OVIEDO, 30 May. (EUROPA PRESS) -
La Fiscalía del Principado de Asturias solicita la condena a dos años de cárcel para el director del equipo terapéutico de un centro de desintoxicación en Salas, acusado de un delito de lesiones por imprudencia tras desoír a un interno que le pidió que le trasladara al médico por un dolor en un dedo del pie derecho, que desembocó en la amputación de la pierna. La vista oral está señalada el lunes, 2 de junio, en el Juzgado de lo Penal número 2 de Oviedo, a las 9.30 horas.
Según ha explicado la Fiscalía en nota de prensa, en enero de 2019, el afectado estaba ingresado para el tratamiento de su adicción a las drogas en un centro de desintoxicación y rehabilitación en Salas. Tras la realización de una actividad deportiva, comenzó a sufrir dolor y molestias en el primer dedo del pie derecho, con aparición de una pequeña vesícula subungueal, que fue tratada médicamente el 21 y el 25 de enero de 2019.
Sin embargo, el dolor y las molestias persistieron y se intensificaron y a finales de febrero de 2019 aparecieron otros síntomas, tales como frialdad, cianosis y falta de sensibilidad en el pie derecho. En cuanto empezó a percibirlos, el afectado que junto con otros compañeros en tratamiento se encontraba por esas fechas en un hotel de Belmonte de Miranda (debido a que las instalaciones estaban en obras), lo puso en conocimiento del acusado --quien dirigía el equipo terapéutico del centro-- y le pidió insistentemente que lo llevaran a algún lugar donde pudiera recibir atención médica, ya que él no se encontraba en condiciones de trasladarse por sí mismo.
El acusado, pese a conocer la toxicomanía del hombre, la cual provoca con frecuencia alteraciones vasculares que pueden complicar situaciones como la expuesta, desatendió sus solicitudes. Ante el agravamiento de su estado, el 3 de marzo de 2019 una psicóloga del centro acudió con él al centro de salud de Salas, desde donde lo derivaron inmediatamente al Hospital Universitario Central de Asturias.
Una vez allí, se le diagnosticó una isquemia subaguda del miembro inferior derecho, por obstrucción fémoro-poplítea, y se le practicaron tres operaciones quirúrgicas, en una de las cuales se procedió a la amputación transtibial del miembro inferior derecho. Como secuelas le quedan una agravación/desestabilización de trastornos mentales y amputación la pierna derecha.
La patología vascular que presentaba cuando solicitó al acusado que lo trasladaran a algún lugar donde pudiese recibir asistencia médica constituía una urgencia que precisaba una intervención facultativa lo más rápida posible. El hecho de que el acusado desatendiese sus peticiones influyó de forma determinante en la necesidad de llevar a cabo la amputación, puesto que, de haber sido atendido, es altamente probable que la actuación médica hubiera resultado mucho más favorable.
La Fiscalía considera que los hechos constituyen un delito de lesiones causadas por imprudencia grave.