Actualizado 16/01/2007 20:05 CET

Amp- La Policía confirma que la acusada declaró voluntariamente que fue su compañero quien mató al 'camello'

La Fiscalía pide la suspensión del juicio al no comparecer tres testigos fundamentales

SANTANDER, 16 Ene. (EUROPA PRESS) -

La instructora policial del caso de la muerte a puñaladas del traficante de drogas Rogelio Valdés en la madrugada del 24 de junio de 2005, en Peñacastillo, ha confirmado hoy que Elisa R.G. declaró voluntariamente en la Comisaría que fue el otro procesado, Juan Carlos U.L., quien acabó con la vida de su 'camello'.

Durante la mañana de hoy declararon ante la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Cantabria los agentes de Policía involucrados en el expediente. En este sentido, tanto la instructora del atestado como el jefe de la Brigada de la Policía Judicial, Miguel Ramos, destacaron que Elisa "colaboró en todo momento con la Policía".

Así, la instructora indicó que Elisa se presentó al día siguiente del presunto homicidio de Rogelio, -de raza gitana y de 38 años de edad-, en la Comisaría, manifestando que fue Juan Carlos, alias 'el hippy', quien acuchilló, "él solo", al traficante.

Además, Elisa también indicó a las autoridades dónde se encontraba el arma homicida, un cuchillo, que según la acusada, Juan Carlos arrojó "por una ventana" de la casa de ésta, en la calle Alta, tras cometer el supuesto crimen.

No obstante, los Policías indicaron al jurado popular que en el teléfono móvil del difunto se registró que la última llamada que había efectuado, sobre las seis de la mañana, fue a Elisa, siendo la hora aproximada de su muerte sólo media hora más tarde, una de las razones por las que la mujer está procesada.

La Policía confirmó que en el coche del difunto se encontraron huellas de la hermana de Elisa, lo que atribuyeron a que formaban parte de un grupo que se trataba con frecuencia porque se dedicaban al 'menudeo' de drogas.

El Ministerio Público solicita, por sendos delitos de homicidio, 10 años de prisión para Elisa y 15 años para Juan Carlos U.L., al aplicar el carácter de reincidencia, y el pago de una indemnización conjunta de 120.000 euros para los cuatro hijos de Rogelio. Así, Juan Carlos U.L. fue sentenciado a 12 años de cárcel en 1991 por la muerte de Francisco J. Prellezo en la calle Río de la Pila por otro caso de drogas.

La tesis de la Fiscalía es que ambos procesados fueron juntos en coche sobre las seis de la madrugada provistos de un cuchillo, hasta Peñacastillo, apuñalando Juan Carlos a Rogelio, mientras que Elisa le esperaba para darse juntos a la fuga.

MAÑANA SE CONOCERÁ SI SE SUSPENDE EL JUICIO O NO

Durante la vista oral de la tarde, declaró Óscar, ex compañero sentimental de Elisa y una de las personas consumidoras de droga que se encontraban en la casa de la acusada la noche de autos. Tras reconocer que en esos tiempos estaba "fastidiado" de salud, aseguró que se "ratificaba" en la declaración que prestó ante el Juzgado, de que se enteró por "Elisa" y por "el barrio" de que había sido "Juan Carlos" quien "mató al gitano".

A preguntas tanto de la Fiscalía, como de las dos Defensas, el testigo no pudo aclarar más de lo que sucedió aquella noche porque "no se acordaba". En este sentido, la acusada explicó ayer que en su casa "mientras se estaba allí no se dormía. Se estaba drogando todo el mundo".

Otras tres de las personas que se encontraban en el domicilio de la calle Alta cuando presuntamente llegó Juan Carlos "ensangrentado" no se personaron hoy en la Audiencia, por lo que, y ante la relevancia de sus testimonios, el Ministerio Público pidió la suspensión del juicio.

Es por ello que mañana, tras la presentación de la prueba pericial -que se iniciará a las 10.00 horas-, el presidente de la Sala dictaminará si se continúa con el juicio o si se suspende para que puedan venir a declarar los tres testigos que faltan, entre ellos la novia de Juan Carlos y la hermana de Elisa.

Los dos acusados realizaron ayer declaraciones contradictorias. Así, mientras que Elisa R.G. declaró que fue el otro acusado quien apuñaló a Rogelio, Juan Carlos afirmó que "no conocía" al difunto, y que la noche de autos se limitó a acudir a la ermita de Santa Lucía, ubicada junto a la gasolinera de El Empalme (en Peñacastillo), para comprar la droga y marcharse.