ZARAGOZA 23 Mar. (EUROPA PRESS) -
El Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A) de la Universidad de Zaragoza lidera un proyecto europeo para reducir la tasa de siniestralidad de los vehículos eléctricos ligeros en el entorno urbano.
El Proyecto 'Optibody' trata de mejorar los sistemas de autoprotección para los pasajeros de este tipo de vehículos, entre los que se encuentran los camiones ligeros y furgonetas destinados a servicios de limpieza, recogida de basuras, cuidados de parque y jardinería, que debido sus características presentan un alto índice de siniestralidad ya que su estructura no está preparada para amortiguar golpes, ha explicado la Universidad de Zaragoza en un comunicado.
El investigador Juan José Alba, miembro del grupo VEHI-VIAL y responsable de la Línea Relevante de Investigación en Automoción del I3A, coordina este proyecto, en el que participan diez socios procedentes de cuatro países, que a su vez dispone de un presupuesto superior a los tres millones de euros para su desarrollo.
Desde la Universidad de Zaragoza han señalado que una de las opciones de futuro por las que apuestan las directrices europeas es la de utilizar para otros usos el espacio dejado por el motor y otros componentes en el nuevo concepto de vehículo denominado motor-rueda.
Aprovechando este espacio, el Proyecto Optibody centra su atención en el diseño de una arquitectura que mejore la seguridad pasiva de estos vehículos.
Así, el nuevo diseño de los vehículos eléctricos "tiene una distribución de sus componentes internos completamente diferente, con menos restricciones en cuanto a su arquitectura" y esto se debe "al uso del motor-rueda que supone que la parte delantera, habitualmente utilizada para alojar el motor, deja un espacio libre disponible para otro tipo de componentes".
NIVELES DE SEGURIDAD EN LOS CHOQUES
Los niveles de seguridad de los ocupantes, peatones, ciclistas, motociclistas y mobiliario urbano dependen principalmente en los choques del comportamiento de la parte delantera y trasera del vehículo en combinación con el resto de su estructura.
Por eso, ese es el "factor clave" para el desarrollo de estructuras innovadoras en estos vehículos, que optimicen la seguridad pasiva, siendo este el objetivo básico del Proyecto Optibody.
Además, la Universidad de Zaragoza ha indicado que la integración del motor eléctrico y varias componentes del vehículo en el motor-rueda permitirá la modularización de los futuros coches y hará posible "mejorar la eficiencia, libertad de diseño y la integración con otras tecnologías, como las pilas de combustible, los vehículos híbridos y el uso de baterías, lo que parece darle un futuro muy prometedor".
INNOVACIONES
El proyecto Optibody plantea innovaciones como basar el concepto de vehículo en un chasis, una cabina y una serie de complementos, actuando en el chasis "como elemento clave de soporte para cualquier otro componente del vehículo", mientras que la cabina, que se unirá al chasis, mejorará los niveles actuales de confort, protección de ocupantes y ergonomía en vehículos eléctricos.
Por su parte, los complementos proporcionarán protección específica en caso de impactos frontales, traseros o laterales, o de vuelco. Además, estos complementos proporcionarán protección a los ocupantes de los vehículos contra los que se pueda colisionar, así como a otros usuarios vulnerables ante el supuesto de atropellos a peatones y ciclistas.
Además, el proyecto apuesta por la modularidad para furgonetas y camiones ligeros eléctricos para facilitar el ensamblaje de componentes y, sobre todo, su reparabilidad. Al respecto, el proyecto estima que este nueve diseño puede beneficiar a los fabricantes de componentes.
Finalmente, desde la Universidad de Zaragoza han precisado que según estudios de la Agencia Internacional de la Energía serán necesarios entre 10 y 15 años para que exista una presencia significativa de vehículos eléctricos en la flota total.