La muestra, formada por 19 pinturas de grab formato y fuerte componente psicológico, podrá visitarse del 4 al 2 de noviembre - EUROPA PRESS
ZARAGOZA 4 Sep. (EUROPA PRESS) -
El Palacio de Montemuzo de Zaragoza acoge desde este viernes, 4 de septiembre, la exposición 'Cegados', del artista valenciano Javier Colomer, una propuesta formada por 19 pinturas de gran formato que invita a reflexionar sobre las emociones, la mirada contemporánea y aquellas realidades que, pese a ser evidentes, la sociedad decide ignorar. La muestra podrá visitarse hasta el próximo 2 de noviembre.
La exposición ha sido seleccionada en la convocatoria municipal de proyectos expositivos para las salas de cultura de Zaragoza y se presenta como una propuesta que se aleja de las imágenes amables, inmediatas y fácilmente consumibles que predominan en la cultura visual actual. En su lugar, Colomer plantea un conjunto de obras de fuerte carga psicológica y que busca incomodar al espectador y exigir una observación más pausada.
La consejera de Cultura, Educación y Turismo, Sara Fernández, ha señalado durante la presentación que 'Cegados' no es únicamente una exposición plástica, sino una muestra que pretende que el público piense y reflexione sobre "esas realidades que no queremos mirar". En este sentido, ha destacado que las obras pueden funcionar como espejos ante los que el espectador no siempre desea reconocerse.
Fernández ha agradecido al artista que haya compartido su trabajo con la ciudad y ha resaltado el esfuerzo del equipo municipal de exposiciones y de las brigadas encargadas del montaje. A su juicio, la adecuación del espacio y la iluminación resultan fundamentales para reforzar la expresividad de las piezas y permitir que la obra ocupe el centro de la experiencia.
UNA MIRADA QUE BUSCA INCOMODAR
El lenguaje pictórico de Javier Colomer se apoya en una figuración expresiva y distorsionada, con cuerpos deformados, cabezas desproporcionadas, rostros alterados y miradas vacías. Los personajes representados parecen dirigirse directamente al público y provocan una inversión de la relación habitual entre la obra y quien la contempla: el espectador deja de limitarse a observar y puede experimentar la sensación de estar siendo observado.
El artista ha explicado que el proyecto nace de una reflexión sobre la mirada contemporánea y que su intención es generar una interpelación entre el cuadro y el público. "Son cuadros que incomodan, que realmente no resultan cómodos", ha afirmado Colomer, quien ha reconocido que sus obras no están concebidas para decorar un espacio, sino para producir una reacción y abrir interrogantes.
En este universo de imágenes que circulan a gran velocidad, el autor plantea personajes grotescos que buscan "paralizar al espectador". Frente a la abundancia de estímulos visuales, la pintura reclama tiempo, atención y una relación más directa con la experiencia humana. El rostro deja así de ser un elemento destinado únicamente a identificar a una persona para convertirse en la expresión de un estado de ánimo, una emoción o una personalidad.
Colomer ha señalado que la exposición aborda una ceguera que va más allá de la capacidad física de ver. Se refiere a aquello que se decide no mirar, a las situaciones que se ignoran y a la posibilidad de convivir con lo evidente sin llegar a reconocerlo. Desde esta perspectiva, el "cegado" es quien puede mirar, pero permanece ajeno a la gravedad de su propia condición.
Las obras incorporan además la noción freudiana de 'das Unheimliche', que alude a aquello que, siendo inicialmente familiar, termina por resultar extraño e inquietante. Los personajes de la muestra parten de formas reconocibles, pero sus deformaciones y expresiones alteradas generan una sensación de extrañeza que obliga al visitante a revisar su primera impresión.
ENTRE LA FIGURACIÓN Y LA AUTORÍA
La intensidad cromática, la fuerza del gesto y la importancia de la pincelada son otros de los elementos que definen el trabajo reunido en 'Cegados'. Para Colomer, la pincelada no es únicamente un signo gráfico, sino también una huella que acerca la obra al error, a la incertidumbre y a la experiencia personal del artista.
En este punto, el creador reivindica la autoría artística en un contexto marcado por el desarrollo de la inteligencia artificial y por el debate sobre la procedencia de las imágenes. Según ha explicado, pretende que sus cuadros le identifiquen a través de su experiencia, su estilo y sus propias obsesiones visuales y emocionales.
"Lo que trato es que precisamente estos personajes, estos cuadros, me identifiquen con mi experiencia, con mi estilo", ha indicado. Su producción se construye así a partir de una trayectoria personal en la que se combinan la investigación formal, la expresividad y una preocupación constante por la condición humana.
La muestra propone, por tanto, una experiencia que no se agota en la contemplación estética. El visitante se enfrenta a figuras que pueden resultar familiares y perturbadoras al mismo tiempo, y que actúan como una llamada de atención sobre la forma en que se mira, se interpreta y se aparta la vista de determinadas realidades.
Colomer ha agradecido al Ayuntamiento de Zaragoza la posibilidad de presentar su trabajo en el Palacio de Montemuzo, un espacio que ha definido como "incomparable". También ha destacado la labor desarrollada durante el montaje, especialmente la iluminación, que, a su juicio, permite enfatizar las texturas y la expresividad de los cuadros.
UN ARTISTA VINCULADO A LA DOCENCIA
Javier Colomer Ramos, nacido en París en 1967, es doctor en Bellas Artes por la Universitat Politècnica de València y director de la Escuela de Cerámica de Manises, donde también ejerce como profesor de dibujo y color. Su trayectoria combina la creación artística, la docencia y la investigación.
Su obra se desarrolla a través de disciplinas como la pintura, el dibujo, la cerámica y el 'mail-art' o arte postal. Ha participado en exposiciones individuales y colectivas en distintas instituciones y certámenes nacionales, y ha recibido varios reconocimientos, entre ellos el primer premio del XV Concurso de Cerámica y la condición de finalista del XI Premio Nacional de Cerámica Ciudad de Castellón.
La exposición del Palacio de Montemuzo permite conocer una parte de su producción pictórica más reciente, centrada en la representación de cuerpos y rostros que se alejan de la idealización y que convierten la deformación en un recurso para explorar la psicología de los personajes.
'Cegados' permanecerá abierta al público hasta el 2 de noviembre en la sala de exposiciones del Palacio de Montemuzo, situado en la calle Santiago, número 36, de Zaragoza. La propuesta se incorpora así al calendario cultural de la ciudad con una invitación a detener la mirada y enfrentarse a aquello que, en ocasiones, resulta más fácil no reconocer.