SANTANDER 17 Nov. (EUROPA PRESS) -
El Aula de Patrimonio Cultural de la Universidad de Cantabria (UC) ha elegido la Tabla de San Jorge de la Iglesia de Penagos como la Pieza del Mes de Noviembre.
El objetivo de este proyecto de divulgación del Aula de Patrimonio Cultural, adscrito al Vicerrectorado de Cultura, Participación y Difusión, que dirige Elena Martín Latorre, es acercar a la sociedad un objeto mueble o un elemento singular del legado artístico ubicado en Cantabria gracias a la repercusión de esta iniciativa en los medios de comunicación y a su divulgación a través de internet.
En 1995, durante el transcurso de las obras de restauración del retablo mayor de la Iglesia de San Jorge de Penagos por parte del Taller Itinerante de Restauración, se encontró, tras la hornacina central, una tabla pictórica de gran calidad que, posteriormente, fue trasladada al Museo Diocesano Regina Coeli de Santillana del Mar para su restauración y posterior custodia.
En dicha tabla se representa la lucha de San Jorge tomando como fuente de inspiración la Leyenda Dorada, que relata que un dragón hizo un nido en la fuente que proveía de agua a una ciudad, de modo que para apartarlo de allí los ciudadanos tenían que ofrecerle diariamente un sacrificio humano que se decidía aleatoriamente entre sus habitantes.
Cuando el azar decidió que la princesa del lugar fuera la nueva víctima de ese sacrificio, su padre, el rey, pidió ayuda para salvar su vida. Esto motivó la llegada de San Jorge, quien tras un duro combate contra el animal logró rescatar con vida a la princesa y matar a la bestia. En agradecimiento por haberles salvado los ciudadanos abandonaron el paganismo y se convirtieron al cristianismo.
Se trata de una pintura de estilo hispano-flamenco, atribuida a algún artista del ámbito castellano de finales del siglo XV o principios del XVI anclado en la tradición flamenca y ajeno a las nuevas corrientes renacentistas italianas.
La relación con el estilo hispano-flamenco queda evidenciada en numerosos detalles, como la gradación de la luz y el color, la claridad de líneas, el escorzo de San Jorge, el estudio anatómico del caballero y del caballo, la gran potencia del animal, las arquitecturas góticas, la incipiente perspectiva lineal, el detallismo con el que se tratan los elementos o la decidida voluntad de realismo que impera en toda la obra.
Hasta el momento se carecen de documentos que puedan arrojar alguna luz sobre la forma en que esta obra llegó hasta la Iglesia de Penagos.