El vicerrector de Internacionalización y Cooperación de Unizar, Sergio Salinas; la diputada de Solidaridad y Cooperación al Desarrollo de la DPZ, Nerea Marín; y el profesor Juan David Gómez-Quintero. - EUROPA PRESS
ZARAGOZA 12 Jun. (EUROPA PRESS) -
La Diputación de Zaragoza (DPZ) y la Universidad de Zaragoza (Unizar) conmemoran los 40 años de solidaridad internacional en la provincia, que se materializan en la Cátedra DPZ de Solidaridad y Ciudadanía Global, con la publicación de un libro que hace un repaso a estas cuatro décadas, con la advertencia de que el consenso en torno a la atención de tragedias humanitarias "se ha roto" y del florecimiento de discursos contrarios a la defensa de los Derechos Humanos y los valores humanitarios.
El libro, presentado este jueves en la DPZ, lleva por título 'De la beneficencia local a la ciudadanía global: 40 años de solidaridad internacional desde la provincia de Zaragoza', que recoge una treintena de entrevistas a protagonistas de estas cuatro décadas de proyectos de cooperación.
La diputada delegada de Solidaridad y Cooperación al Desarrollo de la DPZ, Nerea Marín, ha recordado que la institución provincial financia esta cátedra con 100.000 euros al año para trabajar en la educación para la ciudadanía global, la solidaridad internacional y la cooperación al desarrollo internacional.
Una libro, ha subrayado, que va "mucho más allá" de los avances impulsados desde las instituciones y que habla también del trabajo y el esfuerzo que realizan multitud de personas, colectivos y ONGs en este ámbito "para hacer un mundo que sea más justo, más sostenible y más equitativo para todos".
El vicerrector de Internacionalización y Cooperación de Unizar, Sergio Salinas, ha afirmado que en la institución académica están "encantados" de que esta colaboración continúe y, si es posible, se refuerce en el futuro porque las acciones que promueve son "cualquier cosa menos prescindible".
La publicación está coordinada por el profesor Juan David Gómez-Quintero, que lidera un equipo interdisciplinar formado por cinco personas en el ámbito de la historia, la economía, el trabajo social o la sociología.
UN LEGADO "IMPRESIONANTE"
"A nosotros mismos nos sorprendió darnos cuenta de todo lo que se hace y lo poco que se cuenta", con en torno a un millar de proyectos desarrollados y alrededor de 15 millones de euros invertidos en un centenar de países en los últimos 40 años. "Es impresionante", ha declarado Gómez-Quintero, quien ha resaltado "lo poco" que la sociedad conoce la implicación de su provincia.
El objetivo, por tanto, es que la ciudadanía sepa que sus instituciones "no están desconectadas del mundo" y cómo les han preocupado en las últimas décadas lo que ocurre en el Sáhara Occidental, en los territorios ocupados de Palestina, en América Latina, en Centroamérica o en África.
Entre las 30 personas entrevistadas en año y medio de trabajo aparecen presidentes de la DPZ, técnicos, cooperantes o personas que participaron en "momentos históricos" como Miriça Skrlec, que fue la traductora de los refugiados bosnios que llegaron a Zaragoza en 1993 huyendo de la Guerra de Yugoslavia, presente en la presentación.
Con ello, el profesor ha confiado en que la sociedad descubra que las instituciones promueven los Derechos Humanos y la democracia a nivel mundial y que el aislamiento "lo que hace es ir contra los valores de un país que también tuvo sus problemas y que ahora tiene una responsabilidad social, moral y política de no evadir los de los demás".
Entre los hitos de estos 40 años de solidaridad internacional desde la provincia de Zaragoza, ha nombrado también cómo, gracias a activistas y cooperantes que entran en contacto con personas del Frente Polisario, y se genera un vínculo "que aún continúa", con programas como el de Vacaciones en Paz, que promueve la acogida de niños saharauis, que "no habían visto una piscina en su vida", cada verano desde más de 30 años.
El libro recoge también las historias de personas que corrieron "cierto riesgo" cooperando en países en conflicto, como los centroamericanos en los años 80 o algunos africanos en los 2000.
BALANCE SATISFACTORIO Y FUTURO INCIERTO
Gómez-Quintero ha hecho un balance satisfactorio de estos 40 años, remarcando que la de Zaragoza es una de las siete diputaciones provinciales, de las 41 que hay en total en España, que cumplen con los compromisos sugeridos por la ONU en los años 80 de destinar el 0,7% de su PIB a luchar contra la pobreza y erradicar las desigualdades. "La DPZ cumple desde hace nueve años con ese objetivo y no sólo lo cumple, sino que en algunos años lo ha rebasado", ha subrayado.
En cuanto al futuro, ha reconocido que es "incierto" y que se está experimentando un "gran cambio" en esta materia. "Si nos encontramos con entrevistas de diputados de todos los partidos políticos que vean un claro consenso en la defensa de los Derechos Humanos y en la atención también a las tragedias humanitarias, ahora nos encontramos con que el consenso se ha roto y que existen discursos que van contra la defensa de los Derechos Humanos y de valores humanitarios", ha lamentado.
En este punto, ha advertido de que, a partir de ahora, "nada nos garantiza que se va a seguir continuando con el apoyo decidido que ha habido por parte de los actores políticos", por lo que la sensación es de "incertidumbre" y de un panorama "un poco sombrío".
Con todo ello, el coordinador de la publicación se ha referido a los "recortes drásticos" que se están produciendo en materia de cooperación al desarrollo en administraciones como el Gobierno de Aragón o el Ayuntamiento de Zaragoza, que "han ido recortando porque emergen discursos nativistas, que van en la línea de primero los de casa y luego los de fuera".
Un discurso, ha recalcado, que promueve "una mirada miope y cerrada que nos aísla del mundo" ya que las visión de las relaciones internacionales no debería centrarse únicamente en la defensa del comercio exterior, sino también en la solidaridad y la cooperación.
Palestina o el Sáhara Occidental han sido dos de los lugares recurrentes de la cooperación pública de la provincia de Zaragoza, con una creciente presencia de países inmersos en conflictos bélicos de África, como Sudán o la República Democrática del Congo, que están sustituyendo, tras un "giro histórico", a los de América Latina.