GIJÓN 3 May. (EUROPA PRESS) -
El Ayuntamiento de Gijón y la Fundación Hidrocantábrico han patrocinado un proyecto para llevar la electricidad a una aldea de Battambang, en Camboya. Se trata de proveer de energía el centro comunitario de Tahen, en el noroeste del país asiático, mediante la instalación de paneles solares fotovoltaicos.
El proyecto de la organización no gubernamental Energías Sin Fronteras, de cuyo patronato es miembro la Fundación de la eléctrica asturiana, beneficiará no sólo a las más de 250 personas que cada día pasan por este centro; sino a la comunidad de Tahen y a las personas de la zona que se abastecen del banco de arroz allí constituido, según informó el Ayuntamiento a través de una nota de prensa..
Para ello, se acometieron tres proyectos diferentes. Por un lado, se ejecutó la electrificación de los ocho edificios del centro comunitario, que incluyen la casa principal, la escuela infantil, el comedor, la iglesia, la residencia de estudiantes, el almacén de arroz, el edificio multiuso y el cuarto del antiguo generador. Por otro, se puso en marcha un sistema eléctrico de bombeo de agua y, por último, se hizo posible el funcionamiento de una cámara frigorífica cuya función principal es la de conservar vacunas, entre ellas la de poliomelitis, enfermedad con una especial incidencia en la zona por lo que su observación resulta fundamental.
La prefectura apostólica de Battambang, que dirige el jesuita gijonés, Enrique Figaredo Alvargonzález, es la responsable de la gestión de este complejo, en el que la Fundación Hidrocantábrico ha invertido más de 20.000 euros, para llevar la energía eléctrica.
La electrificación del edificio precisó la instalación de 16 paneles solares, cuatro baterías y 34 luces de bajo consumo; la del sistema de bombeo, dos paneles solares y una bomba; mientras que para la cámara frigorífica fueron necesarios dos paneles, cuatro baterías y un regulador.
En el centro comunitario de Tahen, viven 39 personas; aunque el número de ellas que pasa por estos edificios es mucho mayor, puesto que hay que añadir a las siete personas que trabajan en el centro, los cuarenta estudiantes de idiomas, todo el grupo de danza y de música, dos monitores de tejer kroma y los 135 niños que acuden a la escuela.
La idea de llevar la energía hasta esta aldea de Camboya comenzó en marzo de 2005 y se ha convertido en una realidad en el otoño de 2006. Durante ese año, tuvo lugar un intenso programa de trabajo en un país en el que la energía solar es una fórmula adecuada para dotar de electricidad al 90% de la población que vive en áreas rurales sin acceso a las redes de distribución de energía.
Este proyecto supuso no sólo la electrificación de Tahen, sino también la instrucción de algunos de los responsables de la aldea que conocen el funcionamiento de la instalación y podrán hacerse cargo del mantenimiento de la misma.