MADRID 2 Feb. (EUROPA PRESS) -
Durante décadas, el blanco ha sido el color rey de la decoración de interiores, valorado por su luminosidad y su capacidad de adaptarse a cualquier estilo. Sin embargo, algunos interioristas coinciden en que este tono empieza a percibirse como frío e impersonal, además de requerir una limpieza constante para mantener su aspecto impecable.
Por ello, en 2026 este clásico comienza a ceder protagonismo frente a una nueva tendencia: el greige, una equilibrada mezcla de gris y beige que combina elegancia y calidez.
EL NUEVO COLOR TENDENCIA EN 2026
El greige permite conservar la luminosidad en cualquier estancia sin generar contrastes demasiado marcados, ofreciendo una alternativa cálida al blanco tradicional. Este tono neutro combina la elegancia del gris con la calidez del beige, evitando la frialdad y uniformidad que a veces se asocian con el blanco puro.
Según los interioristas de la revista especializada ELLE Decoration, el greige se ha convertido en "el nuevo blanco", un color capaz de transformar los espacios en ambientes más acogedores y personales. Su uso favorece sensaciones de calma y bienestar, convirtiendo los hogares en refugios donde la decoración se alinea con el confort emocional y sensorial.
EL ENCANTO DE LO NATURAL EN INTERIORES
El auge de este tono neutro va de la mano del regreso a materiales naturales como la madera, la piedra caliza, el lino, la cerámica artesanal o el microcemento. Estas combinaciones aportan carácter a los espacios, alejándolos del minimalismo impersonal y creando atmósferas cercanas a lo artesanal. En baños o cocinas, por ejemplo, las paredes greige combinadas con piedra transmiten una sensación tipo spa, favoreciendo la relajación y el confort.
Además, la elección de tonos cálidos como el greige refleja un cambio de enfoque en el diseño de interiores: los hogares ya no buscan únicamente estética, sino también bienestar emocional y sensorial. Los espacios se transforman en refugios que invitan a la calma y al bienestar cotidiano.