Auditor Cooperativa Monte cree que Junta Rectora y Comité de Vigilancia fueron "negligentes"

Miembros de la Junta Gestora afirman que creían "a pies juntillas" los datos que les presentaba el gerente y principal imputado

Juicio Cooperativa de Monte
EUROPA PRESS
Europa Press Cantabria
Actualizado: martes, 20 noviembre 2012 18:23

SANTANDER, 20 Nov. (EUROPA PRESS) -

El auditor de las cuentas de la Cooperativa de Monte que reveló el "agujero" en sus cuentas, Luis Bastida, ha opinado que tanto la Junta Rectora como el Comité de Vigilancia de la entidad fueron "negligentes" al ejercer su función de control, algo que ha achacado a la "falta de formación" de sus integrantes y a una "confianza excesiva" en el gerente y principal imputado, JR.G.

"No pienso que ha habido ese control", ha afirmado el auditor, quien, durante la nueva sesión del juicio por la quiebra de la Cooperativa de Montes celebrada este martes, ha reconocido que por parte de estos dos órganos de la entidad hubo "dejación de funciones".

UNA "CADENA"

Según ha señalado, los descubiertos existentes en algunas cuentas y los saldos deudores se veían "a golpe de vista" por un profesional. Bastida, que ha respondido de forma enérgica a todas las preguntas planteadas en esta sesión por la defensa, ha opinado que el "agujero" en la Cooperativa no se inició en los últimos años de la entidad, entre 2004 y 2006, sino que provenía de, "por lo menos, cuatro ó cinco años".

Según la hipótesis que ha expuesto, la situación se inició con "cuantías mucho menores" que de los cooperativistas comenzaron a dejar a deber con la "promesa" al gerente de reponer los fondos. Éstas cantidades permitían a JR.G. "seguir funcionando" sin dar cuenta de estas deudas pero fueron "in crecendo", "obligando" al principal imputado, JR.G., "a entrar en una cadena más importante".

"Eso es lo que yo pienso pero tampoco he visto ningún papel", ha afirmado Bastida, quien ha opinado que si la Cooperativa no hubiera presentado concurso de acreedores a recomendación suya y hubiera seguido un año más con su actividad, la entidad habría entrado en quiebra "por inanición".

En su declaración, Bastida también ha explicado que, durante su análisis de las cuentas de la Cooperativa, encontró un listado de personas deudoras en la mesa del gerente, si bien en ella "no figuraba ninguno de los imputados", que eran los mayores deudores, pero sí otros "de menores cuantías".

Además, ha asegurado que por lo que "vio y oyó" cuando estuvo analizando las cuentas de la Cooperativa, el autor de las "chapuzas contables" era JR.G, quien, a su juicio, tuvo una actitud "sorprendente" tras descubrirse que faltaban 16 millones de euros.

Bastida, quien ha calificado de "estafa" lo que se encontró en las cuentas de la Cooperativa, ha asegurado que el entonces gerente no dio "ninguna información" ni dijo "una sola palabra" que explicara la circunstancias o los motivos por los que se había llegado a esa situación.

"FE CIEGA"

A la declaración de Bastida, le han seguido la de Ana Belén Álvarez, una de las miembros de la Junta Rectora entre 2001 y 2005, años en los que, supuestamente, se generó esta situación, y la del presidente de la Cooperativa, Pedro Gutiérrez, quienes han asegurado que creían "a pies juntillas" --los dos han usado esta expresión-- en la información sobre el estado de las cuentas que les transmitía el gerente.

"Lo único que sabíamos era lo que él nos decía", ha afirmado esta miembro de la Junta Rectora, que ha asegurado que tenía "plena confianza" en JR.G, en quien --ha dicho-- tuvo "fe ciega" hasta que a principios de marzo de 2006, tuvo conocimiento del "desfalco" de 16 millones de euros.

Sin embargo, en su declaración ha reconocido, que la confianza que tenía en el gerente se "quebró", aunque todavía "no de manera absoluta", en mayo de 2005, pocos meses antes de que ella dejara de formar parte de la Junta Gestora.

