Actualizado 04/05/2007 18:52 CET

Aumentan un año la prisión impuesta a un condenado por asaltos a mujeres al considerar abuso sexual tocar un pecho

SANTANDER, 4 May. (EUROPA PRESS) -

La sección primera de la Audiencia Provincial de Cantabria ha condenado a un año más de prisión a un hombre sentenciado en primera instancia a dos años y siete meses de prisión como autor de dos delitos de agresión sexual y cuatro faltas de vejaciones injustas a mujeres, al considerar el tribunal como delito de abuso sexual y no falta de vejación el que el acusado tocara el pecho a una de sus víctimas.

La sentencia, hecha pública hoy, estima así en parte el recurso que, contra la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal número cuatro de Santander, presentaron dos de las víctimas del acusado, quien también recurrió la sentencia, aunque la Audiencia ha desestimado su recurso.

El tribunal acepta en su fallo, como hechos probados, los de la sentencia de instancia, según la cual, el procesado, Julián D.SJ, asaltó a varias mujeres, a dos de las cuales las agredió al subir con ellas en el ascensor.

Estos dos delitos, que fueron castigados por el Juzgado con penas de un año y un mes, y un año y seis meses de prisión respectivamente, al considerarlos agresiones sexuales, fueron cometidos, el primero de ellos, en la noche del 2 de noviembre de 2004, cuando el acusado se introdujo en un portal de la calle Cardenal Herrera Oria de Santander y entró con una mujer en el ascensor.

Una vez dentro, y cuando ambos habían accionado los botones correspondientes a los pisos séptimo, en el caso de la mujer, y sexto, en el del agresor, éste se abalanzó sobre la víctima a la que besó en la boca en varias ocasiones y le tocó los pechos y el pubis, impidiéndola por la fuerza que accionara los botones del elevador. La víctima consiguió al final que el procesado huyera al propinarle varios empujones y patadas y gritar pidiendo socorro.

El segundo acto delictivo calificado como agresión sexual lo cometió el procesado en la tarde del 12 de agosto de 2005, cuando igualmente, subió con otra mujer en el ascensor, esta vez, en un edificio de la calle Francisco de Cáceres, e igualmente se abalanzó sobre la víctima a la que besó, y tocó los pechos, y sujetó los brazos para evitar que se moviera, hasta que ésta comenzó a gritar fuertemente logrando que el agresor se marchara.

El mismo individuo, que está casado, abordó a otras mujeres, algunas, de forma repetida, en otras ocasiones, a las que tocó el trasero en plena calle, los genitales, o les dio un azote en el glúteo, o bien les decía frases con intención libidinosa.

A una de ellas, la abordó a primeras horas de la tarde del 1 de abril de 2005, en la calle Francisco Palazuelos de Santander, y la agarró por detrás para tocarle un pecho diciéndola "vaya tetitas". Al ser recriminado por la víctima, el procesado se marchó riéndose.

Este acto fue calificado por la sentencia de instancia como una falta de vejaciones injustas por la que se le impuso una multa de 20 días, con cuota de seis euros diaria (la misma pena que para las otras tres faltas).

Sin embargo, la Audiencia Provincial, a la que recurrieron dos de las víctimas, una de ellas, a la que bordó por detrás y tocó un pecho, considera este hecho como constitutivo de un delito de abuso sexual ya que estima que el acusado actuó "con ánimo lúbrico, de satisfacer sus deseos y apetencias sexuales" y además abordó a la víctima por detrás lo que supone que ésta "no le había visto con antelación; no podía defenderse del ataque" y se encontraba "inerme" ante el acusado que "planificó el ataque para permitirle su acción".

Por ello, revoca la parte de la sentencia de instancia que calificó dicho acto como una falta de vejaciones, calificándola como delito de abuso sexual, por la que impone al acusado un año de prisión en vez de la multa a la que había sido condenado, y el pago de una indemnización a la víctima de 1.500 euros.

La Audiencia desestima en cambio la petición de las recurrentes de que también fueran considerados delitos de abuso sexual, y no faltas de vejación, los actos cometidos por el acusado consistentes en tocar el trasero a una mujer y los genitales a otra, porque fueron ataques "muy fugaces" y "sorpresivos" cuya intención era "denigrar" a la víctima.

Igualmente, desestima el recurso del acusado, al señalar que a pesar de la "comprensible declaración en su favor efectuada por su esposa", el procesado fue reconocido "sin asomo de dudas por cinco víctimas" que no tenían razones para imputarle la ejecución de los hechos de no estar seguras de que había sido el autor de los mismos.

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