y de la pobreza extrema, a veces jugándose la vida y pereciendo en el intento", y ello porque "buscan un futuro mejor para ellos y sus familias", pero "su condición de ilegales los hace sumamente vulnerables y, con frecuencia, son víctimas de empleadores sin escrúpulos que se aprovechan de su situación para explotarlos, cosa que sucede especialmente con las mujeres, que representan un porcentaje elevado entre los inmigrantes en España".

Los que obtienen un trabajo estable y consiguen legalizar su estancia en España, según indicó Asenso, "experimentan lo que el Papa llama en su mensaje para la jornada de este año 'la dificultad de la doble pertenencia': por una parte, sienten la necesidad de no perder su propia idiosincrasia y tradiciones, mientras tratan de insertarse en nuestra sociedad", de ahí la necesidad de que las parroquias les salgan al paso y les abran las puertas.

De hecho, según destacó el obispo de Córdoba, "las dificultades y sufrimientos de los inmigrantes, sobre todo de los indocumentados, los jóvenes, los adolescentes y las mujeres que vienen solas, golpean nuestra conciencia de cristianos y nos invitan a adoptar actitudes iluminadas por la fe y la palabra de Jesús, especialmente desde nuestras comunidades cristianas y desde la parroquia".

Finalmente, Asenjo recordó que "a nuestros pueblos y ciudades llegan también inmigrantes de otras confesiones cristianas e, incluso, de religiones no cristianas y también deben ser acogidos y ayudados por nuestras parroquias y nuestras Caritas en sus necesidades fundamentales, evitando cualquier tipo de discriminación y de proselitismo injustificable".