Archivo - Incendio entre Ateca y Moros, en 2022. - EUROPA PRESS - Archivo
ZARAGOZA 17 Sep. (EUROPA PRESS) -
La Universidad de Zaragoza acoge este jueves, 18 de septiembre, la reunión de lanzamiento del proyecto europeo 'Efhera' para la restauración de áreas forestales tras grandes incendios, que contará con representantes institucionales y técnicos de España, Francia y Portugal. Esta iniciativa, centrada en la mejora de la recuperación hidrológica y ambiental postincendio, está liderada por la Dirección General de Gestión Forestal del Gobierno de Aragón.
El encuentro tendrá lugar en la Sala de Juntas del edificio Betancourt del Campus Río Ebro de 09.00 a 17.30 horas e incluirá la presentación general del proyecto, el plan de comunicación y la definición de los primeros pasos de coordinación entre los socios.
Durante la reunión, se analizarán los avances de este proyecto en el que los investigadores del Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A) trabajan para desarrollar una plataforma digital al servicio de los agentes que se encargan de la restauración de áreas forestales después de los incendios.
"Se trata de darles una herramienta para apoyar sus decisiones, que puedan calcular o simular escenarios futuros y tener datos cuantitativos de cómo sería la evolución de esas zonas, que puedan hacerlo no solo desde su experiencia sino con datos científicos", ha explicado Sergio Martínez, del Grupo de Tecnologías Fluidodinámicas del I3A.
El objetivo del grupo de investigación es lograr que esos modelos de cálculo "sean un soporte a la toma decisiones, les darían datos que les pueden ser útiles a la hora de gestionar la situación por incendios", ha señalado Sergio Martínez, quien ha recordado la magnitud de los últimos incendios, que "son cada vez más grandes y requieren una planificación muy exhaustiva de qué zonas se va a actuar, cómo, cuáles son los peligros que tiene la pérdida de suelo en cada zona o qué potencialidad de erosión tiene.
A pesar que los incendios generan más alteraciones que la pérdida de vegetación, como la degradación del suelo, que adquiere características que lo hacen más sensible a la erosión y a perder su capa fértil, "hay muy pocas aplicaciones desarrolladas para esos escenarios" y "a veces se utilizan programas que estaban pensados situaciones sin incendios", ha apuntado el investigador del I3A.
Así, ahora se trabaja en lograr modelos muy avanzados, con muy alta resolución y facilitar el trabajo en grandes incendios donde es difícil abarcar la totalidad de lo que se ha quemado.
OCHO SOCIOS Y OCHO COLABORADORES
'Efhera' forma parte del programa Interreg Sudoe, cuenta con una financiación de 1,4 millones de euros y lo coordina la Dirección General de Gestión Forestal del Gobierno de Aragón, a través Sarga. El proyecto reúne a ocho socios principales y a ocho colaboradores de los tres países implicados.
Entre ellos destacan la Universidad de Zaragoza y el I3A como socios técnicos, junto a instituciones como la Diputación de Ávila, la Universidad de Salamanca, la Estación Experimental Aula Dei (CSIC), en España; la Universidad de Évora y la Comunidad Intermunicipal del Algarve, en Portugal, y la Universidad de Pau, en Francia.
'Efhera' es la culminación de una línea de trabajo que comenzó en la sección de hidráulica computacional, con modelos computacionales para estudiar el transporte de sedimentos y la erosión, pero en ambientes fluviales, en ríos, en inundaciones.
Hace cuatro años, decidieron adaptar estos modelos a otro tipo de situaciones, y una de esas situaciones es la pérdida de suelo por lluvias y corrientes después de los incendios.
Para ello, contaron con financiación a través de un proyecto Impulso del I3A y un proyecto de Innovación del Gobierno de Aragón, y esos primeros pasos culminan ahora con este Interreg Sudoe.
ACCIONES PILOTO EN ESPAÑA, FRANCIA Y PORTUGAL
Para saber su efectividad, se prevén entre tres y cuatro acciones piloto en zonas afectadas por incendios en los últimos años en los tres países, en las que trabaja sobre el terreno el Grupo de Tecnolofías Fluidodinámicas.
Parten de información georreferenciada, como topografía, cantidad de vegetación o tipo de suelo, calculan unas ecuaciones que dan una solución distribuida en el espacio y en el tiempo de unas variables.
Podrán hacer una proyección de qué puede suceder tras ese tipo de eventos a 10, 50, 100 o 200 años, simular cómo sería la lluvia en toda la extensión del incendio --con las características de vegetación y de terreno que tienen estos-- y ver cómo esas precipitaciones se convertirían en una escorrentía sobre el terreno y cómo ésta arrancaría el material, erosionaría la ladera, transportaría el sedimento y el suelo y dónde lo depositaría.
De esta forma, se podrían tener datos cuantitativos de qué laderas, qué zonas de toda esa extensión quemada, que puede superar las 5.000 o 10.000 hectáreas, serían las que perderían más suelo ante eventos extremos.
Además, podrían ver dónde se deposita, "porque no es lo mismo que el suelo se arranque de una ladera y se quede un poco más abajo en el cauce o en algún tipo de llanura, que ese sedimento, por ejemplo, llegue hasta un embalse, que se aterran, generan problemas", ha aclarado Martínez, quien ha finalizado expresando su deseo de que "se pueda estimar no sólo la zona en sí, sino también qué afecciones tiene que esa zona se erosione aguas abajo".