El director general de Fundación Ibercaja, José Luis Rodrigo, en el exterior de Larrinaga, acompañado de la jefa de Cultura de la entidad, Mayte Ciriza, la comsaria de la exposición, Marisa Oropesa, y la responsable de Patrimonio, Cristina Rubio. - ALBERTO_CASAS
ZARAGOZA, 21 Abr. (EUROPA PRESS) -
El Palacio de Larrinaga, una de las joyas patrimoniales de Fundación Ibercaja, reabre a la ciudadanía y lo hace con una colección de pintura romántica inglesa que se distribuye en las diferentes estancias que componen el edificio bajo el título 'Pintores románticos ingleses en la España del siglo XIX'.
El director general de Fundación Ibercaja, José Luis Rodrigo, ha especificado este martes, en rueda de prensa, los detalles de la reapertura, acompañado por la responsable de Patrimonio de la entidad, Cristina Rubio, y la comisaria de la exposición, Marisa Oropesa.
José Luis Rodrigo ha enmarcado esta reapertura, "una noticia especialmente relevante", en el 150 aniversario de Fundación Ibercaja que, al mismo tiempo, se alinea con "nuestra razón de ser": "Trabajar al servicio de la sociedad, acercando la cultura, el arte y el patrimonio a todas las personas".
Con la vuelta de las visitas a "este singular y único edificio neorrenacentista damos un paso más para devolver el esplendor que tenía este espacio" y "rescatamos la historia que encierra como regalo de Miguel Larrinaga a su esposa Asunción", ha expresado Rodrigo.
UNA HISTORIA DE AMOR
El Palacio de Larrinaga es uno de los edificios más singulares de Zaragoza y está catalogado como Bien del Patrimonio Cultural Aragonés. Fue proyectado entre 1901 y 1918 por encargo del naviero Miguel Larrinaga al arquitecto Félix Navarro, e ideado como una residencia privada inspirada en los grandes palacios renacentistas aragoneses y "llama poderosamente la atención, tanto por su personalidad como por su aspecto", ha apuntado Cristina Rubio.
Originalmente, su nombre fue 'Villa Asunción', en honor a su mujer, Asunción Clavero, con quien quiso vivir en este Palacio tras volver de Liverpool. Al morir Félix Navarro, la construcción sufrió un parón de siete años y se retomó por parte del arquitecto Fernando de Escondrillas, hasta que se dio por finalizada en 1920.
Habitar Larrinaga nunca fue posible, ya que Asunción Clavero falleció en 1939. Tras la Guerra Civil y haber sido ocupado por los militares, el Palacio fue vendido al director general de Giesa, Joaquín Giral, que dividió la finca, de casi 11 hectáreas, en parcelas para uso industrial y residencial.
En 1946, lo compraron los Marianistas, acometiendo una serie de reformas para adecuarlo a nuevo uso, como la unificación de dos de las estancias para que tuviese capacidad para los más de 300 niños que allí estudiaban en los años 70, ha recordado la responsable de Patrimonio de Fundación Ibercaja.
Después, Fundación Ibercaja compró este Palacio de Larrinaga en el año 1990, aunque no sería hasta 1993 cuando se hizo con él e inició su mejora integral para devolverle el esplendor ornamental.
Los mejores artistas y artesanos de la época intervinieron en la construcción de 'Villa Asunción', para lo que se seleccionaron materiales de primera calidad como piedra de Quinto y Calatorao, acero laminado, ladrillo y cerámica, así como roble para las cubiertas, caoba para la carpintería y madera noble para los suelos de taracea. Destacan las diferentes vidrieras que componen el edificio, que fueron encargadas a La Veneciana.
Para Cristina Rubio, las estructuras metálicas demuestran que Félix Navarro "fue amante y conocedor de las posibilidades del hierro como material constructivo", algo que también puede comprobarse en el Mercado Central de Zaragoza.
