El Principado revisa "uno a uno" los albergues de peregrinos del Camino de Santiago y estudia su regulación

Publicado 06/10/2019 12:05:55CET
Peregrinos, Camino de Santiago.
Peregrinos, Camino de Santiago. - EUROPA PRESS - Archivo

OVIEDO, 6 Oct. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno de Asturias está revisando "uno a uno" los albergues de peregrinos del Camino de Santiago para elaborar una lista con las condiciones que presenta cada establecimiento, así como sus deficiencias.

Así lo ha confirmado esta semana en la Junta General del Principado de Asturias (JGPA) la consejera de Cultura, Política Llingüïstica y Turismo del Gobierno de Asturias, Berta Piñán, que ha señalado que su intención es aplicar las medidas que contiene el Libro Blanco del Camino de Santiago, presentado por el Gobierno regional en noviembre de 2016 y una de cuyas medidas es regular este tipo de establecimientos.

No obstante, a preguntas de Foro Asturias, Berta Piñán ha reconocido que la gestión de los albergues es algo que resulta "complejo" porque "se cruzan" intereses económicos de los que cobran por estancia con los que tienen un cierto grado de gratuidad o cobran la voluntad.

"También hay que mantener el espíritu del Camino, que tiene que ver con acoger, con la gratuidad muchas veces...", ha indicado, antes de señalar que es importante que los albergues asturianos reúnan las condiciones adecuadas.

El Libro Blanco al que se refirió Piñán planteaba la regulación de los alojamientos y la creación de la marca 'Albergue de peregrinos', de uso exclusivo en centros homologados. En Asturias, buena parte de este tipo de complejos están en una situación 'alegal', dado que el decreto que impera en el Principado sobre albergues turísticos excluye expresamente de su ámbito de aplicación a aquellos en los que el alojamiento se preste sin contraprestación económica o la cantidad abonada tenga el carácter de dádiva o donativo.

De esta forma, no existe en Asturias una regulación específica para los albergues de peregrinos. Aunque sí hay normas de utilización de estos establecimientos, aprobada por la Comisión Jacobea del Principado de Asturias, lo cierto es que carecen de soporte legal.

Es por esta falta de regulación específica por la que en el Libro Blanco presentado en Asturias en 2016, tras reuniones del Gobierno con ayuntamientos, Iglesia, asociaciones jacobeas y otras instituciones, se hacía una mención expresa a la necesidad de cubrir ese 'vacío legal', articulando normas específicas.

Así, desde la Dirección General de Comercio y Turismo del Principado se apostó por proceder a una doble regulación. Para los albergues con ánimo de lucro se consideraba adecuado incluirlos en una modificación de la actual ley de albergues turísticos.

En cuanto a los que funcionan sin ánimo de lucro (a base de cobrar 'la voluntad' o un donativo) se apuntaba a que fuese Patrimonio Cultural quien lo regulase, es decir, un departamento que depende de la Consejería de Educación y Cultura, sin competencias entonces en Turismo. La consejería que dirige actualmente Berta Piñán aglutina ahora las competencias en materia cultural y de turismo. Desde este año esas áreas han dejado de estar en consejerías separadas.

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