Asturias mantiene elevados niveles de exclusión social pese a la mejora del empleo, según el informe Foessa de Cáritas

La vivienda, principal motor de la exclusión social

Presentación del IX Informe sobre exclusión y desarrollo social en Asturias.
Presentación del IX Informe sobre exclusión y desarrollo social en Asturias. - EUROPA PRESS
Europa Press Asturias
Publicado: miércoles, 4 febrero 2026 12:37

OVIEDO, 4 Feb. (EUROPA PRESS) -

El secretario técnico de la Fundación Foessa y coordinador de estudios de Cáritas Española, Raúl Flores, ha presentado este miércoles el 'IX Informe Foessa sobre exclusión y desarrollo social en España', en el que se alerta de que la exclusión social en el Principado se ha mantenido o incluso ha crecido ligeramente desde 2018, afectando actualmente a unas 200.000 personas, 10.000 más que hace seis años.

En unas declaraciones a los medios, Flores ha explicado que este informe va "más allá" de la pobreza económica e incluye la vivienda, la salud, la soledad o la falta de apoyos sociales.

Según el estudio, aunque se ha registrado una mejora del empleo en Asturias, persisten altas tasas de "parcialidad indeseada" y precariedad laboral, lo que impide que muchas familias logren estabilidad. "Hay personas con trabajo que no logran salir de la exclusión social porque sus empleos son inestables o insuficientes para vivir dignamente", ha explicado.

El experto ha destacado además el papel de la vivienda como principal "motor de la exclusión", con subidas de precios superiores al 30% en los últimos años y un 17% de las familias que, tras pagar alquiler y suministros a principios de mes, quedan "asfixiadas económicamente".

LA VIVIENDA, UN "DERECHO FAKE"

Flores se ha detenido en la situación de la vivienda, que a su juicio se ha convertido en un "derecho fake" debido a décadas de especulación inmobiliaria. "Hemos promocionado la vivienda como bien de inversión y hemos descuidado su valor como derecho", ha aseverado.

En ese sentido, ha instado a las administraciones a incrementar el parque público de alquiler y frenar los incrementos desorbitados del mercado contra un derecho que se ha convertido en "el gran motor de la exclusión social". También ha reclamado una mejor coordinación entre el Ingreso Mínimo Vital (IMV) y el Salario Social Básico para ofrecer respuestas más completas a las familias vulnerables.

El informe también identifica tres "rostros" de la exclusión social en Asturias. En primer lugar, niños y jóvenes, con tasas del 30% entre hogares con hijos y del 38% en los menores de 30 años. En segundo lugar, los hogares monomarentales, que alcanzan niveles similares de exclusión. El tercer grupo más afectado son las personas extranjeras procedentes de fuera de la Unión Europea, cuya tasa de exclusión social ronda el 60%.

Otra preocupación del estudio es el deterioro del acceso a la sanidad pública, que provoca que el 14% de los asturianos recurran a servicios privados por las listas de espera o la falta de tratamientos. Flores ha denunciado la aparición de un "sistema dual" entre quienes pueden pagar asistencia privada y quienes no acceden a prestaciones esenciales, como dentista o atención psicológica por falta de recursos.

Para combatir la exclusión social, el informe subraya la importancia de contar con redes de apoyo familiar y vecinal, "fundamentales" para evitar la exclusión. Sin embargo, Flores ha lamentado que las personas que más sufren las situaciones de pobreza son quienes, en general, tienen esas redes sociales "más deterioradas".

ACOMPAÑAMIENTO PROLONGADO FRENTE A AYUDAS ECONÓMICAS PUNTUALES

Para la Fundación Foessa y Cáritas, las soluciones para la pobreza en Asturias pasan, no tanto por prestaciones económicas puntuales o "bolsas de alimentos", sino por un acompañamiento continuo y trabajo social.

"La clave del éxito está en una atención integral y prolongada", ha asegurado, que trabaje "en todos los elementos que se han ido desgastando y una atención que sea sostenida en el tiempo". "No podemos esperar que dando una prestación económica durante tres meses se solucione esa situación", ha remarcado.

EL INFORME

Según el documento, Asturias atraviesa un "proceso inédito" de fragmentación social en el que la clase media se contrae desplazando a muchas familias hacia estratos inferiores. Una de las principales conclusiones del informe es que "tras dos décadas de crisis encadenadas, las fases de recuperación no han cerrado la brecha y han llevado a contar con una de las tasas de desigualdad más altas de Europa".

Un 29% de la población está afectado por algún rasgo de exclusión residencial. El incremento del coste de la vivienda se refleja en el gasto en vivienda, que ha crecido del 9% en 2018 al 17% en 2024, (76.000 hogares), y se destinan tantos recursos al pago de la vivienda y los suministros que, una vez pagados, se quedan por debajo del umbral de la pobreza severa.

Las consecuencias de esta presión que ha empeorado la vida de las familias ya son estructurales según el informe. Así, 120.000 personas residen en una vivienda insegura por inestabilidad en la tenencia de la vivienda o por dificultades legales; y 50.000 personas en una vivienda inadecuada con problemas de hacinamiento y o con deficiencias graves en la construcción.

Respecto al empleo, aunque crece en Asturias, la precariedad no desaparece por la parcialidad involuntaria, que afecta a más de la mitad (52%) de las personas con jornada parcial. A ello se suma que el 17,1% de la población está afectado por rasgos de exclusión en el empleo, una incidencia mayor que la media estatal.

En el lado contrario, Asturias ha reducido desde 2018 la pobreza con más intensidad que el conjunto de España. La tasa de riesgo de pobreza (con umbral estatal) cae del 20,9% al 15,6% y la pobreza severa se sitúa en el 6,1%, en ambos casos por debajo de la media estatal.

Según el documento, un 5,7% de la población sufre carencia material y social severa y casi tres de cada diez personas no pueden afrontar gastos imprevistos. Además, el 14% no puede permitirse mantener su vivienda a una temperatura adecuada y un 8% de los hogares presenta retrasos en los pagos vinculados a la vivienda principal o a las compras a plazos.

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