Orés, un lugar donde reinventarse

Publicado 17/03/2019 11:19:35CET
FERNANDO LAFUENTE

ORÉS (ZARAGOZA), 17 Mar. (EUROPA PRESS) -

La localidad de Orés se sitúa en una colina, vigilando los valles del río Arba de Biel y Agonías, a cien kilómetros de Zaragoza, en la Comarca de Cinco Villas. Con un centenar de habitantes censados, su paisaje enamora a quien lo conoce. Este fue el caso de Fernando Lafuente, un emprendedor que sintió "un flechazo" al visitar Orés y decidió dejar su trabajo y su vida en la ciudad para reinventarse en el medio rural.

Así, Lafuente abandonó su empleo en el departamento de recursos humanos de una empresa de Zaragoza y emprendió una nueva actividad en Orés, iniciando hace cinco años 'Project Orés', donde realiza cursos y talleres sobre bioconstrucción, y puso en marcha dos casas rurales, en este municipio y en la localidad vecina de Asín.

En declaraciones a Europa Press, ha detallado que hace cinco años su familia decidió dejar la ciudad e irse a vivir a esta población donde habían adquirido una vivienda. "No somos de esta zona ni tenemos un arraigo familiar, pero la descubrimos y nos pareció un sitio interesante", por lo que compraron una casa hace diez años y desde hace cinco residen allí.

Project Orés se puso en marcha en un espacio reconstruido que "estaba ruinoso". Era un antiguo lagar donde se pisaba la uva que ahora es un espacio "multidisciplinar" donde se llevan a cabo actividades sobre ecología, recuperación del patrimonio, etnografía y materiales de la tierra.

Este espacio recibe a escolares, familias y profesionales en sus talleres, así como también se ha utilizado con personas que necesitan terapia, una experiencia de trabajar con los materiales de la naturaleza que permitió a un grupo de personas, hace tres años, "calmar sus problemas", por lo que Lafuente desea repetir esta acción. Se trata de trabajar con la tierra, con adobe, tierras de colores, en una casa "ecológica" en la que se han primado esos elementos naturales.

"Esto que pensábamos que podría ser nuestra principal fuente de ingresos no lo es", ha aclarado Lafuente, al comentar que de esta actividad reciben "pequeñas pinceladas". "Nosotros vivimos del turismo rural", con dos viviendas, una en Orés y otra en Asín.

UN REVULSIVO

"En Orés viven 50 personas en invierno y en Asín unas cuatro o cinco", ha manifestado, al señalar que la vivienda de Asín no es de su propiedad, pero la gestionan directamente y "ha sido un revulsivo porque atraemos a bastantes extranjeros a esta zona muy virgen, con la Sierra de Santo Domingo y un entorno natural muy bonito", que permite realizar distintas actividades como observación ornitológica o senderismo.

"El año pasado he tenido a 370 personas en las dos casas" y aunque la de Orés es una vivienda más pequeña, "por sus características hace que sea una casa anormalmente exitosa" y han logrado que esté alquilada 195 días en un año.

Estos municipios "no tienen tiendas, solo un bar o restaurante donde comer", ha indicado Lafuente, al explicar que informan a los viajeros antes de su llegada de lo que van a encontrar en el destino y de las actividades que pueden realizar en la zona. "Nuestra intención es ampliar la oferta turística y estamos haciendo cambios para atraer a más gente". Además, el espacio de Project Orés también se puede alquilar para realizar otro tipo de actividades e, incluso, conciertos de jazz o bodas, "como ya se ha hecho".

SE RESISTE A DESAPARECER

Fernando Lafuente promueve estos negocios y reside en Orés con su pareja, que es profesora, y con su hija de 17 años. "Hay otras cuatro o cinco familias, unas veinte personas, que hemos venido hace poco a vivir a Orés y somos ya el 50 por ciento de los vecinos", ha observado.

Aunque es una población pequeña, en Orés "hay residencia de ancianos, una brigada de trabajadores forestales, un albergue. Orés se resiste mucho a desaparecer", ha dicho tajante, al insistir en que en los últimos siete años el municipio "nos ha atraído a más de una veintena de personas".

En su caso, Lafuente procedía de un entorno profesional con gran carga de estrés, "viajes todas las semanas, proyectos muy grandes". "Lo he cambiado por una vida distinta, tengo mis gallinas, mi perrita, mis casas". "A los 50 años cambiamos, nos reinventamos" y desde entonces su familia reside en esta población.

Ha admitido que "los inviernos son duros, pero no dejamos de estar a una hora y cuarto de Zaragoza y si hay 'mono', pues bajamos a la ciudad". Lo mismo ocurre si necesitan adquirir algún producto, aunque ha reconocido que "somos carne de Amazón".

"Las nuevas tecnologías nos permiten cambiar la tienda física por la online, el 70 por ciento de las compras las realizamos por plataformas online", ha manifestado. "La tranquilidad del pueblo a veces puede ser agobiante, pero cada quince días bajamos a ver a la familia, no es que nos hayamos ido al Himalaya o que nos cueste bajar una semana en burro", ha bromeado.

UN FLECHAZO

En su opinión, "es más lo que ofrece el pueblo, su riqueza, que lo que nos ha estado ofreciendo la ciudad durante los 50 años que hemos estado viviendo allí", ha dicho, para advertir de que no reniega de las grandes urbes, pero su historia de amor con Orés "fue un flechazo a primera vista".

"Nos hablaron unos conocidos de la existencia de este pueblo, que tenía cierta oferta de casas cerradas y que estaban deseosos de que llegara gente nueva. Teníamos un total desconocimiento de esta zona del norte de las Cinco Villas y nos encantó el pueblo".

Hasta tal punto que "en 24 horas habíamos dado la señal para comprar una casa medio derruida". "Ha sido como la obra del Pilar, nos ha costado tenerla ocho años, pero la tenemos y es bonita. Fue una casualidad conocer el pueblo, pero cuando lo vimos nos pareció como un belén, pensamos que este era nuestro sitio, nos lanzamos y hasta hoy", ha concluido.

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