Experta en nutrición asegura que "nunca es tarde para empezar a cuidarse" e insiste en mejorar la calidad de vida

Profesora del Área de Nutrición y Bromatología de la Universidad Pablo de Olavide y directora del curso 'Alimentación, movimiento y bienestar: claves para un envejecimiento saludable', Griselda Herrero.
Profesora del Área de Nutrición y Bromatología de la Universidad Pablo de Olavide y directora del curso 'Alimentación, movimiento y bienestar: claves para un envejecimiento saludable', Griselda Herrero. - UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE
Europa Press Andalucía
Publicado: viernes, 10 julio 2026 14:26

SEVILLA 10 Jul. (EUROPA PRESS) -

La profesora del Área de Nutrición y Bromatología de la Universidad Pablo de Olavide y directora del curso 'Alimentación, movimiento y bienestar: claves para un envejecimiento saludable', Griselda Herrero Martín, ha sostenido este viernes durante la 24ª edición de los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona que "España figura entre los países con mayor esperanza de vida del mundo. Sin embargo, el verdadero desafío ya no consiste únicamente en vivir más sino en hacerlo con autonomía, bienestar y calidad de vida".

Según ha informado la institución académica en una nota, la especialista ha subrayado que "aunque la genética desempeña un papel importante, el proceso de envejecimiento está condicionado en gran medida por factores sobre los que sí podemos actuar. Tanto la alimentación, la actividad física, el descanso o las relaciones sociales influyen de forma decisiva en la salud a largo plazo" y ha afirmado que "vivimos más años, pero el gran reto es vivirlos con calidad".

Además, Herrero ha asegurado que "nunca es demasiado tarde --ni demasiado pronto-- para empezar a cuidarse". En este sentido, el principal mensaje que la profesora ha querido trasladar sostiene que "nunca es demasiado pronto para empezar a construir un envejecimiento saludable, pero tampoco demasiado tarde para mejorar la calidad de vida".

Asimismo, ha explicado cómo las decisiones cotidianas tienen un impacto mucho mayor del que solemos imaginar, añadiendo que "no podemos evitar cumplir años, pero sí influir en cómo lo hacemos. Esto es una carrera de fondo". De esta manera, frente a la búsqueda de soluciones rápidas cuando aparecen los problemas de salud, la profesora ha defendido la importancia de mantener "hábitos saludables" de forma constante a lo largo de la vida.

En este contexto, la especialista ha destacado que conceptos como la inflamación crónica, la microbiota o el estrés oxidativo han adquirido un protagonismo "creciente" en la investigación científica. A su vez, ha explicado que "estos procesos forman parte del funcionamiento normal del organismo, pero cuando se mantienen de forma continuada pueden favorecer la aparición de enfermedades asociadas al envejecimiento".

De este modo, Herrero ha asegurado que "comprenderlos permite entender por qué el estilo de vida constituye una de las herramientas más eficaces para preservar la salud".

Por su parte, la experta ha sostenido que la alimentación desempeña un papel "esencial" en ese proceso y más allá del peso corporal influye directamente en la masa muscular, la salud cardiovascular, la memoria, el sistema inmunitario y la autonomía personal.

Sin embargo, "comer bien no garantiza un envejecimiento saludable por sí mismo, pero sí aumenta las probabilidades de conseguirlo. Es como jugar a la lotería con más papeletas, pues las posibilidades de que toque son mucho mayores" ha advertido.

Respecto a la comida, la directora del curso ha subrayado que nuestra relación con la comida cambia a medida que envejecemos, y tanto la jubilación, la soledad, las modificaciones en las rutinas o los cambios emocionales pueden transformar los hábitos alimentarios y la forma de relacionarnos con los alimentos.

Por un lado, Herrero ha insistido en que "las emociones tienen una importancia mucho mayor del que habitualmente se reconoce". Y ha manifestado que "no siempre comemos por hambre; también lo hacemos por estrés, aburrimiento, tristeza o celebración".

Por otro lado, ha mantenido que "aprender a identificar esas situaciones permite desarrollar una relación más saludable con la alimentación, alejada de la culpa, la rigidez, el exceso de control y el miedo".

En este sentido, la profesora ha indicado que el bienestar emocional constituye uno de los pilares del envejecimiento saludable. Por lo tanto, mantener relaciones sociales, sentirse útil, dormir bien y permanecer activo forman parte según la misma, de las estrategias más eficaces para cuidar también la salud mental. Y ha reiterado que "envejecer bien no es solo cuestión de años, sino también de bienestar emocional y social".

Al mismo tiempo, otro de los grandes desafíos es combatir el sedentarismo, ha reconocido la especialista. Pues con el paso del tiempo disminuye la actividad física y aumenta el riesgo de desarrollar sarcopenia, una pérdida progresiva de masa y fuerza muscular que puede dificultar acciones tan cotidianas como levantarse de una silla, subir escaleras o transportar una bolsa de la compra, insistiendo en que "no hace falta esperar a una caída para detectar que algo está ocurriendo", y ha advertido que "reconocer a tiempo estas señales permite actuar antes de que aparezcan mayores problemas de autonomía".

De la misma forma, el descanso constituye igualmente un factor determinante para un envejecimiento saludable, según la directora. A su juicio, "dormir bien favorece la memoria, el sistema inmunitario, el metabolismo y el estado de ánimo". Aunque ha insistido en que "no basta con contar horas". Además, "la calidad del sueño es igual de importante. Aprender a reconocer cuándo el descanso no resulta reparador también forma parte del cuidado de la salud", ha asegurado.

En cuanto al creciente consumo de suplementos nutricionales, Griselda, ha hecho un llamamiento a la prudencia. A pesar de haber reconocido que pueden resultar útiles en situaciones concretas y bajo indicación profesional, ha señalado que no sustituyen una alimentación saludable. "El reto no es tomar más suplementos, sino saber quién los necesita realmente y cuáles cuentan con evidencia científica", ha explicado.

Paralelamente, la profesora ha invitado también a reflexionar sobre la imagen social del envejecimiento. Bajo su criterio, la sociedad continúa asociando la vejez con pérdida de capacidad o de valor personal, alimentando estereotipos que perjudican el bienestar de las personas mayores. "El problema no es envejecer, sino los prejuicios que siguen rodeando esta etapa de la vida", ha afirmado.

En esa misma línea, ha reivindicado la importancia de aceptar los cambios corporales desde el cuidado y no desde la exigencia. "Aceptar los cambios del cuerpo no significa resignarse, sino aprender a cuidarlo desde el respeto y no desde la exigencia. Una buena relación con nuestro cuerpo favorece el bienestar emocional y también influye en la forma en que nos alimentamos y nos cuidamos", ha formulado.

Por último, el curso 'Alimentación, movimiento y bienestar: claves para un envejecimiento saludable' ha ofrecido un recorrido por los principales factores que la ciencia identifica como determinantes para llegar a la vejez con mayor autonomía y bienestar. A través de un enfoque multidisciplinar, ha analizado cómo la alimentación, la actividad física, el descanso, la salud emocional y otros hábitos cotidianos pueden contribuir a un envejecimiento más activo y saludable.

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