Ha explicado que esto vino motivado después de que una socia de la Cooperativa le advirtió de que un socio de la entidad que había fallecido recientemente debía a la entidad 150.000 euros, algo de lo que, según la testigo, la Junta Rectora a la que pertenecía no había sido informada.

La testigo ha insistido en que "nunca" ha sido "consciente" ni JR.G les "mencionó" la existencia de descubiertos en las cuentas de la Cooperativa ni de deudas que "llamaran la atención", superiores a 7.000 euros, aunque sí sabía que había algunos clientes que no habían acabado de pagar algún crédito que se le había concedido.

Continuando con su narración, ha manifestado que expuso en la Junta Rectora lo que le había contado esta vecina y socia de la Cooperativa en la siguiente reunión, en la que también se le preguntó al gerente por la veracidad de esta deuda.

Ha afirmado que, en primer lugar, JR.G dijo que "no era cierta" y cuando se le instó a presentar documentación sobre el estado de esa cuenta, afirmó que el ordenador estaba apagado. Finalmente --ha dicho la testigo-- ante la insistencia de la Junta reconoció la existencia de la misma.

Según esta miembro de la Junta Rectora, el gestor no acertó a explicar a qué se debía esta deuda, aunque sí aludió a varias posibilidades, como la compra de un tractor o a la petición de un crédito para hacer frente a una herencia de un familiar.

La miembro de la Junta Gestora ha señalado que, ante esta situación, unida a la necesidad que, a su juicio, había de conocer la solvencia de la Cooperativa antes de que la entidad se embarcara en la construcción de un geriátrico tal y como se venía estudiando, propuso que se llevara a cabo una auditoria externa, que es la que reveló que faltaban los 16 millones de euros.

Al respecto, ha señalado que cuando en marzo de 2006 se comunicó el "desfalco" a los miembros de la Junta Gestora, y a los que lo habían sido inmediatamente antes de esa fecha --entre los que se encontraba---, todos lo recibieron con "incredulidad" y "asombro".

"¿De quién nos vamos a poder fiar entonces? y ¿Estáis seguros de que es cierto"? fueron algunas de las frases que, según ha detallado, se pronunciaron en dicha reunión, en la que también estuvo presente JR.G, quien, según esta testigo, dio "la callada por respuesta" y "agachó la cabeza".

"NI FORMACIÓN, NI CONOCIMIENTO"

En su declaración, ha explicado que sus puestos en la Junta Rectora y en el Comité de Vigilancia no tenían remuneración y para desempeñarlos eran voluntarios y no se les requería ningún tipo de formación en banca ni en contabilidad, a pesar de que en los estatutos tenían la función de controlar las cuentas.

"Nadie me pidió ni titulación, ni formación, ni conocimiento. Me pidieron estar", ha afirmado la testigo, quien ha señalado que se requería "lealtad, confianza y buena fe" que, según ha dicho, es el "espíritu de un bien cooperativista".

Según ha relatado, el control se limitaba a "cotejar" las cuentas que les presentaba el gerente con las de los años anteriores, las cuales aceptaban porque eran "coherentes" con las precedentes.

Lo mismo que de los integrantes de la Junta Gestora ha afirmado de los del Comité de Vigilancia, personas "muy sencillas" y "normales", según ha dicho, que "difícilmente" podían ejercer una labor de fiscalización de las cuentas. "De cotejo sí porque sabían leer", ha añadido la mujer.

En la misma línea, se ha expresado el presidente de la Cooperativa, Pedro Gutiérrez, quien ha opinado que los integrantes del Comité de Vigilancia "no estaban preparados para vigilar" unas cuentas "del calibre" de las de la entidad. Además, ha añadido que en la Junta Gestora tenían "estudios uno ó dos".

Al respecto, el presidente de la Cooperativa ha explicado que era el gerente, al que ha atribuido cierta formación en comercio, el que llevaba todos los datos. "Nosotros íbamos allí hora y media o dos y nos llevaba las cosas planteadas", ha dicho.

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