MADRID 13 Mar (EUROPA PRESS)
La temporada de las fresas ha empezado y, con ello, los supermercados empiezan a tener baldas e incluso secciones enteras dedicadas a ellas. Se presentan junto a nata u otros ingredientes para potenciar su sabor y hacer postres en casa con esta fruta.
Sin embargo, con la creciente concienciación sobre la importancia de la comida saludable, no todos quieren añadir edulcorantes a esta fruta si han comprado una cestilla con poco sabor. Así pues, los cocineros profesionales utilizan un truco poco conocido que soluciona este problema.
EL INGREDIENTE SECRETO DE LOS CHEFS
Los cocineros profesionales y los reposteros usan la pimienta rosa en sus recetas para potenciar el sabor de las fresas. El chef Jesús Escalera explica en el blog Pastrypedia que tiene un toque picante al romperse, por lo que se utiliza tanto en recetas dulces como saladas.
El proceso de preparación es fácil. Tras lavar y cortar las fresas, se espolvorea esta pimienta recién molida sobre la fruta, lo que potenciará su sabor. Además, si no es suficiente para equilibrar la acidez, se puede añadir yogur o zumo de limón.
¿QUÉ ES LA PIMIENTA ROSA?
A pesar de su nombre, en realidad no tiene relación ni con la pimienta negra, ni con la verde ni con la blanca. La pimienta rosa es una baya seca que proviene de una familia de plantas diferente de la negra, a la que también pertenecen los mangos y los pistachos. No obstante, sus similitudes con la pimienta negra han dado lugar a que se la conozca coloquialmente con el mismo nombre.
Su perfil gustativo consiste en notas cítricas, especiadas y florales. Esto, junto con un toque de picor sutil, hace que sirva como punto de contraste al dulzor de la fresa, potenciando su sabor. Además, aporta un toque estético a las recetas, por lo que a menudo se puede encontrar en recetas de cócteles.
Escalera resalta que es un ingrediente que, además de las fresas, se puede combinar con: melocotones, cerezas, ciruelas, frambuesas, pomelo, naranja sanguina, hierbaluisa, mango, limón, semillas de cilantro, miel, melón, té blanco, grosella negra, chocolate blanco y lácteos como quesos frescos, crema o yogur.