Investigador de la Universidad de Sevilla participa en un estudio sobre los neardentales del Valle Alto de Madrid

UNIVERSIDAD DE SEVILLA
Europa Press Andalucía
Publicado: martes, 25 agosto 2026 12:19

SEVILLA 25 Ago. (EUROPA PRESS) -

Un estudio, en el que ha participado un investigador de la Universidad de Sevilla (US), ha conseguido aportar una estimación de la cantidad de recursos animales que pudo ofrecer el Valle Alto del río Lozoya en Madrid, a las poblaciones neandertales durante el Pleistoceno superior, hace aproximadamente 90.000 años.

Según ha detallado el centro universitario en una nota de prensa, el estudio, que ha formado parte de la tesis doctoral de la investigadora de la Universidad Complutense de Madrid Beatriz Trejo, bajo la dirección del investigador de la US Guillermo Rodríguez-Gómez, y el investigador de la Universidad de Castilla-La Mancha Theodoros Karampaglidis, ha analizado cómo un paisaje de montaña, aparentemente exigente para la ocupación humana, pudo proporcionar recursos suficientes para permitir la presencia recurrente de pequeños grupos neandertales.

Para ello, los autores han reconstruido la distribución potencial, la densidad de población y la biomasa de nueve especies de grandes herbívoros --rinoceronte, caballo, uro, rebeco, ciervo, gamo, corzo, jabalí y castor-- documentadas en el yacimiento de Cueva del Camino, situado en el conjunto arqueológico y paleontológico del Calvero de la Higuera, en Pinilla del Valle (Madrid).

De esta manera, a partir de modelos de distribución de especies basados en datos fósiles y paleoclimáticos, los autores han estimado qué zonas del valle habrían ofrecido condiciones más favorables para cada especie, de manera que estos modelos han permitido calcular la biomasa de presas potencialmente disponible para los grupos humanos y evaluar la capacidad ecológica del territorio.

Así, los resultados han mostrado que las condiciones del valle no fueron igualmente favorables para todas las especies, ya que el ciervo ha presentado los valores más altos de favorabilidad, mientras que el rebeco mostró los más bajos. Al incorporar este factor ambiental a los cálculos de biomasa, la disponibilidad potencial de presas se ha reducido de forma significativa, lo que ha puesto de manifiesto las "limitaciones ecológicas" propias de los paisajes de montaña.

Aun así, las estimaciones han indicado que el valle alto del Lozoya pudo tener capacidad ecológica para sostener "entre 14 y 33 individuos neandertales", una cifra que "no debe interpretarse como un censo directo ni como prueba de una ocupación continua", sino como una "aproximación" a la capacidad del ecosistema para mantener pequeños grupos humanos en un entorno de montaña con recursos espacialmente limitados.

Según los autores, estos resultados ayudarán a comprender por qué el Valle Alto del Lozoya pudo funcionar como un "enclave ecológico favorable" dentro de una región donde los yacimientos del MIS 5 son "relativamente escasos". En este contexto, determinados valles y refugios ecológicos habrían concentrado recursos suficientes para atraer de forma recurrente a grupos neandertales, aunque probablemente mediante "ocupaciones discontinuas".

En esta línea, el estudio ha reforzado la importancia del Calvero de la Higuera para entender la relación entre los neandertales y los paisajes de montaña del interior peninsular, además de que ha mostrado el potencial de combinar modelos ecológicos, datos paleoclimáticos y registro fósil para reconstruir "no solo qué animales vivían en un territorio, sino también qué capacidad tenía ese ecosistema para sostener poblaciones humanas".

Al hilo, la autora del estudio, Beatriz Trejo, ha señalado que este trabajo "muestra que el Valle Alto del Lozoya pudo ofrecer recursos suficientes para pequeños grupos neandertales", pero también que esos recursos estaban "condicionados por la estructura del paisaje y por la distribución de las presas". "No hablamos de una ocupación continua, sino de un entorno que pudo favorecer presencias recurrentes en momentos concretos", ha añadido.

Igualmente, el codirector de la investigación Guillermo Rodríguez-Gómez, ha destacado que la "principal aportación" del trabajo ha sido que permite "pasar de una descripción del registro faunístico a una estimación cuantitativa de la capacidad ecológica del territorio", lo cual podría ayudar a entender mejor las condiciones que hicieron posible la presencia neandertal en paisajes de montaña del interior peninsular.

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