Actualizado 10/08/2020 14:21 CET

Una supervisión parental que atienda la autonomía de adolescentes ayuda a evitar problemas de conducta, según un estudio

El trastorno límite de personalidad puede confundir a los padres con la rebeldía de juventud.
El trastorno límite de personalidad puede confundir a los padres con la rebeldía de juventud. - ISTOCK - Archivo

SEVILLA, 29 Ene. (EUROPA PRESS) -

Un estilo de supervisión parental que combine el establecimiento de límites con la promoción de autonomía puede prevenir problemas de conducta y emocionales, e incluso mejorar el bienestar de los hijos adolescentes, según concluye un estudio científico en el que han participado investigadores de las universidades Loyola, de Sevilla y de Gante.

El trabajo, titulado 'When is Parental Monitoring Effective? A Person-centered Analysis of the Role of Autonomy-supportive and Psychologically Controlling Parenting in Referred and Non-referred Adolescents', ha sido publicado en la revista 'Journal of Youth and Adolescence' y aborda asuntos relacionados con la supervisión parental en la adolescencia, según ha informado en un comunicado la Universidad Loyola, representada en esta investigación con la doctora en Psicología Ana Rodríguez-Meirinhos.

Para desarrollar el estudio se han realizado encuestas a una muestra de más de mil adolescentes procedentes de diversos centros de Educación Secundaria de las provincias de Sevilla, Cádiz y Huelva.

Según revelan los datos de esta investigación, padres y madres pueden usar diferentes estilos para supervisar el comportamiento de los adolescentes, "algunos más y otros menos efectivos para promover el buen ajuste comportamental y emocional".

Al respecto, una de las autoras del trabajo, la citada Ana Rodríguez-Meirinhos, defiende que la clave no está en las estrategias concretas que padres y madres utilizan para supervisar a sus hijos, sino en cómo las implementan.

Según explican desde la Universidad Loyola, "uno de los estilos más positivos y beneficiosos para los adolescentes" resulta de la combinación de las prácticas de supervisión con la promoción de la autonomía, lo que implica que padres y madres establecen límites y exigen el cumplimiento de las obligaciones, pero manteniendo una comunicación abierta con los hijos; es decir, un diálogo para explicarles la importancia de las normas, ofrecerles alternativas y tener en cuenta la opinión de los adolescentes.

En este contexto, "es probable que los jóvenes se sientan más escuchados, reconocidos y valorados por sus progenitores", según apuntan desde la Universidad Loyola, desde donde agregan que eso puede favorecer que chicos y chicas se muestren más comunicativos con sus padres y, por iniciativa propia, les revelen más información sobre lo que hacen cuando están fuera de casa.

A su vez, "en este clima de mayor confianza, también es más probable que los jóvenes consideren como legítima la autoridad parental y se muestren más dispuestos a aceptar las normas, lo que incidirá positivamente en la eficacia de la supervisión", según los promotores de este estudio.

Nada recomendable, sin embargo, resulta la combinación de supervisión y control psicológico, según los autores de este estudio, que han comprobado que "cuando las reglas se imponen sin tener en cuenta la opinión de los hijos y se utilizan estrategias de chantaje emocional para presionarles a que las cumplan, es probable que la supervisión sea menos efectiva y genere resistencias e incluso fracasos".

Por parte de esta investigación se apunta también que, "probablemente, las prácticas intrusivas y de manipulación transmiten una sensación de desconfianza que lleva a los jóvenes a percibir la supervisión como una intromisión en su intimidad", lo cual, a su vez, "puede favorecer que se sientan más presionados, legitimen menos la autoridad parental y tiendan a mostrar más conductas desafiantes y problemas emocionales".

RECOMENDACIONES PARA PADRES

A partir de estos resultados se proponen algunas orientaciones que pueden guiar a padres y madres en la tarea de supervisar el comportamiento de sus hijos adolescentes.

Como recomendación general, los autores señalan que los beneficios de la supervisión no dependen simplemente de que los padres y las madres establezcan normas y se aseguren de que se están cumpliendo, sino que también es importante el estilo con que supervisan a sus hijos para que se promueva su autonomía y se apoye el desarrollo de competencias.

Así, por parte de esta investigación se defiende que los padres deben "definir y establecer las normas familiares de manera dialogada, es decir, teniendo en cuenta la opinión de los adolescentes, escuchado sus propuestas, ofreciendo alternativas y dándoles capacidad de elección", porque así "es posible que puedan valorar en mayor medida la importancia de las reglas y comprometerse con su cumplimiento".

De igual modo, se considera que deben evitar "recurrir al uso de estrategias basadas en la manipulación o el chantaje emocional para presionar a los hijos a cumplir con las expectativas de sus padres".

Esto significa evitar el uso de expresiones como "me has fallado", "un buen hijo no se comportaría así" o "me estás haciendo pasarlo fatal", según concretan desde la Universidad Loyola, desde donde agregan que "es mucho más positivo que los adolescentes cumplan las normas porque entienden y comprenden su importancia a que lo hagan para evitar decepcionar a sus padres".

Al preguntar por su comportamiento fuera de casa, los padres deben, según este estudio, "evitar los interrogatorios y, en su lugar, mantener una conversación tranquila en la que los adolescentes sientan que sus padres se muestran verdaderamente interesados en ellos, y no sólo en vigilar su comportamiento".

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