El exterior está formado por cuatro torres decoradas con motivos florales que crean una galería con columnas y arcos de medio punto. En la parte superior, puede observarse una alegoría del comercio marítimo y de la industria, proas de barcos o caballitos de mar, así como el lema de la empresa familiar: medallones con tres manos unidas entre sí. En la fachada posterior, en la planta baja, sobresale la rotonda del invernadero de hierro y cristal que comunica con el comedor.
El interior del edificio está articulado en torno a un patio central, donde parte una escalera para subir a la segunda planta; todo ello rodeado por columnas de inspiración clásica, con capiteles de estilo dórico y corintio. Para Rubio, este Palacio es "una declaración de amor al mar y a la mujer que falleció sin llegar a disfrutarlo".
ROMÁNTICOS INGLESES
Con motivo de esta reapertura al público, Fundación Ibercaja ofrece la posibilidad de contemplar una colección de pintura romántica, con casi 50 obras --óleos y acuarelas-- distribuidas por los diferentes espacios que componen el Palacio de Larrinaga.
Los cuadros, firmados por alguno de los pintores ingleses más destacados del siglo XIX como John Phillip, Robert Kemm, Henry Stanier, Edwin Long, John Haynes Williams, Francis William Topham, John Bagnold o John Dobbin se pueden admirar en un recorrido que une sensibilidad artística, contexto histórico y estética.
La muestra tiene como protagonista a la España de hace dos siglos, a través de la mirada de los artistas británicos, quienes encontraron en este país su inspiración, en su vida cotidiana, mostrando así la fascinación y atracción que sintieron por sus monumentos y ciudades.
Entre las obras se distinguen paisajes de Granada, Burgos, Segovia o Antequera; además de escenas populares típicas de la España de aquella época, como una charla en la fuente, flirteo, vuelta de la iglesia o rezos; e incluso tradiciones como bodas, corridas de toros o plegarias por un herido.
Las mujeres andaluzas protagonizan muchas de las obras, como 'Aguadora de Sevilla', 'Belleza española. Granada', 'Las cigarreras (Sevilla)', 'La dama del antifaz', 'La pitonisa', 'Vendedora de fruta' o 'Joven con abanico'. Estos retratos también representan a diferentes personajes del ideario español de la época como 'El Curandero', 'Sevilla', 'Los mendigos españoles' o 'Frascuelo descansando'.
Los lienzos y acuarelas de esta colección particular revelan la esencia del movimiento romántico, que exaltaba el sentimiento frente a la razón neoclásica y los pintores dejaron de supeditar el color al dibujo.
Por su parte, la comisaria de la exposición ha hablado de las obras como "testimonio" de una época y narran "pequeñas anécdotas maravillosas". Igualmente, ha puesto el foco sobre una "conexión inesperada", puesto que al plantear la propuesta de la exposición sobre románticos ingleses ha reconocido que desconocía que la familia Larrinaga-Clavero vivió en Liverpool.
Sobre la muestra, que podrá contemplarse a lo largo de los dos próximos años, José Luis Rodrigo ha indicado: "Estamos abiertos a todo". Ha contado que "la idea principal es que dentro de dos años podamos instalar otra exposición magnífica en el Palacio de Larrinaga, pero tampoco descartamos que pudiese prorrogarse --la actual-- un año más".
VISITAS
La propuesta cultural que ofrece a partir de esta reapertura el Palacio de Larrinaga consta de un programa de visitas guiadas para adultos de forma individual, grupos y asociaciones. Se trata de una oportunidad para seguir descubriendo este espacio patrimonial de Fundación Ibercaja a través de un recorrido por su historia, su arquitectura y las vivencias que guardan sus estancias.
La forma de acceder a estas visitas, con fechas ya definidas para los próximos tres meses, será a través de la reserva de una plaza en la página web de Fundación Ibercaja. Tendrán una duración de 45 minutos y se realizarán en grupos de 15 a 25 personas, en horario de mañana y tarde.
A lo largo del recorrido, los visitantes conocerán las historias y secretos que guarda este espacio, uno de los más desconocidos de la ciudad. Además, se han previsto actividades dirigidas a escolares de Infantil y Primaria y alumnado de Secundaria y Bachillerato que incluyen un taller creativo para poner el broche final a la experiencia.