Actualizado 08/09/2009 21:02 CET

Experto explica en un curso cómo reconstruir textos a partir del método estemático de orientación

SEVILLA, 8 Sep. (EUROPA PRESS) -

El profesor de la Universidad de Córdoba Rafael Bonilla Cerezo explicó hoy a los alumnos del curso 'Teoría y práctica de la edición de textos', organizado por la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en Sevilla, el 'método estemático de orientación neolachmanniana o genealógico', que permite "la reconstrucción de un texto lo más fiel posible a la voluntad original del autor".

En una entrevista a Europa Press, el profesor dijo que esta técnica filológica se utiliza con textos antiguos o que se han deteriorado con el paso del tiempo por algún motivo, y tiene dos fases. La primera de ellas consiste en analizar los testimonios basándose en la idea del "error significativo" que trata de determinar que un texto es una versión de otro original según los errores que comparten --en vez de fijarse en los aspectos parecidos--. Porque, según el profesor, "es muy difícil que dos autores en épocas diferentes se equivoquen en el mismo detalle".

Así, una vez que se determina los diferentes testimonios que tiene un texto original desde su origen hasta hoy, "se construye una especie de árbol genealógico donde cada rama simboliza cada versión del original" y, a partir del mismo, se procede a reconstruir el texto teniendo en cuenta criterios lingüísticos, sintácticos y según el género, pues no se procede de la misma forma con una poesía que con una novela o una obra de teatro, según señaló.

"Este procedimiento es muy laborioso y sería inútil en el caso de estar frente a un texto que no tiene ni un solo error, pero es inaudito encontrar un texto sin errores, porque el propio autor puede ir contra su propia voluntad si se equivoca y escribe dos veces la misma palabra. También se producen "muchos fallos" en la imprenta o al encuadernar el texto o incluso la censura "modificó mucho el contenido original de todo tipo de textos", dijo el profesor.

En este sentido, esta técnica "tiene algunos detractores", según reconoció Bonilla, aunque indicó que "nadie ha aportado otra diferente que supere las debilidades del método estemático, que alude a que en formación del árbol "se deduce la existencia de testimonios de intermedios entre un texto y otro --que no se conservan-- en virtud a los errores", pero ahí es donde interviene la formación y la expresividad del filólogo que está analizando, porque "este es un trabajo muy creativo".

Ejemplo de ello sería, según mostró el profesor la obra de Cervantes 'El Quijote', ya que "ha sido un texto muy reconstruido por diferentes profesionales, pero, sin embargo, cada uno de ellos ha dado una versión que no se parece a la de los demás, porque cada cual interpretó en base a su creatividad, y esto no les ha llevado a las mismas conclusiones".

En último lugar, Bonilla aclaró que este método tiene sus precedentes en la filología renacentista a pesar de que se afianza en el siglo XIX en Alemania. La escuela italiana también desarrolló mucho, y en España, fue Lázaro Carreter quien utilizó primero esta técnica para reconstruir, en la década de los 60, 'El Buscón' de Quevedo.