Publicado 29/07/2021 14:59CET

Un estudio de la Universidad detecta un incremento de temporales de oleaje probablemente vinculado al cambio climático

Playa de Otur en 2014 y 2020.
Playa de Otur en 2014 y 2020. - UNIVERSIDAD DE OVIEDO

OVIEDO, 29 Jul. (EUROPA PRESS) -

Un estudio de la Universidad de Oviedo detecta un incremento de temporales fuertes de olas durante el siglo XXI, posiblemente vinculado al cambio climático. El trabajo, publicado en la revista 'Geomorphology', analiza los cambios geomórficos del litoral durante el periodo 1992-2014 y su evolución hasta la actualidad.

El estudio refleja que los fuertes temporales causaron un retroceso de hasta 40 metros en algunos campos dunares de la costa asturiana en 2014, y aporta información sobre la incidencia que el cambio climático y los temporales asociados a él tienen en estos hábitats costeros.

El trabajo señala que, tras los temporales de 2013 y 2014, se produjo la erosión más severa que, en algunos de los 15 campos dunares analizados, alcanzó hasta los 40 metros de retroceso de la línea de costa.

El estudio 'Erosión costera (dunas) en el noroeste de España: Patrones recientes bajo eventos de tormentas y olas extremas', está firmado por Germán Flor-Blanco y Carmen Flores-Soriano, de la Universidad de Oviedo; Javier Alcántara-Carrió, de la Universidad Autónoma de Madrid y Derek Jackson, de la Universidad del Ulster.

La investigación detectó, además, "una inusual variación de 5 grados hacia el oeste en la dirección de aproximación de las olas en alta mar, algo no registrado anteriormente en la bibliografía científica", tal y como explica Germán Flor-Blanco, que añade que "esta variación supuso la eliminación o mayor erosión en la parte oriental de los campos dunares asturianos" como los de Bayas, Xagó o Rodiles.

Para la elaboración de esta investigación, el equipo analizó los cambios geomórficos de 15 campos dunares asturianos durante el periodo 1992-2014 --Peñarronda, Mexota, Serello, Navia, Frejulfe, Barayo, Otur, Quebrantos, Salinas-El Espartal, Xagó, Carniciega, Rodiles, La Isla, La Espasa y Vega--, separando los que ya tienes influencia por el hombre y los naturales, además de los registros de varias boyas entre 1958 y 2015.

El trabajo demuestra el aumento de fuertes temporales en el Cantábrico y el efecto que estos tienen en la línea de costa, afectando éstos más que la propia subida del nivel del mar.

Actualmente, explican los investigadores, las dunas están recuperando poco a poco la situación que tenían a principio del siglo XXI, ya que los últimos inviernos (7 años) no han dejado temporales tan fuertes, y el sedimento se va acumulando de nuevo.