El nivel de los océanos descendió bruscamente en dos fases durante el último máximo glaciar, según un estudio científico

Estudio sobre el nivel del agua en los océanos
UNIVERSIDAD DE GRANADA
Publicado 04/09/2018 12:02:29CET

GRANADA, 4 Sep. (EUROPA PRESS) -

Un equipo internacional de científicos, en el que participa la Universidad de Granada (UGR), ha constatado que el nivel del agua en los océanos de la Tierra descendió bruscamente durante el último máximo glaciar (LGM, en sus siglas en inglés), entre hace 30.000 y hace 17.000 años, basándose en el análisis de datos geomorfológicos, sedimentológicos y paleontológicos del fondo marino.

Su trabajo, publicado en la revista científica 'Nature', determina con precisión "la magnitud y temporización de los cambios del nivel del mar en dicho periodo", ha informado la UGR en una nota de prensa.

Como resumen de los resultados, los investigadores han afirmado que, después de una brusca bajada de 40 metros hace 30.000 años, el nivel del mar global se mantuvo bastante estable para volver a caer otros 20 metros hace unos 22.000 años, hasta un mínimo de -125-130 metros hace 20.500 años.

A partir de ese punto, se produjo una subida lenta del nivel del océano que se acelera mucho hace unos 17.000 para decelerarse hace unos 7.000 años y "llegar lentamente en los últimos metros de subida hasta los niveles actuales".

El último máximo glaciar ha sido el periodo más frío de la historia geológica reciente de la Tierra. La enorme acumulación de hielo en los casquetes polares hizo que el nivel de los océanos "descendiese notablemente y, por tanto, que cambiase la configuración de las tierras emergidas".

A este respecto, el catedrático de Estratigrafía y Paleontología la UGR Juan Carlos Braga, uno de los autores de este trabajo, ha explicado que "el cambio de nivel del mar debido a cambios en el clima es un fenómeno conocido desde el siglo XIX y los valores aproximados del descenso durante el LGM, así como su cronología, se han estimado en las últimas décadas".

"No obstante, los potenciales indicadores directos del nivel de los océanos en los últimos milenios se encuentran en su mayoría sumergidos a decenas de metros de profundidad y son difíciles de analizar", ha agregado el profesor Braga.

En este artículo, los investigadores han precisado tanto la cronología como los valores de la variación del nivel global de los océanos durante el último máximo glaciar. "Para ello, nos basamos en datos geomorfológicos y sedimentológicos del fondo marino y, sobre todo, en el estudio de los testigos obtenidos en la perforación de 34 sondeos en el subsuelo del margen de la plataforma del Nordeste de Australia, aguas afuera de la Gran Barrera Arrecifal australiana", ha destacado el experto de la UGR.

Estas perforaciones fueron llevadas a cabo en la Expedición 325 del International Ocean Discovery Program (IODP), un proyecto internacional de exploración de los océanos en el que España participa como socio minoritario. Los testigos, provenientes de profundidades de entre 50 y 170 metros por debajo del nivel de mar actual, están mayoritariamente compuestos por restos de corales y algas calcáreas (antiguos arrecifes de coral) que permiten "conocer la posición del nivel del mar en el tiempo en que vivieron".

La edad de los sucesivos corales y algas ha sido precisada por centenares de dataciones radiométricas (unas 580) con Carbono 14 (C-14, isótopo radiactivo del carbono) y con isótopos de Uranio/Torio.

Con estos indicadores de la posición del antiguo nivel de mar y su correspondiente edad, se reconstruyen las variaciones de nivel del mar en el NE de Australia a lo largo del intervalo de tiempo analizado. Con estas variaciones "locales" se pueden modelizar, a su vez, las variaciones globales del nivel de los océanos, teniendo en cuenta los ajustes isostáticos; es decir, los cambios verticales de la superficie de la Tierra debidos a la carga/descarga de las masas de hielo y del agua oceánica.

"Los descensos bruscos de nivel de mar detectados durante el último máximo glaciar no son fácilmente explicables en los términos habituales de la dinámica de cambio en el clima", destaca el catedrático de la UGR.

En los intervalos observados de intenso descenso, no hay variaciones significativas en la insolación de la Tierra, el dióxido de carbono atmosférico o la temperatura superficial del agua en los trópicos. Estos cambios bruscos, y otros observados en el registro geológico, parecen indicar que hay estadios extremos, apenas conocidos, en las transiciones climáticas de cálido a frío y viceversa.

"Identificar con precisión la magnitud y cronología de los cambios de nivel de mar no solo es importante para entender la dinámica del clima global, es también fundamental para entender las conexiones de islas entre sí y con los continentes y poder descifrar migraciones de especies, la nuestra entre otras", ha concluido Juan Carlos Braga.