Archivo - Perros que han participado en la inauguración de la Exposición Canina Nacional Sherry Winner y la Exposición Canina Internacional Latin Winner, a 1 de noviembre de 2025, en Jerez de la Frontera (Cádiz, Andalucía, España). - Nacho Frade - Europa Press - Archivo
MADRID 22 Abr. (EUROPA PRESS) -
Jugar un poco más con tu perro mejora el vínculo emocional entre dueño y mascota, según un nuevo estudio de la Universidad de Linköping (Suecia), Sin embargo, el entrenamiento no arroja los mismos resultados. El estudio es relevante para todos los dueños de perros, ya sean jóvenes o adultos.
La función del juego no se comprende del todo en la investigación, especialmente en perros que siguen jugando incluso en la edad adulta. En este nuevo estudio publicado en la revista 'Royal Society Open Science', se ha investigado si existe una conexión directa entre el juego y un vínculo emocional más fuerte entre el dueño y su perro.
"Hoy en día, muchos perros cambian de hogar a mitad de su vida. Con los perros rescatados, no se tiene la ventaja de crecer con ellos. Esto significa que se pierde la llamada ventana de socialización temprana, que es importante para la construcción de la relación. Y entonces el juego puede ser una muy buena manera de construir una nueva y buena relación incluso con perros adultos", puntualiza Lina Roth, profesora asociada sénior de etología en LiU.
Para determinar si existe alguna relación, se pidió a los dueños de perros que respondieran un cuestionario exhaustivo sobre cómo viven su relación con sus mascotas. Las parejas de dueño y perro se dividieron en tres grupos: uno que debía jugar más de lo habitual, otro que debía entrenar más de lo habitual con recompensas en forma de golosinas, y un grupo de control que continuaría como antes.
Posteriormente, los dueños tuvieron que responder de nuevo al mismo cuestionario. "Resultó que el grupo de juego mejoró su vínculo emocional con el perro en tan solo cuatro semanas con unos minutos extra de juego al día", en palabras de Lina Roth.
Los resultados mostraron una relación causal estadísticamente significativa: el vínculo emocional con el perro mejora al aumentar el tiempo de juego. Sin embargo, los otros dos grupos no mostraron ninguna mejora con respecto a la situación inicial. El grupo que participó en el entrenamiento tampoco experimentó ninguna mejora.
El estudio se centra principalmente en cómo los dueños experimentan la relación y no profundiza en las experiencias de los perros. Sin embargo, los dueños del grupo de juego informaron que sus perros parecían tener una visión más positiva de ellos y que los propios perros tomaban más iniciativa para jugar. Estudios previos también han demostrado que los perros se sienten mejor cuando juegan y pasan tiempo con sus dueños.
A los distintos grupos se les dieron instrucciones claras sobre cómo debían jugar y entrenar. De esta forma, los investigadores pudieron asegurarse de que los dueños jugaran realmente con sus perros. Según Lina Roth, lo más importante es encontrar un juego que le guste al perro y que haga que el tiempo de juego juntos sea agradable.
"No basta con lanzar una pelota. Como buscábamos la interacción social entre el perro y el humano, los juegos que propusimos en el estudio fueron, por ejemplo, tirar de la cuerda, jugar a las luchas, perseguirse, el escondite, el cucú o simplemente jugar un poco con el perro con los dedos. No hace falta dedicarle mucho tiempo; lo importante es prestar atención al comportamiento del perro. Unos minutos de vez en cuando parecen marcar una gran diferencia", finaliza Lina Roth.