Actualizado 30/12/2010 17:38 CET

Paco Robles divaga en 'Un rancio en Nueva York' para evocar a la ciudad desde la distancia

"Sevilla fue la metrópoli del siglo XVI como Nueva York lo es en esta época", cree el licenciado en Filología Hispánica

SEVILLA, 30 Dic. (EUROPA PRESS) -

El Paco Robles divaga en su nuevo trabajo literario, 'Un rancio en Nueva York' (Jirones de Azul), para evocar desde la distancia a la ciudad de Sevilla, buscarla en otros lugares, "llevarla conmigo como parte indisoluble de mi memoria, de someterla a los contrastes y a los parecidos".

Robles, según ha indicado en una entrevista concedida a Europa Press, cree que "la distancia viene bien a la hora de escribir". 'Un rancio en Nueva York' nace como "un divertimento y un juego de palabras con 'Poeta en Nueva York', de Federico García Lorca". Si bien, ha añadido que luego, a la hora de la verdad, ha dejado que "la divagación, género sevillano por excelencia, me lleve por los caminos de la reflexión, del lirismo, incluso de lo metafísico".

En este sentido, ha apuntado que al final se ha colado la ciudad como "el gran teatro de este mundo, recogiendo un fresco pintado del natural". La obra presenta la aurora de Nueva York, visitas al Metropolitan Museum os Art, una mirada a la zona cero o la presencia de Cristo muerto en Manhattan, entre otras sensaciones. Robles, aludiendo a una frase de Borges en la que decía que "las tardes a las tardes son iguales", ha reconocido que la aurora de Nueva York es bellísima si se contempla desde el piso 39 de un hotel situado en Times Square y en cuando a la muerte de Cristo, ha confesado que llevando el universo de la Semana Santa dentro de sí, llega a verla "en lugares insospechados como en Nueva York".

Por otro lado, el articulista y tertuliano en debates políticos ha subrayado que "las ciudades se leen con los pies", añadiendo que "pasear por una ciudad es una de las cosas más hermosas que se pueden hacer en esta vida". En Nueva York, según ha expresado, a cada momento se cambia de la sorpresa a la emoción, de lo lírico a lo humorístico, del arte a lo kitsch.

"Las ciudades son las grandes creaciones del ser humano ya que son obras colectivas realizadas por generaciones de personas que no se han conocido pero que tenían algo en común, la ciudad", ha afirmado.

Por otro lado, el autor de 'Tontos de capirote' o 'Poesía eres tú: Bécquer, el poeta y su leyenda' ha expresado que cuando te alejas de Sevilla te das cuenta de que ésta "fue la metrópoli del siglo XVI como Nueva York lo es en esta época", precisando que "nosotros jugamos con el pasado a favor, pero ellos nos ganan por goleada en el presente".

"REENCUENTRO CON LA SEVILLA IDEALIZADA"

"Los defectos de Sevilla no se agrandan ni se reducen desde la distancia, simplemente se olvidan para reencontrarnos con la Sevilla idealizada que los sevillanos incurables llevamos en la memoria", ha confesado.

Asimismo, ha apuntado que "muchos sevillanos verán a su ciudad reflejada en los cristales que se elevan al cielo en la Gran Manzana, porque los ojos de quien escribe son los que marcan la pauta de la escritura". En referencia a las semejanzas que guardan las dos ciudades, Robles ha expresado que "si Nueva York es una mezcla de razas, Sevilla es una conjunción de épocas históricas". Además, cree que en las dos ciudades existe esa "vocación universal, aunque en nuestro caso forme parte de nuestra historia mientras en Nueva York es el presente".

En esta línea ha señalado el aire de Nueva York es "abierto" como el de Sevilla, pues las personas están acostumbradas a tratar con gente de todo el mundo. "Nadie se siente extraño en Nueva York y en eso se parece mucho a Sevilla", ha comentado, aclarando que sobre todo en sus personas.