Raquel Chillón afirma que "el problema no son las pantallas, sino el espacio que ocupan en la infancia"

La directora académica del Grado en Fisioterapia del Centro Universitario San Isidoro, adscrito a la Universidad Pablo de Olavide , Raquel Chillón participa en los cursos de verano de la UPO en su sede de Carmona (Rectora Rosario Valpuesta).
La directora académica del Grado en Fisioterapia del Centro Universitario San Isidoro, adscrito a la Universidad Pablo de Olavide , Raquel Chillón participa en los cursos de verano de la UPO en su sede de Carmona (Rectora Rosario Valpuesta). - UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE
Europa Press Andalucía
Publicado: martes, 14 julio 2026 15:02

CARMONA (SEVILLA), 14 (EUROPA PRESS)

El uso de los teléfonos móviles, las tabletas y otros dispositivos digitales en los menores es el tema que ha abordado este martes el taller 'Infancias digitales: el precio oculto del brillo. Impacto neurocognitivo y socioemocional del uso temprano de pantallas', dentro de la 24ª edición de los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona.

Según ha detallado la Universidad Pablo de Olavide en una nota, la responsable del taller y directora académica del Grado en Fisioterapia del Centro Universitario San Isidoro, adscrito a la Universidad Pablo de Olavide (UPO), Raquel Chillón, ha afirmado que "es fundamental comprender cómo el entorno digital moldea el neurodesarrollo", puesto que "el problema no son las pantallas, sino el espacio que ocupan en la infancia". Así, "cuando hablamos de un niño pequeño, hablamos de un cerebro que todavía se está construyendo", ha explicado.

A su juicio, comprender ese proceso resulta "imprescindible" para que familias, docentes y profesionales sanitarios puedan tomar decisiones "responsables" sobre la exposición temprana a los dispositivos digitales. Asimismo, el taller no aspira a demonizar la tecnología sino conocer con rigor científico cómo, cuándo y en qué condiciones influye sobre el desarrollo infantil.

Según Chillón, el taller parte de una evidencia científica que asegura que los menores no habían estado expuestos desde edades tan tempranas a una cantidad tan elevada de estímulos audiovisuales. Esa transformación plantea interrogantes sobre sus posibles efectos en aspectos tan relevantes como la atención, el lenguaje, la regulación emocional, el sueño, el aprendizaje o las relaciones sociales.

Es por ello que la jornada ha reunido a profesionales de distintas disciplinas para abordar el fenómeno desde una perspectiva multidisciplinar. La neuropediatra María Teresa Andrade ha analizado las principales evidencias científicas sobre el impacto de las pantallas en el neurodesarrollo infantil; la fisioterapeuta Natalia Povedano ha explicado cómo responde un cerebro en construcción a la sobreexposición digital; y la psicopedagoga Alejandra Pereira ha profundizado en las repercusiones que el uso intensivo de dispositivos puede tener sobre el aprendizaje y el rendimiento escolar.

ALTERACIÓN DE PROCESOS DEL NEURODESARROLLO

En este sentido, Raquel Chillón ha destacado que numerosos estudios apuntan a que el uso intensivo y precoz de pantallas "puede alterar procesos esenciales del neurodesarrollo cuando sustituye actividades imprescindibles durante la infancia", ya que "el cerebro necesita experiencias reales para desarrollarse", ha resumido.

No obstante, el problema, según ha explicado, no reside únicamente en el tiempo que un menor pasa frente a una pantalla, sino también en aquello que deja de hacer mientras la utiliza. El juego libre, la conversación con otras personas, el movimiento, la exploración del entorno o incluso el aburrimiento constituyen experiencias "fundamentales" para la maduración del cerebro.

La especialista ha señalado además que determinadas aplicaciones y plataformas digitales están diseñadas para captar de forma continuada la atención del usuario mediante estímulos constantes y recompensas inmediatas. Según ha afirmado, diversas investigaciones muestran que este tipo de estímulos activan circuitos cerebrales relacionados con la recompensa, lo que obliga a extremar la prudencia cuando se trata de cerebros que todavía están en pleno desarrollo.

Lejos de culpabilizar a las familias, la directora del taller ha considerado que muchas afrontan esta realidad con incertidumbre. "La tecnología ha avanzado mucho más rápido que el conocimiento social sobre sus efectos", ha expresado y por ello, ha defendido la necesidad de ofrecer información rigurosa y herramientas prácticas que permitan tomar decisiones basadas en la evidencia científica y adaptar el uso de los dispositivos a las distintas etapas del desarrollo infantil.

Al hilo, el taller pretende responder a esa demanda creciente de información por parte de familias, educadores y profesionales sanitarios, que observan con preocupación el incremento del tiempo de exposición a las pantallas y la dificultad para establecer hábitos digitales saludables. Frente a soluciones simplistas, los especialistas apuestan por combinar el conocimiento científico con estrategias realistas que puedan incorporarse a la vida cotidiana.

La jornada concluirá con una mesa redonda en la que los distintos ponentes debatirán sobre los principales retos que plantea la convivencia con la tecnología durante la infancia y la adolescencia, compartiendo distintas perspectivas sobre un fenómeno que afecta cada vez más al ámbito educativo, sanitario y familiar.

Igualmente, la universidad ha destacado que más que ofrecer respuestas cerradas, el taller propone abrir un debate necesario sobre cómo acompañar a niños y adolescentes en una sociedad cada vez más digitalizada. "Las pantallas forman parte de nuestra vida y seguirán haciéndolo".

Por último, Chillón ha expuesto que "el reto consiste en utilizarlas cuando aportan valor, sin que ocupen el espacio que necesitan el juego, el movimiento, el descanso o las relaciones personales durante la infancia", ha concluido.

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