La neuropediatra especialista en trastorno del Neurodesarrollo y miembro de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (Senep), María Teresa Andrade, participa en los cursos de verano de la UPO en su sede de Carmona - UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE
CARMONA (SEVILLA), 15 (EUROPA PRESS)
La neuropediatra especialista en trastorno del Neurodesarrollo y miembro de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (Senep), María Teresa Andrade, ha pedido a las familias "no esperar al uso adictivo de pantallas en menores para intervenir", al tiempo que ha advertido que "la fase previa, llamada problemática, es tres veces más frecuente". Andrade ha avisado de que el uso de pantallas en menores puede provocar "graves daños a nivel cerebral", cuyas repercusiones incluyen problemas emocionales, cognitivos y motores.
En declaraciones a Europa Press y con motivo del taller 'Infancias digitales: el precio oculto del brillo. Impacto neurocognitivo y socioemocional del uso temprano de pantallas', que se ha celebrado en el marco de los cursos de verano de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) en su sede de Carmona (Rectora Rosario Valpuesta), la neuropediatra ha explicado que existen tres tipos de usos en relación a las pantallas de móviles, televisiones y otros dispositivos digitales.
"Primero está el uso poco saludable, en el que yo realizo un consumo de pantallas por encima de la media recomendada sin que afecte a mi entorno y aprendizaje; después está el uso problemático, en el que las pantallas empiezan a interferir en mi rendimiento y tienen repercusiones mayores; y, por último, un uso adictivo, cuando el menor pierde el control de su vida y tiene cuadros de abstinencia", ha afirmado Andrade, que ha advertido a las familias "de que no hace falta llegar a este punto para pedir ayuda".
Andrade, quien ha participado en el taller con la conferencia 'Impacto del uso de pantallas para el Neurodesarrollo en la infancia y la adolescencia: aportaciones desde la evidencia científica', ha explicado la importancia de seguir "las actualizaciones que las guías y las recomendaciones realizan en base a las últimas publicaciones científicas". De hecho, ha confirmado que la Asociación Española de Pediatría (AEP) "ha puesto las recomendaciones más restrictivas que nunca".
Según la neuropediatra, la nueva actualización de la AEP indica que los menores de 0 a 6 años no pueden usar pantallas "salvo videoconferencias puntuales en presencia de un familiar". Además, la entidad afirma que de 7 a 12 años los menores sólo pueden consumir una hora al día de pantallas, y de 13 a 16 máximo dos horas por día. "No es algo que se recomiende porque lo prefiera la AEP, sino porque existe un respaldo científico", por lo que los padres "deben consultar siempre fuentes de calidad" en materia de indicaciones digitales.
Al hilo, la neuropediatra ha asegurado que recibe en consulta a menores que "ya no van al instituto, que tienen un trastorno del sueño brutal o que presentan graves deterioros en las capacidades de atención", lo que se explica por "el uso problemático de las pantallas", que ofrecen circuitos de recompensa cerebral y generan adicción. En palabras de Andrade, las pantallas "están relacionadas con picos de dopamina que el cerebro busca repetir para liberar la sensación de placer".
Es por ello que un uso incorrecto de esta tecnología puede tener graves consecuencias en la población más vulnerable como son los menores, ha indicado Andrade, debido a que "existen alteraciones cerebrales en zonas del cerebro encargadas del desarrollo de la atención, del lenguaje, de la regulación emocional o de las funciones ejecutivas que son fundamentales para el aprendizaje". Además, ha señalado que a pesar de que los hijos de una misma familia vean durante el mismo tiempo la pantalla, "hay factores de riesgo que pueden agravar las consecuencias de un niño sobre otro".
En este sentido, ha alertado de que "los primeros 1.000 días de vida son fundamentales y el uso de pantallas puede tener más riesgo", ya que es la etapa "donde más conexiones neuronales se producen", por lo que hay que favorecer "los caminos y aprendizajes que permitan un desarrollo saludable en ese niño". "Lo que estamos haciendo al exponer de manera temprana a pantallas a los bebés es retrasar el crecimiento a nivel de lenguaje, conducta, emociones, atención y motor del cuerpo", ha añadido.
Igualmente, Andrade ha incidido en que estos riesgos también están presentes en los adolescentes, "de manera especial a través de los videojuegos y las redes sociales", puesto que el uso excesivo de pantallas se relacionan con problemas de conducta y emociones. "El consumo de viodeojuegos de carácter violento puede generar conductas agresivas y un aumento de los conflictos", al igual que "un uso de pantallas enfocadas en imágenes y vídeos puede provocar que, especialmente en niñas, se desarrollen problemas de imagen con su cuerpo", ha comentado.
A continuación, ha expresado que "los adolescentes tienen un riesgo adicional", ya que al contar con una mayor autonomía con respecto a sus padres, "existe un problema de control de horarios sobre las pantallas" y se generan usos conflictivos en horario nocturno, un fenómeno que se denomina 'vamping'. "Está relacionado con problemas de atención al día siguiente, con el bienestar emocional e incluso con conductas autolesivas y suicidas", debido a que aumenta la vulnerabilidad emocional.
Es por ello que ha recomendado a las familias atender a estos problemas a través de la corresponsabilidad. "Hay que establecer normas con los niños y explicarles por qué se están imponiendo, también se pueden consensuar con ellos y se pueden realizar un contrato digital", ha explicado Andrade. No obstante, ha sostenido que "las herramientas de control parental nunca pueden sustituir el diálogo en materia de educación digital con los adolescentes", ya que es necesario que comprendan "todos los riesgos que puede llevar la pantalla" y no únicamente porque sus padres quieran "cortar ese uso".
Por último, ha asegurado que "pueden pasar décadas hasta que la población interiorice los riesgos que implican el uso temprano y excesivo de pantallas que están indicando los profesionales". Asimismo, ha pedido a las familias "respetar el tiempo que los integrantes de ese grupo dedican a pasarlo juntos", puesto que ofrece experiencias neurocoginitivas irreemplazables. También ha advertido de que "los hábitos digitales de los padres influyen mucho con los hábitos de los niños", así que ha reclamado "ejemplo" para que el niño cumpla con las indicaciones que se establecen.