MUEL (ZARAGOZA), 10 (EUROPA PRESS)
La exposición 'Cocteau en la cerámica' continuará sorprendiendo al público visitante hasta el próximo 17 de junio con una obras "totalmente actuales a día de hoy y que sin embargo están hechas en los años 50 y 60", recordó el director del Taller Escuela de Cerámica de Muel --sede de la muestra --, Luis Navarro, a Europa Press.
Jean Cocteau es un personaje "muy interesante", ejemplo de artista multidisciplinar adelantado a su tiempo e influenciado fuertemente por la figura de Pablo Picasso. Esta exposición que reúne piezas de cerámica, imágenes y joyas en oro y bronce, sorprende especialmente porque "el mundo de la cultura no sabía que Cocteau hacía cerámica", señaló Navarro.
"A mí me han impactado las joyas y el trazo increíble del artista al dibujar obras totalmente actuales a día de hoy y que están hechas en los 50 y 60, muestra de que el buen diseño es atemporal", opinó. Además, los colores, muy vivos, concretamente los rojos y verdes, "son difíciles de obtener y eso significa que trabajó con talleres cualificados" para dar forma a sus bellas obras de cerámica.
Así, tras observar las piezas, "el comentario general de los visitantes es de extrañeza por desconocer una obra tan limpia y novedosa, y hay personas que han venido incluso tres veces a verla", aseguró. De hecho, el éxito que la exposición está cosechando entre el público aragonés, español y extranjero es notable y como buen ejemplo de que "la muestra ha funcionado muy bien" se encuentra el hecho de que "en pocas semanas el catálogo, del que se publicaron 1.300 ejemplares, se agotó enseguida".
En fechas como la Semana Santa pasaron por el Taller-Escuela "cerca de 500 personas y hemos tenido dos puentes buenos" --23 de abril y primero de mayo-- que han favorecido las visitas. Por ejemplo, en el puente de San Jorge (23 de abril), en que se realizaron unas jornadas de puertas abiertas en el centro, visitaron la muestra "2.000 personas, y éste no es un lugar de paso, hay que venir de propio a Muel" para poder acceder a las actividades del Taller, recordó Navarro.
Las obras de cerámica de Jean Cocteau han servido, además, para conmemorar el octavo aniversario de este centro, que sus puertas el 26 de marzo de 1999.
JEAN COCTEAU
Intelectual y artista multidisciplinar, Jean Cocteau goza de un aura que traspasa las fronteras francesas y el público, en general, conoce su obra, o por lo menos, una parte de sus escritos, de su filmografía o de su teatro. Son muchos menos los que conocen su trabajo como artista plástico y en general, sus investigaciones, en las que experimenta técnicas diferentes para abordar el campo artístico.
De todos modos, por su extensa obra Cocteau ha pasado a la posteridad con igual mérito como poeta, novelista, ensayista, dramaturgo, realizador cinematográfico y artista plástico. Dentro de esta última faceta, desarrolló un particular estilo como dibujante que empleó a fondo como ilustrador de sus propias obras y de las de otros escritores por él queridos.
Respecto a su obra en cerámica, Jean Cocteau reúne a lo largo de su vida más de trescientas piezas, unas obras que realizó con pasión durante los últimos años de su vida, impulsado a ello por su amigo Pablo Picasso. A finales del año 1957, conoció a la pareja de alfareros Marie-Madeleine Jolly y Philippe Madeline y les expone sus proyectos. Será con esta pareja con la que Cocteau se inicie en el mundo de la cerámica.
A pesar de tener 68 años, Cocteau aprendió pronto como tratar este nuevo material. Algunas pruebas de piezas esmaltadas y decoradas según las prácticas de la época fueron descartadas, tal y como lo cuenta en el "Diario de un desconocido", y se acercó poco a poco al arte etrusco cuyo rigor admira, para dejar una obra exigente, que contradice a su época y vuelve hacia el gran clasicismo.
Su taller se transformó en un laboratorio de investigaciones. Decoró definitivamente sus piezas sobre el barro desnudo "como un tatuaje en una piel bronceada por el sol", contraste chocante del hilo de esmalte brillante sobre la materia bruta.
Marie-Madeleine Jolly redescubrió para él las técnicas ancestrales de los engobes (barros líquidos coloreados con óxidos que decoran las vasijas etruscas que tanto admiró en Roma). Como dibujaba a menudo directamente en los platos, inventó para su uso lápices de óxidos que soportaban la cocción; este procedimiento le permitiría una gran soltura, ya que ante todo es grafista.
Conforme pasó el tiempo, la colaboración de Jean Cocteau y de sus alfareros se intensificó. Durante esos años, multiplicó las experiencias gráficas y plásticas que naturalmente vendrían a impregnar sus cerámicas: efectos de guache, colores francos, pasteles, acuarelas, cualquier cosa inimaginable hasta entonces en semejante soporte.
De esta forma, Cocteau terminó por crear una serie de piezas con formas de Fauno y Arlequín que consiguieron sorprender a sus contemporáneos y que sorprenden a quien las admira en la actualidad. En sus piezas ejemplificó su celebre frase: "No sabíamos que era imposible, así que lo hemos hecho".