Investigadores de la US defienden la recuperación de manera natural de las zonas afectadas por el fuego

El investigador Ángel Gordillo Rivero
EUROPA PRESS/UNIVERSIDAD DE SEVILLA
Actualizado 20/03/2015 17:16:01 CET

SEVILLA, 20 Mar. (EUROPA PRESS) -

Varios estudios llevados a cabo por el grupo de investigación 'MED_Soil', del Departamento de Cristalografía, Mineralogía y Química Agrícola de la Universidad de Sevilla (US), ponen de manifiesto que la retirada de la madera quemada tras un incendio forestal puede ser perjudicial para la recuperación de la zona afectada, ya que la utilización de maquinaria pesada y el arrastre producen un impacto negativo en un momento en que el suelo se encuentra en un estado especialmente frágil.

Los expertos defienden "un cambio de mentalidad" por parte de los gestores y agentes sociales, ya que en muchos casos los ecosistemas son capaces de recuperarse de manera natural sin necesidad de "intervenciones drásticas" que aumentan la compactación del suelo, facilitan la pérdida por erosión de la capa de suelo fértil, arrastran las semillas y eliminan las especies que comienzan a rebrotar o germinar. Antes de tomar medidas de reforestación es imprescindible estudiar las características y peculiaridades de cada suelo.

En este sentido, el coordinador del grupo de investigación, Antonio Jordán, sugiere que los planes de actuación en zonas afectadas por incendios deberían no repoblar durante al menos doce meses después del fuego para facilitar la recuperación del suelo en una fase en que se halla en un estado especialmente frágil, no utilizar maquinaria pesada en lo posible y la aplicación inmediata de medidas protectoras de la erosión.

Lorena Martínez-Zavala, miembro del grupo, es también coordinadora de Fuegored, una red de investigadores que cuenta entre sus objetivos con facilitar la divulgación de los resultados científicos y proporcionar información y asesoramiento a gestores y técnicos forestales.

Por su parte, el doctor e investigador del grupo de investigación 'MED_Soil' Jorge García Moreno ha defendido que "es imprescindible que haya una comunicación fluida y directa entre agricultores, miembros del Infoca, bomberos, políticos y propietarios de las fincas para desarrollar protocolos de actuación coordinados que establezcan medidas adecuadas de prevención de incendios, así como de recuperación en caso de que se produzca un fuego".

En esta investigación se ha observado además que ciertos tipos de vegetación de la zona mediterránea, como los bosques de pino y eucalipto o diferentes tipos de matorral mediterráneo, favorecen de modo natural el desarrollo de repelencia al agua del suelo, porque aportan al suelo sustancias orgánicas hidrofóbicas. En muchos casos, los incendios forestales favorecen el desarrollo de propiedades hidrofóbicas en el suelo.

La repelencia al agua es una propiedad de algunos suelos que facilita la formación de escorrentía, aumenta el riesgo de erosión y de pérdida de nutrientes. Según los expertos, ciertas prácticas de conservación del suelo agrícola en ciertas etapas del año como el no laboreo o la aplicación de cantidades excesivas de acolchado o 'mulching' favorecen el desarrollo de esta propiedad y pueden generar incluso pérdidas económicas a largo plazo.

Debido a su importancia en los sistemas áridos y semiáridos, también se han estudiado los efectos que produce la presencia de piedras sobre la repelencia al agua en suelos forestales de Huelva, Cádiz, Málaga y Sevilla, tanto a corto como a medio plazo. Se ha demostrado que en el caso de suelos pedregosos la presencia de piedras puede favorecer el desarrollo de hidrofobicidad tras un incendio forestal y aumentar así el riesgo de erosión, lo que debería ser tenido en cuenta a la hora de planificar acciones de restauración de zonas quemadas.

"Nos gustaría materializar los datos que hemos extraído de nuestra investigación en una guía práctica que mejorara la conservación de los suelos de Andalucía", ha comentado Ángel Gordillo Rivero, miembro también del grupo de investigación.

Este trabajo ha contado con la colaboración de las universidades Miguel Hernández de Elche, Barcelona, Valencia y Córdoba. Los jóvenes investigadores García Moreno y Gordillo Rivero han defendido recientemente sus tesis doctorales y en la actualidad siguen investigando en Holanda y Portugal.