Actualizado 19/10/2009 16:59 CET

El acusado de abusar de su compañero discapacitado de habitación niega los hechos

La víctima asegura que el acusado le "sobaba" y le pedía que no contara su "secreto" SANTANDER, 19 Oct. (EUROPA PRESS) -

El hombre acusado de abusar sexualmente de su compañero discapacitado de habitación en un centro especial de Torrelavega negó hoy los hechos por los que se le pide una condena de diez años de prisión.

En su declaración en el juicio ante la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Cantabria, J.C.T.P. negó también que ayudara a ducharse a su compañero, momento en que presuntamente se cometían los abusos.

Según relató en la vista el denunciante, que padece una discapacidad mental, el "malo ese", como le denominó, le "sobaba" mientras se duchaban juntos y sin ropa, algo que le hacía "todos los días", llegando a la penetración. Era un "secreto muy grande" que su compañero no le permitía contar.

"¿Cree que yo estoy para filigranas?", espetó en cambio durante el interrogatorio del Fiscal el acusado, que describió su discapacidad, en esto caso física, con dificultades motoras para caminar y una afasia, que le produce problemas para hablar.

Además, su defensa recuerda la impotencia que le produce la combinación de una serie de medicamentos que le suministraban en el centro, una tesis que apoyaron algunos de los peritos matizando que este efecto secundario "no tiene porque ser continuo".

Los hechos sucedieron presuntamente entre abril y julio de 2006, en el centro Teodosio Herrera, en Torrelavega, que depende de la Fundación Asilo y mantiene un concierto con el Gobierno de Cantabria.

El hermano del denunciante comenzó a sospechar de estos hechps cuando recibió una llamada del centro en la que se le informó de que el acusado había comprado unas sandalias de baño para la ducha para su compañero de cuarto, después de que este sufriera un resbalón. Esto provocó sus suspicacias, ya que el suelo del baño era antirresbaladizo.

En principio, el denunciante requería supervisión para su aseo y otras acciones de la vida diaria. Esto quiere decir que podía hacerlo solo, pero que necesitaba un control para que fuera del modo correcto.

Una de las encargadas del centro relató cómo una vez, al entrar en la habitación, vio al acusado coger ropa interior para su compañero de cuarto para ayudarle a vestirse, y le reprendió por ello. Según contó, pese a las instrucciones de esperar al personal para ducharse, siempre le encontraban ya aseado.

El acusado, J.C.T.P. explicó que el denunciante era "muy inquieto" y se duchaba "muchas veces" al día, "por la mañana y por la tarde". El cuarto de baño era común a dos habitaciones, y en él se daba un "descontrol total", criticó.

El hermano del denunciante, que es su tutor legal, fue a recogerlo un día al centro y se encontró con el acusado. Hablando con él, este, según relató el hermano, le contó que le ayudaba a ducharse y afeitarse, además de otros comentarios que le hicieron dudar.

TENÍA "UN SECRETO"

Al llevárselo a casa, como solía hacer periódicamente, su hermano le dijo que tenía un "secreto", y le detalló que su compañero de habitación "no le dejaba dormir" y le hacía ver películas pornográficas homosexuales. "Si hubiera sabido sus tendencias, no permito el acceso al centro", dijo.

Fue su mujer la que consiguió que el denunciante le contara más detalles de lo sucedido. A partir de entonces se produjo el aviso al centro y el análisis médico, en el que encontraron fisuras anales. Para los peritos, estas eran compatibles con una agresión, aunque también con tratamientos de enfermedades como el estreñimiento, que se le suministraba desde el centro.

Los psicólogos del centro y los peritos que analizaron a la supuesta víctima refirieron que su testimonio ofrece "credibilidad", entre otros motivos porque evitaba hablar de ello, además de por su poca capacidad de "fabulación" y por sus conocimientos para saber decidir "qué esta bien y que está mal".

Responsables del centro no percibieron nada de estos hechos ni cambios en la conducta de denunciante y denunciado. Una de las encargadas aseguró que la supuesta víctima "veía por los ojos" de su hermano, quien tiene "mucha ascendencia" sobre él. En alguna ocasión, le fueron restringidas las visitas a la habitación porque "no le dejaba en paz".

Ministerio Fiscal y acusacióbn particular piden por estos hechos diez años de prisión por un delito de abuso sexual continuado. La Fiscalía solicita además la indemnización por valor de 3.720 euros, de la que hace responsables civiles subsidiarios a la Fundación Asilo y el Gobierno de Cantabria. La acusación particular eleva la cantidad a 18.000 euros, reclamando también la prohibición de acercamiento por un plazo de 20 años.