Investigadores andaluces logran obtener tomates más saludables con una 'vacuna natural' para las plantas

Grupo de investigadores MycoStress.
Grupo de investigadores MycoStress. - JUNTA DE ANDALUCÍA

GRANADA 31 Ene. (EUROPA PRESS) -

Investigadores andaluces han desarrollado una innovadora técnica agrícola que permite obtener tomates más saludables y nutritivos, al tiempo que reduce el uso de fertilizantes químicos y el impacto ambiental del cultivo.

Tal y como ha emitido la Administración autonómica en una nota, la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía ha financiado el proyecto impulsado por un equipo de investigación de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC) de Granada, en colaboración con la Universidad de Sevilla (US) y la Cooperativa SAT Hortoventas --Ventas de Zafarraya, Granada--, que permite obtener estos frutos mejorados aplicando hongos beneficiosos del suelo a plantas de tomate para obtener frutos ricos en carotenoides, compuestos antioxidantes que protegen las células frente al desgaste provocado por procesos naturales del organismo. Además, la incorporación de estos microorganismos puede reducir el empleo de fertilizantes tradicionales "sin modificar el manejo agronómico habitual ni afectar a la producción, lo que supone un ahorro en costes de este recurso para los agricultores".

Según ha precisado el Gobierno andaluz, gracias a esta estrategia, los tomates obtenidos presentan entre un 30 por ciento y un 40 por ciento más de carotenoides, como el licopeno y el betacaroteno, antioxidantes naturales asociados a la protección de células frente al envejecimiento y al mantenimiento de la salud cardiovascular.

Uno de los aspectos más relevantes de esta investigación es que no modifica el tomate ni introduce sustancias artificiales en el fruto. Según ha indicado la Junta, la técnica aprovecha procesos que ya están en la naturaleza y "estimula los propios mecanismos biológicos de la planta para que produzcan más compuestos beneficiosos de forma natural". Así, el consumidor obtiene un tomate "con mayor valor nutricional sin necesidad de recurrir a modificaciones genéticas ni a tratamientos químicos adicionales".

Según han explicado los investigadores, esta 'vacunación vegetal' consiste en estimular los propios mecanismos biológicos de la planta a través de la interacción temprana con los hongos. Esto activa las rutas naturales implicadas en la producción de compuestos antioxidantes que la planta genera de forma natural durante su desarrollo.

De este modo, la Administración regional ha señalado que los frutos aumentan su contenido en estos compuestos beneficiosos "sin necesidad de cambiar el manejo del cultivo ni aplicar tratamientos adicionales".

Por su parte, el investigador de la EEZ-CSIC Juan Antonio López Ráez ha concretado al organismo dependiente de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación, la Fundación Descubre, que, "de hecho, para que se produzca esta interacción positiva entre el hongo y la planta, también es necesaria una reducción de la fertilización tradicional".

Por otra parte, los expertos han explicado que, aunque los fertilizantes tradicionales aseguran el rendimiento de los cultivos, su uso intensivo "puede hacer que la planta dependa en mayor medida de estos aportes externos y reduzca su interacción con los microorganismos beneficiosos del suelo".

En este contexto, han planteado la reducción de estos abonos y complementarlos con el uso de hongos micorrízicos arbusculares, microorganismos que establecen una simbiosis --una relación de beneficio mutuo-- con las raíces de las plantas y que mejoran la captación de agua y nutrientes.

En contexto, estos microorganismos amplían de forma natural el alcance de las raíces mediante una red de hebras subterráneas que actúan como una prolongación de estas y permiten a las plantas explorar zonas del suelo a las no pueden acceder por sí solas.

De este modo, le facilitan el acceso a agua y nutrientes. También, según la Junta, contribuyen a activar sus mecanismos de defensa y resiliencia, circunstancia "que le ayuda a tolerar mejor situaciones de estrés como la sequía y a reducir el impacto de patógenos y plagas". A cambio, los hongos reciben azúcares producidos mediante la fotosíntesis, proceso por el que los vegetales transforman la luz solar en energía para crecer.

Tal y como recogen los expertos en el artículo científico 'Carotenoid biofortification in field-grown tomato fruits by early inoculation with arbuscular mycorrhizal fungi', publicado en Journal of Agricultural and Food Chemistry, la investigación se desarrolló en el citado campo experimental de la cooperativa agrícola SAT Hortoventas --Ventas de Zafarraya, Granada--, y la inoculación de los hongos se realizó en la fase de vivero, antes del trasplante en el campo en condiciones reales de producción. "Es un enfoque comparable a una 'vacunación vegetal', permite que las tomateras lleguen al suelo agrícola con la simbiosis ya establecida, independientemente de las condiciones ambientales posteriores", ha añadido el investigador.

BENEFICIO POR TODAS LAS PARTES

Tal y como ha asegurado el Gobierno andaluz, los resultados muestran que esta simbiosis aporta varias ventajas a la planta. Por un lado, le ayuda a afrontar mejor situaciones adversas, como la escasez de agua o la presencia de plagas. Por otro lado, mejora la absorción de nutrientes del suelo. Además, esta interacción también se refleja en la calidad del fruto.

En relación, López Ráez ha declarado que "comprobamos que los tomates poseían un mayor contenido en carotenoides, antioxidantes naturales que ayudan a proteger las células frente al desgaste provocado por procesos naturales del organismo".

Asimismo, los expertos han advertido que, aunque este tipo de asociación hongo-planta es común en la naturaleza, en los sistemas agrícolas intensivos puede verse limitada por el uso excesivo de fertilizantes. En este sentido, ha recomendado que "la sobrefertilización rompe la comunicación entre la planta y el hongo. Por ese motivo, es importante establecer la simbiosis en el vivero y reducir la fertilización en el campo para que la planta pueda beneficiarse de esta relación sin renunciar a las prácticas agrícolas habituales".

En concreto, esta estrategia se enmarca dentro de una agricultura sostenible y está alineada con los objetivos del Pacto Verde Europeo y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Estudios previos indican que su aplicación permitiría reducir entre un 25 y un 50 por ciento el uso de fertilizantes tradicionales, "disminuyendo costes y problemas ambientales en suelos y aguas subterráneas".

Bajo este contexto, el trabajo ha sido desarrollado por el grupo MycoStress, del Departamento de Microbiología del Suelo y la Planta, perteneciente a la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC) de Granada. Los siguientes pasos de la investigación se centran en evaluar si estos tomates enriquecidos en carotenoides tienen efectos beneficiosos directos sobre la salud, así como en estudiar su papel en la protección frente a patógenos y plagas del cultivo.

Esta investigación ha sido financiada por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional 'A way of making Europe'.

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